La lista de los deseos

13 May 2018
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EL ÚNICO. Salvo Messi, en la Selección no hay números puestos. ¿O sí?

Le preguntan a Fernando Gago si sueña con estar en la lista de la Selección y el volante de Boca es el que tiene que recordarle al cronista que recién está volviendo a jugar después de siete meses. Días atrás otro colega le preguntó si soñaba con estar en la lista de Jorge Sampaoli, en tono serio y sin ponerse colorado, a Julio Buffarini, que ni siquiera pudo ganarse un lugar en el equipo titular de Boca. Otros colegas piden al zaguero de Racing, Alejandro Donatti, “porque hace goles”, fundamentan su reclamo. “¿Por qué no soñar?”… Se postulan tantos”, responde por su parte Javier Pinola, el zaguero de River. Y tiene razón. El propio DT abrió las puertas a las especulaciones de todo tipo cuando incluyó en la lista de seleccionables a jugadores como Rodrigo Battaglia, el exHuracán de Sporting de Portugal, a quien jamás había citado antes en la lista de los 55 futbolistas que convocó durante su mandato. Pero la lista de 35 jugadores que dará mañana Sampaoli, aseguran los más cercanos, no tendrá sorpresas.

En sus idas y vueltas, es cierto, Sampaoli facilitó acaso algunas críticas. Pero hubo comparaciones absurdas. Ejemplo: “¿por qué Islandia sí ya pudo dar su lista de 23 y nosotros todavía no tenemos ni la de 35?”, decían algunos la semana pasada cuando el DT-dentista Heimir Hallmgrímsson dio la lista del rival argentino para el debut en Rusia, el 16 de junio en el estadio Spartak, de Moscú. El anuncio islandés incluyó un video hermoso con lo mejor de cada jugador citado. Y figura Gylfi Sigurdsson, el volante de 28 años del Everton que sigue recuperándose de la lesión de rodilla de marzo pasado. Pero las comparaciones son absurdas.

Islandia es la nación más pequeña clasificada en la historia de los Mundiales, con más ovejas que gente. Tiene la misma población que Avellaneda, algo más que 330.000 habitantes. Una de las páginas web que más celebró la lista de 23 jugadores de Islandia fue la del club Reading. El equipo de la Segunda división inglesa festejó porque el delantero Jon Bodvarsson será el primero en la historia del club que jugará un Mundial.

Islandia, sabemos, superó en su zona clasificatoria a Holanda y en la Eurocopa 2016 llegó a cuartos tras vencer nada menos que a Inglaterra. Su jugador más conocido, sin embargo, es “Tólfan” (algo así como “el Jugador número 12), es decir sus ruidosos hinchas. Habrá unos 4.000 en el estadio Sparta ante Argentina. Cantarán el viejo canto de guerra vikingo que aprendieron de los hinchas escoceses del Motherwell. Gritarán “¡Vamos a ganar vikingos, honren su nombre!”. Intercambiarán aplausos rítmicos con los jugadores, casi como si fueran los All Blacks haciendo el Haka. Imitación, dicen algunos, de “300”, la película sobre la armada espartana que libra una batalla célebre contra los persas. ¡Cómo no entender tanta emoción si Islandia jugará su primer Mundial! Cómo no comprender tanta comunión si desde 2012 el DT Hallmgrímsson se reúne con cientos de hinchas de Tólfan, un pub cercano al estadio, antes de cada partido en Reikiavik para contarles cómo formará el equipo y qué esquema usará. Para que lo sepan antes que nadie. Y para que comprendan y alienten luego sin cesar al equipo, que lleva cuatro años invicto en Reikiavik, 14 triunfos y dos empates. La historia es conocida y no deja de ser fabulosa. Sirve para comprender también por qué no se puede comparar el fútbol de Islandia con el de Argentina. Si alguna TV poderosa de nuestro país se entera que Sampaoli le da el equipo a los hinchas antes que a ellos allí mismo inicia el “Operativo Despido”.

Una vez definida la lista, una vez conocido inclusive el posible equipo titular, se volverá a hablar mucho de Islandia. Los debuts mundialistas siempre son difíciles. Recordemos lo que sufrió la selección en la Copa de Brasil 2014 cuando le ganó 2-1 a Bosnia y Herzegovina, también debutante absoluta en Mundiales. Y el 1-0 siguiente con gol de Leo Messi en el descuento en el partido siguiente ante la más débil selección de Irán. “Es cierto, pero bien preferiría yo debutar ante una selección como Islandia antes de tener que hacerlo contra Alemania, último campeón y gran candidato en Rusia”. Me lo dice en plena Feria del Libro, y con toda la razón, el notable escritor mexicano Juan Villoro, porque los aztecas estrenarán justamente contra nuestro verdugo en la final de Brasil.

El último Mundial sirve como pocos para demostrar cuán inútil puede ser todo lo que se diga en la previa. Argentina empezó para irse en primera rueda y terminó jugando la final. Jugó con tres esquemas distintos. Y encontró el equipo en plena Copa. ¿Y no encontró también el propio Carlos Bilardo en pleno campeonato su formación que terminó siendo campeona en México 86? Fue el mismo equipo que viajó con cartel de rápida eliminación, pero que vivió un mes final de concentración previa de pura trasformación, clave para levantar luego la Copa.

Es una de las esperanzas a las que nos aferramos ahora, mucho más allá de la lista de 35 jugadores que conoceremos mañana y la final de 23 que Sampaoli dará el jueves. Sacando a Messi, está claro, no hay nombres irremplazables. Por más que algunos hayan preguntado por Buffarini.

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