Nadie es candidato; vote a nadie

12 Abr 2018

No hay gesto más elocuente que una fotografía. Sucedió la semana pasada cuando dos contrincantes políticos se asomaron a una paila gigante en la que se cocinaba una paella. Pasó el martes, cuando un gobernador se acercó a dos presidentes para dialogar. Y también ayer, cuando ese mismo mandatario se sentó a tomar un café con su antecesor. Ese es el juego que más le gusta jugar a Juan Manzur, el de las interpretaciones abiertas, el de los múltiples comentarios y el de las señales en todas las direcciones posibles.

En la foto con el dirigente de la Coalición Cívica y ex ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, Manzur intentó mostrar que es posible la convivencia política más allá de las contiendas electorales y que a él no le disgustaría enfrentar al economista en los comicios del año que viene. En la foto con Mauricio Macri y el español Mariano Rajoy, Manzur intentó sacar ventajas frente a los comentarios que sostienen que la relación entre Tucumán y la Casa Rosada no es del todo amistosa. “Capaz que nos vemos la próxima semana en Tucumán”, deslizó Macri delante de Rajoy. “Usted sabe que siempre es bienvenido a mi provincia”, le contestó Manzur. En el medio de esa charla, Rajoy observaba los gestos y una promesa de visitar la tierra de los limones líderes en el mundo. Claro que el final de aquella charla fue de sonrisas nerviosas y, en cierta medida, sarcásticas. La fecha estimativa de la visita sigue siendo el miércoles 18. Sin embargo, aún no se coordinaron las actividades que el Presidente desarrollaría en territorio provincial.

La tercera foto, la de ayer con el senador nacional José Alperovich, transmite un mensaje más bien interno: en tiempos de turbulencias partidarias, no hay nada mejor que una dirigencia unida. Sin embargo, como en cualquier familia, surgen diferencias. Es la segunda postal -de las que se colgaron en las redes sociales- que el ahijado aparece con su padrino político sin la presencia del compañero de fórmula, el presidente de la Legislatura, Osvaldo Jaldo. La intervención al Partido Justicialista nacional ha tomado por sorpresas a los referentes de ese sector en Tucumán. Se mencionó que el distrito puede ser intervenido, una idea para nada descabellada en el pensamiento de una franja de históricos referentes que intentan, desde hace tiempo, sacarle vestigios alperovichistas al peronismo vernáculo. Manzur, por las dudas, se ataja de las críticas. Dice que no hay nada raro en que dos viejos amigos se encuentren esporádicamente (ambas fotos fueron tomadas con Alperovich jugando de local) aún en ausencia del vicegobernador. Cuando se le consulta acerca de una posible repetición de la fórmula en 2019, el gobernador tira la pelota al córner, hasta después del 1 de marzo próximo.

En la Casa de Gobierno alimentan los rumores acerca de un cisma en la versión tucumana de Cambiemos, algo que el propio diputado José Cano busca desactivar, señalando con el dedo de que se trata de una operación política nacida en el poder de Manzur, pero ejecutada directamente por Jaldo. Según esas versiones, el radicalismo iría por la intendencia de la mano de Cano como candidato. Claro que el rumor nada decía acerca del futuro de Germán Alfaro, actual jefe municipal y probablemente con intenciones de repetir en el turno electoral de 2019. Tucumán no está hoy en el mapa de la cooptación de distritos por parte de la Casa Rosada. Están convencidos de que, por ahora, es territorio justicialista, en base a los resultados de las pasadas elecciones. Sin embargo, tratarán de hacer un esfuerzo para que Cambiemos mejore su perfomance electoral. Por ahora, todo es especulación. Y lo seguirá siendo por un tiempo, por más que las paredes vislumbres -mediante afiches- las apetencias políticas de cada dirigente político.

Mientras tanto, desde las principales fuerzas políticas públicamente manifiestan de que no es momento de hablar de candidaturas. Internamente, sin embargo, se tejen distintas estrategias de posicionamiento hacia la próxima batalla electoral.

Tucumán, en suma, es hoy el distrito en el que nadie es candidato. Un viejo dirigente político reflexionaba, en tono de humorada que, si ese es el escenario, entonces la población deberá “votar por nadie” en las próximas elecciones. Tiempo al tiempo.

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