Un baquiano constató que la visibilidad era reducida al momento de la tragedia aérea

"Había mucha neblina, no se veía bien", afirmó un lugareño. "Yo la vi cruzar a la avioneta, y después al helicóptero".

12 Abr 2018

El Naranjo es una de las tantas comunas rurales pequeñas que salpican el mapa del interior tucumano: una plaza, una escuela, un CAPS y un par de despensas son algunos de los puntos referenciales de esta pequeña localidad ubicada a un costado de la ruta 321, cuya paz habitual se vio repetinamente sacudida por la tragedia. El día después del accidente aéreo en el que perdieron la vida el piloto Miguel Urtubey y a los pasajeros Javier Zagaglia, Álvaro y José Calliera encontró a la comunidad de El Naranjo tratando de recobrar su cotidianidad, luego de movilizarse para colaborar en las tareas de localización de la aeronave estrellada en un monte de la sierra de Medina.

Sin embargo, la inusual presencia de efectivos policiales en la zona fue un recordatorio permanente de lo que había ocurrido.

Ubicada a poco más de cinco minutos a pie de la Escuela Pedro Miguel Aráoz, el paso hacia la finca por donde se accedía al lugar del siniestro aparecía bloqueado por agentes de la Policía Federal (PF) y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), a la espera del inicio de las tareas de peritaje, previas al rescate de los cuerpos.


“Yo la vi cruzar a la avioneta, y después al helicóptero, pero qué me iba a imaginar lo que estaba pasando. Ya cuando vi pasar las ambulancias me di cuenta de que había ocurrido algo malo”, reconstruye Diego Ledesma, empleado de la comuna rural, quien ofició de guía para los peritos de Criminalística y del equipo de investigación de campo de la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil (Jiaac).

Complementariamente, el baquiano constató que la visibilidad a la hora en la que ocurrió el accidente era bastante reducida. “Había mucha neblina, no se veía bien”, confirmó Ledesma, lo que refuerza la hipótesis de la falta de visibilidad como causa del accidente.


Peritajes

Entre otras actividades, se llevaron a cabo las mediciones necesarias para determinar la mecánica del impacto. Además, se tomaron fotografías, se realizaron filmaciones, y se registraron los componentes y equipos de la aeronave. Con ello se terminaron de recabar los datos para proseguir con las siguientes etapas de la investigación.

Completadas las tareas de peritaje, se procedió al rescate de los cuerpos, que fueron entregados a sus familiares durante la tarde de ayer.

Primer parte de la Jiaac

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