28 Marzo 2002 Seguir en 
El problema de la Argentina no es el dólar. Otra vez se pone en foco a la moneda norteamericana, cuando el problema profundo es político: la falta de legitimidad de las autoridades y la falta de ajustes en todos los ámbitos de la sociedad.
El dólar es el pagaré de un quebrado. Y el problema no es por el pagaré sino por el quebrado. El peso no vale nada y el dólar sigue valiendo un dólar. El peso, como medio de cambio, aún existe porque por ley estamos obligados a hacer ciertas transacciones con pesos, nada más. Pero como guarda de valor, no sirve más. No hay nadie a quien se le ocurra tener pesos guardados de acá hasta el martes que viene, por ejemplo.
La cotización bajó porque el Banco Central vendió dólares baratos. Cuando deje de intervenir en el mercado cambiario, trepará de nuevo. Y es simple. La gente no quiere pesos. El tipo de cambio no tiene equilibrio. Es como si dijeran cuánto vale el pagaré de un quebrado: nada.
¿Que si es un problema cultural? En otras épocas tenía que ver con la situación económica. Hoy está relacionado con la violación histórica de los derechos de propiedad, a partir del año pasado. Fue cuando el Estado deshonró todas sus deudas con las generaciones presentes y futuras, con los extranjeros y nacionales, incautó los depósitos... Por eso nadie quiere el pagaré (léase peso) de quien hizo todo este tipo de maldades contra los derechos de propiedad.
En esa línea, Fernando de la Rúa hizo el papelón más grande de la Argentina con un dólar a 1 por 1. Era baratísima la divisa y fundió al país. Domingo Cavallo fundió el sistema monetario y el financiero también con el cambio en 1 por 1. En ese entonces había quienes decían que el dólar caro hacía falta para que nos recuperáramos. Pero ahora están todos asustados.
Gobierno sin brújula
¿Quién confía en los políticos? Esa violación a los derechos de propiedad es una herida permanente. El actual Poder Ejecutivo carece de objetivos y se justifica diciendo que a ellos "les tiraron encima" el Gobierno. Así que ni sabemos lo que piensa. Cuando Duhalde fue candidato a presidente dijo que el modelo económico estaba agotado. Y él pidió el default de la deuda externa, la suspensión del pago de esos compromisos. Pero no dijo nunca cuál era la alternativa. Yo creo, francamente, que no la tienen y que lo más grave que pasa en la Argentina es la falta de legitimidad del Gobierno. No tanto el Ejecutivo como el Congreso, que fue elegido a desgano por una pequeña porción de la población.
Hasta que no se renueve la totalidad de las Cámaras, y por supuesto del Ejecutivo, no se podrá ensayar ninguna política que tenga credibilidad. Con un Congreso encerrado detrás de rejas para que la gente no lo ataque es imposible que se pueda hacer una reforma económica creíble. Suponiendo que las supieran hacer.
Pero, si en las nuevas elecciones vuelven a elegir a los mismos aparatos políticos, a través de las mismas listas sábana y de la misma corrupción electoral, esos poderes seguirán sin legitimidad y el país en el mismo rumbo.
Con esto quiero decir: lo primero es la reforma política; después las elecciones; y después la política económica. Lo que ocurre es que el establishment político está totalmente confundido respecto de la naturaleza de los problemas que nos llevaron a la situación actual. Ellos piensan que es culpa de Estados Unidos, del Fondo Monetario, de los bancos, del capitalismo. No se dan cuenta de que es culpa de ellos.
La asistencia del FMI
¿Será viable el acuerdo con el FMI? Yo creo que es chistoso. Un país que hace tres meses aplaudía que no se pague la deuda externa hoy le pide a Estados Unidos más plata para que siga la fiesta. Es ridículo. Es absurdo que sin hacer ningún ajuste en el sector público ni en la política, ni en las instituciones, y que simplemente diciéndole al resto del mundo "no le pagamos lo que le debemos", encima se pida plata para aumentar el gasto.
El FMI, lo más que nos va a dar, bajo estas circunstancias -si es que nos da algo-, será exactamente lo que necesitamos para pagar los intereses que les debemos a ellos. Sería inconcebible que nos den plata fresca, con ningún propósito.
No habrá acuerdo con el Fondo si se mantiene en los términos en que se está negociando ahora, o sea dentro de la oferta argentina. Esta comprende el pacto nulo con las provincias, porque básicamente, como dijo alguien del FMI, ese acuerdo vale tanto como la foto que se sacaron. Y el Presupuesto 2002, que nació mal parido, nunca se cumplió ni se cumplirá, porque es irrisorio. Ahora, si "de golpe y porrazo" el establishment político cambiara, y concretara una reforma constitucional, política, y le dejara de volcar las culpas al mismo FMI de los males que tenemos ahora, qué sé yo, podría surgir una nueva condicionalidad.
¿Cambio de moneda?
Y si me preguntan si la dolarización es la solución, digo que no. Hay que hacer una reforma política, primero, llamar a elecciones transparentes, justas y honestas después, y a partir de allí hacer las reformas del Estado y de la economía. Esa reforma económica debe reincorporar a la Argentina al sistema mundial globalizado capitalista. A partir de ahí podemos empezar a discutir qué moneda queremos. Dolarizar o no. Si se hiciera todo lo contrario que digo, de golpe no se necesitaría dolarizar.
Un nuevo Gobierno, con la confianza de la gente, ya no sería un quebrado y a lo mejor podría tener una moneda de cambio. Pero si ese Gobierno sigue quebrado no todo pasaría por dolarizar. Es que se va a dolarizar solo. Y no es una decisión que le corresponda a Duhalde o al Congreso. Se la va a hacer el mercado "de prepo".
Si el Banco Central sigue vendiendo dólares baratos tendrá cada vez menos plata para dolarizar. Ni siquiera está ayudando a los pobres ahorristas, porque considero que hay un delito organizado que se encuadra dentro de la subversión económica.
El Banco Central está vendiendo a sabiendas a los "arbolitos" plantados por capitalistas que están comprando ese dólar barato para venderlo caro. No creo que el Central sea ignorante en este sentido. Y este hecho no está bien. Es rifar el patrimonio nacional.(Exclusivo para LA GACETA)
El dólar es el pagaré de un quebrado. Y el problema no es por el pagaré sino por el quebrado. El peso no vale nada y el dólar sigue valiendo un dólar. El peso, como medio de cambio, aún existe porque por ley estamos obligados a hacer ciertas transacciones con pesos, nada más. Pero como guarda de valor, no sirve más. No hay nadie a quien se le ocurra tener pesos guardados de acá hasta el martes que viene, por ejemplo.
La cotización bajó porque el Banco Central vendió dólares baratos. Cuando deje de intervenir en el mercado cambiario, trepará de nuevo. Y es simple. La gente no quiere pesos. El tipo de cambio no tiene equilibrio. Es como si dijeran cuánto vale el pagaré de un quebrado: nada.
¿Que si es un problema cultural? En otras épocas tenía que ver con la situación económica. Hoy está relacionado con la violación histórica de los derechos de propiedad, a partir del año pasado. Fue cuando el Estado deshonró todas sus deudas con las generaciones presentes y futuras, con los extranjeros y nacionales, incautó los depósitos... Por eso nadie quiere el pagaré (léase peso) de quien hizo todo este tipo de maldades contra los derechos de propiedad.
En esa línea, Fernando de la Rúa hizo el papelón más grande de la Argentina con un dólar a 1 por 1. Era baratísima la divisa y fundió al país. Domingo Cavallo fundió el sistema monetario y el financiero también con el cambio en 1 por 1. En ese entonces había quienes decían que el dólar caro hacía falta para que nos recuperáramos. Pero ahora están todos asustados.
Gobierno sin brújula
¿Quién confía en los políticos? Esa violación a los derechos de propiedad es una herida permanente. El actual Poder Ejecutivo carece de objetivos y se justifica diciendo que a ellos "les tiraron encima" el Gobierno. Así que ni sabemos lo que piensa. Cuando Duhalde fue candidato a presidente dijo que el modelo económico estaba agotado. Y él pidió el default de la deuda externa, la suspensión del pago de esos compromisos. Pero no dijo nunca cuál era la alternativa. Yo creo, francamente, que no la tienen y que lo más grave que pasa en la Argentina es la falta de legitimidad del Gobierno. No tanto el Ejecutivo como el Congreso, que fue elegido a desgano por una pequeña porción de la población.
Hasta que no se renueve la totalidad de las Cámaras, y por supuesto del Ejecutivo, no se podrá ensayar ninguna política que tenga credibilidad. Con un Congreso encerrado detrás de rejas para que la gente no lo ataque es imposible que se pueda hacer una reforma económica creíble. Suponiendo que las supieran hacer.
Pero, si en las nuevas elecciones vuelven a elegir a los mismos aparatos políticos, a través de las mismas listas sábana y de la misma corrupción electoral, esos poderes seguirán sin legitimidad y el país en el mismo rumbo.
Con esto quiero decir: lo primero es la reforma política; después las elecciones; y después la política económica. Lo que ocurre es que el establishment político está totalmente confundido respecto de la naturaleza de los problemas que nos llevaron a la situación actual. Ellos piensan que es culpa de Estados Unidos, del Fondo Monetario, de los bancos, del capitalismo. No se dan cuenta de que es culpa de ellos.
La asistencia del FMI
¿Será viable el acuerdo con el FMI? Yo creo que es chistoso. Un país que hace tres meses aplaudía que no se pague la deuda externa hoy le pide a Estados Unidos más plata para que siga la fiesta. Es ridículo. Es absurdo que sin hacer ningún ajuste en el sector público ni en la política, ni en las instituciones, y que simplemente diciéndole al resto del mundo "no le pagamos lo que le debemos", encima se pida plata para aumentar el gasto.
El FMI, lo más que nos va a dar, bajo estas circunstancias -si es que nos da algo-, será exactamente lo que necesitamos para pagar los intereses que les debemos a ellos. Sería inconcebible que nos den plata fresca, con ningún propósito.
No habrá acuerdo con el Fondo si se mantiene en los términos en que se está negociando ahora, o sea dentro de la oferta argentina. Esta comprende el pacto nulo con las provincias, porque básicamente, como dijo alguien del FMI, ese acuerdo vale tanto como la foto que se sacaron. Y el Presupuesto 2002, que nació mal parido, nunca se cumplió ni se cumplirá, porque es irrisorio. Ahora, si "de golpe y porrazo" el establishment político cambiara, y concretara una reforma constitucional, política, y le dejara de volcar las culpas al mismo FMI de los males que tenemos ahora, qué sé yo, podría surgir una nueva condicionalidad.
¿Cambio de moneda?
Y si me preguntan si la dolarización es la solución, digo que no. Hay que hacer una reforma política, primero, llamar a elecciones transparentes, justas y honestas después, y a partir de allí hacer las reformas del Estado y de la economía. Esa reforma económica debe reincorporar a la Argentina al sistema mundial globalizado capitalista. A partir de ahí podemos empezar a discutir qué moneda queremos. Dolarizar o no. Si se hiciera todo lo contrario que digo, de golpe no se necesitaría dolarizar.
Un nuevo Gobierno, con la confianza de la gente, ya no sería un quebrado y a lo mejor podría tener una moneda de cambio. Pero si ese Gobierno sigue quebrado no todo pasaría por dolarizar. Es que se va a dolarizar solo. Y no es una decisión que le corresponda a Duhalde o al Congreso. Se la va a hacer el mercado "de prepo".
Si el Banco Central sigue vendiendo dólares baratos tendrá cada vez menos plata para dolarizar. Ni siquiera está ayudando a los pobres ahorristas, porque considero que hay un delito organizado que se encuadra dentro de la subversión económica.
El Banco Central está vendiendo a sabiendas a los "arbolitos" plantados por capitalistas que están comprando ese dólar barato para venderlo caro. No creo que el Central sea ignorante en este sentido. Y este hecho no está bien. Es rifar el patrimonio nacional.(Exclusivo para LA GACETA)







