Horacio Quiroga les dio a los animales el don de hablar y de pensar

Dos exposiciones sobre el escritor se inauguran hoy en el Centro Virla. Clásicos de la literatura.

24 Abr 2018

“Había una vez un hombre que vivía en Buenos Aires y estaba muy contento porque era un hombre sano y trabajador. Pero un día se enfermó, y los médicos le dijeron que solamente yéndose al campo podría curarse...”.

Así comienza uno de los famosos “Cuentos de la selva” (“La tortuga gigante”), de Horacio Quiroga. El texto publicado en 1918 sigue atrapando a niños y adultos y constituyó una fuente de conocimiento de la selva, precisamente de su flora y su fauna.

A 100 años de su publicación, distintas generaciones todavía recuerdan “Las medias de los flamencos”, “El loro pelado”, “La guerra de los yacarés”, “La gama ciega” o “La abeja haragana”; o la divertida disputa entre el loro y el tigre.

Quiroga, influenciado por el escritor Edgar Allan Poe, creó un universo donde los animales hablan y piensan. Les dio un don para convertirlos en personajes apasionantes. En las salas del Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265) se inaugurarán esta noche, a las 20, dos muestras en su homenaje. Previamente, a las 18 el curador de una de ellas, Abel Alexander, brindará una conferencia sobre fotografía en la sala Osvaldo Fasolo, del primer piso.

En Misiones

Quiroga se instaló en la selva misionera en 1906 y allí pasó el resto de su vida, cerca de las ruinas de San Ignacio. Años antes había llegado a la zona como fotógrafo, acompañando a Leopoldo Lugones. El sitio, sin dudas, es la ambientación de “Cuentos de la selva”.

Su vida estuvo marcada por la tragedia. Su padre, Prudencio Quiroga, murió dos meses después del nacimiento de Horacio, al dispararse de manera accidental. Tras la desgracia, la familia ubicó su residencia por unos años en Córdoba. En 1891, su padrastro se suicidó con una escopeta, acto que fue presenciado cuando él era un joven de 16 años. En 1937, cuando se enteró de que padecía cáncer, el escritor se mató con cianuro.

La muestra “Del banquete a la selva. Fotos de una vida” está producida por la Biblioteca Nacional y reúne un conjunto de imágenes en las que se observa al dramaturgo y cuentista uruguayo en escenas familiares, con su mujer e hijos, en la casa construida con sus propias manos, o navegando por el río Paraná, describe Alexander. El experto afirma que el acervo fotográfico más importante del país está constituido por los miles de archivos familiares.

Ilustraciones

Por otro lado, en las vitrinas del Virla se expondrá la “Muestra 100 años de los ‘Cuentos de la Selva’”, una exposición literaria y plástica producida por la Secretaria de Extensión de la UNT. Su curador es Gustavo Calleja.

La descripción de los cuentos por parte de escritores tucumanos, sus textos y la ilustración de artistas plásticos integran la exposición de la que participan los ilustradores Emanuel Molina y Aureliano Acevedo y los escritores Liliana Massara, Mercedes Chenaut, Ernesto Rojas, Estela Porta, Mirta Sema, Ricardo Bocos, Adriana Lucero, Alejandro Camacho y Carmen Fernández.

“La desmesura es parte de su modo narrativo; lo tremendo siempre está detrás de esa naturaleza hostil, como otra forma de narrar la barbarie latinoamericana”, sostiene Massara en el texto de su presentación.

Por las vidrieras, apenas se ingresa al Virla, asoman los flamencos, los yacarés, la tortuga y los coatíes. La muestra está orientada principalmente al público escolar, por ello se programan visitas guiadas para los alumnos de escuelas y colegios de la provincia.

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