El corte de la calle Jujuy, frente al Tribunal de Faltas

19 Abr 2018 Por LA GACETA

La falta de respeto por los otros se ha extendido en la sociedad tucumana. Da la impresión de que una protesta nos da derecho a todo, especialmente a los excesos que avasallan el derecho de los otros. Basta que un sector de trabajadores de cualquier sector tenga un conflicto laboral para sentirse con derecho a cortar una calle o una ruta. Esta práctica es un reflejo de la ausencia de diálogo que debe estar presente en toda negociación entre las partes hasta las últimas instancias. Cuando un reclamo sale de su cauce y afecta en forma directa al ciudadano que nada tiene que ver en el conflicto, genera en una buena parte de la comunidad el efecto contrario de la solidaridad con los manifestantes.

Desde hace un mes, un pequeño grupo de empleados y gremialistas corta la Jujuy al 200 donde se encuentra el Tribunal Municipal de Faltas. Hace un año, nuestro diario había constatado pérdidas cloacales de los pisos superiores, en los que hay departamentos; los líquidos caían sobre los escritorios de los empleados de las fiscalías. Se iniciaron entonces trabajos de remodelación.

Un sindicalista señaló que todavía no se solucionaron las filtraciones de líquidos cloacales y se hallan hacinados, sin mobiliario y sin condiciones dignas para trabajar. “Llevamos un mes con los cortes de calles y el paro en el organismo, queremos una tregua para llegar a una solución: no están dadas las condiciones para trabajar, con la remodelación abandonada”, agregó. Según el titular del Tribunal de Faltas, los trabajos pendientes en los baños representan el 5% de la remodelación integral, que se ha completado en un 95%. “La mayoría de los trabajadores, quienes sí quieren trabajar, asisten a la Dirección de Tránsito donde atendemos a todos los expedientes que trata normalmente el Tribunal de Faltas en su sede de Jujuy al 200”, afirmó.

La protesta callejera que lleva un mes, ocasiona serios problemas en el tránsito. Se trata además de una zona muy concurrida, donde hay un sanatorio, un centro de pago a los jubilados, una estación de servicio y el Centro de Documentación Rápida. La calle Jujuy es una de las más importantes de la ciudad por el gran caudal de vehículos. Es el camino habitual de las ambulancias que se dirigen al hospital Padilla y de los bomberos, cuando hay un incendio en Barrio Sur.

Es inconcebible que se mantenga cortada la calle desde hace un mes; los perjuicios que causa el bloqueo son innumerables. Si la actividad del organismo se está realizando en otra repartición, no se entiende que el local de Jujuy al 200, permanezca sitiado. No se comprende que las autoridades no hayan actuado con la premura del caso para evitar este trastorno a los ciudadanos.

Los manifestantes deberían buscar otro modo de reclamo que no impida el libre tránsito de los ciudadanos, derecho consagrado en la Constitución Nacional. Nos parece que en todo conflicto debe prevalecer el diálogo y los ministerios y secretarías de Trabajo no deberían esperar que las partes tomen medidas extremas que afecten a terceros para dictar la conciliación obligatoria. Si los reclamantes pretenden la adhesión de la ciudadanía para su causa, no es perjudicándola como lo lograrán. Todo está permitido en una democracia siempre y cuando no se avasallen los derechos del otro. Es hora de que lo entendamos de una vez por todas.

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