Adiós al creador de “Amadeus”

El director checo Milos Forman, forjó un estilo personal de narrar biografías en la pantalla.

15 Abr 2018
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CONTRA LA OPRESIÓN. Milos Forman reivindicó la libertad. Reuters

Las dos películas más premiadas de Milos Forman sintetizan sus intereses y preocupaciones. El director fallecido ayer a los 86 años ganó sendos Oscar por “Atrapado sin salida”, un filme sobre el maltrato a los enfermos mentales magistralmente protagonizado por Jack Nicholson; y por “Amadeus”, la biografía de Mozart en la que describe, desde la mirada de su archirrival, Antonio Salieri, el entorno político y social en el que prosperó el prodigio de la música clásica.

Forman nació en territorio de la actual República Checa (donde sus padres fueron muertos por los nazis). Fue en Praga donde comenzó a desplegar su arte y comenzó a ser reconocido mundialmente: con “Pedro el negro” obtuvo el premio Leopardo de Oro en el Festival de Locarno y con “Los amores de una rubia” fue nominado a los Globos de Oro y al Oscar a la mejor película de lengua no inglesa en 1965.

Pero la represión soviética a los movimientos cívicos de su país en 1968, que buscaban más derechos políticos, lo llevó a exiliarse en Estados Unidos, donde desarrolló el grueso de su carrera sin olvidar las inquietudes de su inicio. No se detuvo en contar vidas ilustres, sino que se adentró en las miserias, contextos, luchas y rebeldías de las distintas épocas que abordó en la pantalla grande.

Así es como se justifican el musical “Hair” (estrenado en 1979); “Ragtime” (sobre un exitoso pianista negro que sufre discriminación racial); “Larry Flynt, el nombre del escándalo” (acerca del creador de la revista de desnudos “Hustler”, con la que logró el Oso de Oro del Festival de Berlín) y la potente “Hombre en la luna” , inspirada en la vida del comediante Andy Kaufman, protagonizada por Jim Carrey. Su última labor en el cine de ficción fue en 2006, con “Los fantasmas de Goya”.

Forman encaró en sus obras temas espinosos y supo mostrar la otra cara de sus personajes, siempre con un toque de sátira y de crítica a la opresión y al poder. “Prefiero un país libre y atestado de mal gusto a un país refinado pero sin libertades. La censura es el peor de los males”, afirmó en su biografía.

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