Alarmante poda ilegal del arbolado urbano

10 May 2018

De perfil bajo, exige poco, tal vez un poco de agua en los largos períodos de sequía. Como los seres humanos hay algunos que crecen torcidos y se convierten en un peligro cuando llegan a la madurez o a la vejez. Pero al mismo tiempo, brinda una serie de beneficios. Su depredador emplea su madera para diversas actividades que van desde construir casas o cabañas, pisos, muebles hasta emplearlo como leña. Su misión es noble: oxigena el aire que respiramos, ahuyenta el calor del estío regulando el medio ambiente y con su sombra nos cobija, nos protege de los intensos rayos solares; en las zonas descampadas oficia de cortavientos. “El árbol es como el amor, puede durar mucho tiempo si se mantiene bien cuidado”, reza un refrán. Y aunque cabe en el selecto grupo de amigos del hombre, pareciera que hay muchos tucumanos para quienes no solo es un estorbo, sino un blanco ideal para descargar su ira.

La poda ilegal es una expresión de vandalismo bastante extendida en esta capital. Según datos proporcionados por el secretario municipal de Servicios Públicos, en 2017, del total del arbolado de San Miguel de Tucumán, alrededor de 290.000 ejemplares, un 12% (34.800 árboles) fue podado ilegalmente y sus responsables fueron multados. El funcionario señaló que el monto por las infracciones, va desde $300 (si el transgresor se acerca voluntariamente al Tribunal de Faltas luego de recibir el acta) hasta una suma superior a los $4.000. Indicó que la tala debe realizarse con técnicas apropiadas, según cada caso y cada especie, con cortes netos, empleando maquinarias y herramientas adecuadas. Se deben tener en cuenta las condiciones de seguridad de los operarios porque las ramas podadas pueden causar algún daño al caer. La ordenanza 2432/96 establece que la única que puede intervenir en el arbolado público es la Dirección de Espacios Verdes Municipal.

La depredación, la falta de cuidado y mantenimiento atentan a menudo contra los árboles tucumanos. Una de las maneras de matar lentamente a estos amigos es ahogándolos con tasas cubiertas con cemento. En la Guía del Arbolado de Tucumán, se indica que falta de conocimientos es una de las causas de muerte de los ejemplares; se enferman cuando algún hongo ingresa por las heridas o porque nunca pueden recuperar su fuerza. Los expertos afirman que las podas son innecesarias si se han colocado las especies correctas en el sitio adecuado. Una mala poda puede destruir un árbol.

Si bien esta expresión de barbarie ciudadana es producto de la falta de educación, la Municipalidad debería preguntarse por qué hay una exorbitante cantidad de podas por mano propia. Con mucha frecuencia en nuestra sección Cartas de Lectores, los vecinos se quejan porque han solicitado a la repartición la extracción o poda de un ejemplar que les ocasiona problemas y al cabo incluso de algunos años, no han obtenido respuesta.

Nos parece que podrían realizarse campañas de concientización en cada barrio sobre los beneficios que nos brindan los árboles y la importancia de cuidarlos. Se podría organizar que escolares y adolescentes plantaran árboles con cierta periodicidad en los paseos públicos, en las márgenes de ríos o a la vera de las rutas, que aprendieran sobre los importantes servicios que nos dan estos amigos. “La gente que no hace nada por conservar los árboles, vivirá pronto en un mundo que tampoco pueda sustentar a las personas”, reza un proverbio budista.

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