Uno de cada cinco habitantes del planeta tiene un teléfono inteligente, según el FMI

22 Abr 2018
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informe del fmi
uno de cada cinco habitantes del planeta tiene un teléfono inteligente
Durante 2017, las ventas de teléfonos inteligentes a nivel mundial llegaron a cerca de 1.500 millones de unidades. Esto equivale a decir que uno por cada cinco personas en el planeta. La demanda obedeció al uso de teléfonos inteligentes como principal plataforma de computación en todo el mundo, que sustituyó en parte a las computadoras
personales. Se estima que en 2017 la tecnología y los servicios pertinentes a la telefonía celular han
aportado U$S 3,6 billones (4,5%) al PBI global. Así lo indica un reporte elaborado por los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) Benjamin Carton, Yiqun Li y Joannes Mongardini.
En estos últimos años, la enorme demanda mundial de teléfonos móviles ha generado cadenas de suministro sumamente complejas y evolutivas en todo el continente asiático, plantean los especialistas. 
En 2017, China exportó teléfonos inteligentes al resto del mundo por un monto de U$S 128.000 millones, que equivalen al 5,7% del total de sus exportaciones. 
En Corea, el principal proveedor de componentes de teléfonos inteligentes, las exportaciones de semiconductores representaron
por sí solas el 17,1% del total de las exportaciones. Análogamente, en octubre pasado, cuando la exportación de componentes para la producción de teléfonos inteligentes llegó a su máximo, representó más de un tercio de las exportaciones de la provincia china de Taiwan, el 17,4% de las de Malasia y el 15,9% de las
de Singapur. Se estima que en Irlanda, donde reside la propiedad intelectual
de Apple Inc., el aporte de las exportaciones de iPhone en términos de valor agregado representa la cuarta parte de la expansión económica del país en 2017, puntualiza el informe dado a conocer esta semana por el organismo financiero internacional.
La demanda de teléfonos inteligentes es sumamente cíclica y guarda una estrecha relación con las fechas en las que los productores mundiales lanzan nuevos modelos. Por consiguiente, en varios países asiáticos
la producción y el comercio se han vuelto sumamente correlacionados, dando lugar a un nuevo ciclo tecnológico, distinto al anterior, que estaba vinculado con las computadoras personales. 

Durante 2017, las ventas de teléfonos inteligentes a nivel mundial llegaron a cerca de 1.500 millones de unidades. Esto equivale a decir que uno por cada cinco personas en el planeta. La demanda obedeció al uso de teléfonos inteligentes como principal plataforma de computación en todo el mundo, que sustituyó en parte a las computadoras
personales. Se estima que en 2017 la tecnología y los servicios pertinentes a la telefonía celular han
aportado U$S 3,6 billones (4,5%) al PBI global. Así lo indica un reporte elaborado por los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) Benjamin Carton, Yiqun Li y Joannes Mongardini.

En estos últimos años, la enorme demanda mundial de teléfonos móviles ha generado cadenas de suministro sumamente complejas y evolutivas en todo el continente asiático, plantean los especialistas.

En 2017, China exportó teléfonos inteligentes al resto del mundo por un monto de U$S 128.000 millones, que equivalen al 5,7% del total de sus exportaciones.

En Corea, el principal proveedor de componentes de teléfonos inteligentes, las exportaciones de semiconductores representaron por sí solas el 17,1% del total de las exportaciones. Análogamente, en octubre pasado, cuando la exportación de componentes para la producción de teléfonos inteligentes llegó a su máximo, representó más de un tercio de las exportaciones de la provincia china de Taiwan, el 17,4% de las de Malasia y el 15,9% de las
de Singapur. Se estima que en Irlanda, donde reside la propiedad intelectual de Apple Inc., el aporte de las exportaciones de iPhone en términos de valor agregado representa la cuarta parte de la expansión económica del país en 2017, puntualiza el informe dado a conocer esta semana por el organismo financiero internacional.

La demanda de teléfonos inteligentes es sumamente cíclica y guarda una estrecha relación con las fechas en las que los productores mundiales lanzan nuevos modelos. Por consiguiente, en varios países asiáticos
la producción y el comercio se han vuelto sumamente correlacionados, dando lugar a un nuevo ciclo tecnológico, distinto al anterior, que estaba vinculado con las computadoras personales. 

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