La prioridad es la estabilización del mercado de cambios

06 May 2018
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FERNANDO MARENGO - Socio Economista Jefe de Arriazu-Macroanalistas 

En el año 2017 la economía alcanzó su máximo nivel de actividad económica histórica, y las cifras del primer trimestre del corriente año muestran que la economía siguió expandiéndose. Este crecimiento permitió reducir la tasa de desempleo -explicada fundamentalmente por la creación de empleo privado, ya que la oferta laboral también creció- y los niveles de pobreza.

La tasa de inflación, excluyendo el ajuste de las tarifas de servicios públicos que se está llevando adelante, bajó significativamente respecto de los niveles observados entre los años 2010 y 2016. Bien medido, el ritmo de aumento de precios pasó de un promedio superior al 40 por ciento anual a aproximadamente 25 por ciento en 2017.

Dado que gran parte de los problemas que enfrentó el país durante los últimos 50 años tienen su origen en los recurrentes abusos fiscales, la reducción del abultado déficit que presenta el sector público nacional resulta imprescindible para dar previsibilidad sobre la dinámica de la deuda pública. Las cifras correspondientes a la segunda mitad de 2017 y el primer trimestre de este año muestran una clara mejora en esa área.

Si bien la expansión de la inversión es una condición necesaria para lograr un proceso de crecimiento sustentable, el impacto en expectativas es diferente si el crecimiento lo motoriza la inversión o el consumo. Al mismo tiempo, si bien la inflación neta de tarifas se ubica en niveles menores a los de los últimos años, la medición global permite cuantificar cómo se ve afectado el poder de compra. Eso no significa que el ajuste no sea necesario. Es éste uno de los principales factores para reducir el desequilibrio fiscal y disminuir los niveles de endeudamientos necesarios para financiar el déficit.

El deterioro de las expectativas es el costo de llevar adelante políticas tendientes a normalizar la situación económica del país. Cualquier “ajuste” económico genera descontento en la sociedad. Pero su implementación gradual -en vez de una manera más agresiva al iniciar el gobierno-, genera que la marea de “malas noticias” sea continua y prolongada en el tiempo.

La gestión económica va en general en la dirección económica, pero el gran Talón de Aquiles de este modelo es la vulnerabilidad al financiamiento externo, por la dinámica gradual de baja de déficit financiado con endeudamiento externo. Si por algún motivo local y/o internacional el financiamiento externo se ve restringido, el país se vería obligado a ajustar de golpe el nivel de gasto a uno compatible con sus ingresos.

-¿Qué está pasando con la economía en estos días?

Desde comienzos del mes de marzo los hacedores de política económica están tratando de estabilizar el tipo de cambio por motivos inflacionarios, justo en un momento en que el dólar a nivel mundial se fortalece. En ese contexto, el peso argentino se apreció contra las otras monedas de la región. Esta descoordinación alimentó las expectativas de una depreciación de la moneda local en el futuro. Al ser el dólar unidad de cuenta tanto de los agentes económicos locales como los extranjeros, y al aumentar la expectativa de depreciación, la estrategia óptima es a la dolarización de portafolios.

Internamente no fuimos muy prolijos en las señales. El Congreso de la Nación discute si puede frenar la suba de las tarifas de servicios públicos; la sequía dañó la cosecha y provocó pérdidas de entre U$S 6.000 millones y U$S7.000 millones; y se estableció un impuesto a la ganancia de rentas financieras de extranjeros.

¿Cómo se frena una demanda de dólares como la de los últimos 10 días?

Dado que el mercado hace el cálculo en dólares, la única forma es recomponer la tasa de retorno esperada en dólares por colocaciones en pesos. Esto se logra con una combinación de mayor tasa en pesos y una baja de la expectativa de depreciación del tipo de cambio. El Banco Central salió inicialmente a vender dólares. Pero luego decidió mover la tasa y el tipo de cambio.

-¿Hacia dónde vamos?

En momentos de incertidumbre como la actual, la prioridad es estabilizar el mercado de cambios. Si el dólar deja de apreciarse a nivel mundial calmarán las presiones para todos los países de la región, incluida Argentina. Pero también dependerá de lo que haga el Banco Central para tranquilizar al mercado. La inflación, en este contexto, pasó a un segundo orden de prioridades.

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