Un desafío: abrir las puertas de los sentidos para conocerse mejor

El ajetreo de la vida diaria nos lleva a perder el contacto con lo más profundo de nuestro ser. Otro camino es posible.

09 May 2018

“BANQUETE DE SENTIDOS” |  Hoy, a las 21, en el subsuelo del Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265).

Entrás en un ambiente con luz tenue y alguien te ofrece una copa de vino tinto. Te invitan a caminar por un pasillo con paredes en origami, y a disfrutar de sus diferentes matices en cuanto a formas, colores y texturas. Un aroma te va guiando hacia el interior de ese lugar multisensorial y acogedor en cuyo centro encontrarás una performance sonora y visual (un mapping) que te inspirará sensaciones de alegría y bienestar.

Este es sólo el comienzo de una experiencia que invita a transitar y a ejercitar a fondo los sentidos. Es un camino para recorrer no desde la razón, sino desde el interior, y volverse a casa con el fruto de esa viviencia. Gustavo Escalante (profesor de yoga, de origami, de cuencos tibetanos y otras técnicas ancestrales) destaca que lleva 10 años empeñado en la construcción de estos espacios multisensoriales. “Mi trabajo es integrar estos estímulos para abrir las puertas que están más allá de los cinco sentidos. Mucha gente ha transitado estos espacios de contención (porque nos recuerda a un útero materno, donde nos sentimos protegidos y amados) y descubre su interior. La clave es dejarse acunar por la música y atravesar por el aroma para sentir esa transformación”, explica.

“Nuestros sentidos ordinarios son intermediarios con el mundo visible y el de nuestra memoria. Desde ahí tengo referencia del pasado. Sé que algo es así porque lo he visto. Pero es posible ampliar ese rango de medición que tiene nuestra visión. De hecho, hay colores que no vemos, hay sonidos que no escuchamos. Nuestro rango de percepción es limitado. Sin embargo, en la medida en que vamos ejercitando nuestros sentidos vamos desarrollando una atención cada vez más profunda y hasta es posible, después de un entrenamiento, ampliar nuestra medición. Entonces ya no voy a necesitar que alguien me toque para sentirme tocado por la energía de esa persona. Voy a poder observar las cosas sin haberlas visto y hasta sin siquiera tener la referencia de un sentido en particular, porque voy a desarrollar otro tipo de conocimiento. Es cuando digo: tengo la sensación de tal cosa. Algo kinestésico me dice que por ahí no es el camino. Se trata de un saber más profundo que llamamos intuición”, explica Escalante.

Mientras el público va experimentando sensaciones en el espacio armado, Escalante interpreta un concierto con cuencos de cuarzo y tibetanos, gongs y otros elementos que armonizan el cuerpo y el espíritu, como las flautas hechas por los nativos del Amazonas, que imitan el canto de los pájaros. A la vez, los aromas de los yuyos “sanadores” limpian el ambiente y sacan las energías negativas. “Es para tener una mejor receptividad”, explica.

Esta noche el banquete para los sentidos estará servido en el subsuelo del Centro Cultural Virla. Pero queda en cada uno el aprendizaje de poner más atención a esos sentidos, de dejarse inundar por los estímulos naturales de la vida (el sabor de una lágrima, la risa de un amigo, el mate compartido con una vecina), esos que no se pueden disfrutar desde la pantalla de un celular.


los cinco Canales
La vista.- Es el sentido más desarrollado en el mundo de la tecnología pero también el más engañoso.
El olfato.- El más primigenio de los sentidos, está conectado con lo visceral, con la intuición. Decimos, por ejemplo, “me huele que esto no está nada bien”.
El tacto.- Es el límite entre nosotros y el entorno. 
el oído.- Es el sentido que tenemos que aprender a entrenar porque a través de la escucha se da la evolución del ser humano. Cuando una persona empieza a escuchar al otro y al entorno nos conduce hacia la evolución.
el gusto.- Está muy conectado con el olfato y es esencial porque tiene que ver con nuestro alimento.


> Los cinco Canales
La vista.- Es el sentido más desarrollado en el mundo de la tecnología pero también el más engañoso.
El olfato.- El más primigenio de los sentidos, está conectado con lo visceral, con la intuición. Decimos, por ejemplo, “me huele que esto no está nada bien”.
El tacto.- Es el límite entre nosotros y el entorno. 
El oído.- Es el sentido que tenemos que aprender a entrenar porque a través de la escucha se da la evolución del ser humano. Cuando una persona empieza a escuchar al otro y al entorno nos conduce hacia la evolución.
El gusto.- Está muy conectado con el olfato y es esencial porque tiene que ver con nuestro alimento.


> Belleza integral | Los sonidos relajan todo el cuerpo 

Nada detiene la vibración del sonido, que incluso traspasa las membranas celulares. “Es por eso que también en el spa los tratamientos de belleza son mucho más efectivos cuando se realizan con la persona en estado de relajación”,  explica Cecilia Carrizo El Alí, directora de Ser con Estilo. “Los sonidos nos armonizan. No hay trabajo que no esté de alguna manera traspasado por las terapias holísticas -afirma-. Los resultados se ven de inmediato porque la belleza integral incluye la salud. Entre los métodos más recomendados para complementar los tratamientos están el reiki, la reflexología y los masajes en los pies para equilibrar la energía”.


> Terapia con cuarzos | Concierto para el desarrollo personal

Más de una hora dura el concierto de cuencos de cuarzo que Adriana Martínez ofrece a quienes quieren encontrar relajación, buenos pensamientos y reducir el estrés de la vida diaria. Su método se denomina Terapia de Sonido para el Desarrollo Personal con Neurolinguística. La persona se acuesta, cierra los ojos y Adriana comienza su concierto. En las sesiones incluye aromas con esencias naturales para potenciar la paz interior y aplacar el agotamiento físico. “Es un concierto ancestral con cuencos de cuarzos e instrumentos de percusión orientales a partir de un método propio”, detalla. 


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