Con la zamba en el corazón

Bailarines y músicos de todas las edades rindieron homenaje al emblema tucumano.

08 Abr 2018
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LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ

Un poco antes de las seis Carlos Diez dio, como acostumbra, una cálida bienvenida desde el escenaio. A las seis en punto la hermosa zamba “La cerrillana” inspiró a los bailarines de la academia El Guardamonte a desplegar giros y zapateos; los gauchos bien puestos y sus chinas, de rigurosas trenzas y vestidos rosas y celestes, con flores imperceptibles y puntillas en los bordes.

En el parque Avellaneda, el escenario le dio la espalda a la calle San Martín y al Cementerio del Oeste, sobre Asunción, a la altura del Monumento al Bicentenario. Este emplazamiento es el que desde hace un tiempo elige la Municipalidad para congregar a la comunidad. Ayer la invitación era celebrar, por primera vez y con color local, el Día Nacional de la Zamba.

Las dudas que planteaban el cielo plomizo y la garúa desde la mañana quedaron atrás y ese sector del parque Avellaneda se fue poblando, a lo largo de la tarde, de gauchos y chinas de todas las edades con los más diversos atuendos, de sus familias acompañantes y de curiosos, con indispensables termo y mate en mano.

Humos y aromas

Por otro lado estaban las opciones gastronómicas: se veían por demás tentadoras, con humos y aromas, desde temprano. Decenas de gazebos blancos ofrecían desde dulces regionales y empanadas hasta sándwiches de lomo de cerdo, pasando por el infaltable shawarma y los helados.

En el escenario

Estaba previsto que bailaran, además de El Guardamonte, las academias Cañaveral Tucumano, Luna Cautiva, Pilchas Gauchas, Virgen del Valle (Santa Lucía), Azahares tucumanos, Danza Evolución, Raíces de Huellas, Sol Naciente y Yanasu, El Antigal y Compañía Tucumana de Danzas. Tras el segundo grupo de bailarines ya empezarían a subir al escenario los conjuntos musicales. La primera fue Sofía Singh. La seguirían Taa Huayras, Oscarcito Godoy, La Zapada, Tucuy, Cantores de Tucumán, Los de Tucumán, Los Duendes Copleros y Las Voces de Ranchillos.

Las sillas, ubicadas sobre las veredas, dejaron desde el comienzo libre la calzada, para que la ocuparan los bailarines y los conjuntos folclóricos se adueñaran del escenario.

Había caído la tarde y seguía llegando público a la fiesta, con los colores de una noche que había decidido desentenderse de las amenazas de tormenta y disponerse a rendirle un digno homenaje a la zamba.


Canal de sentimientos

“Subestimamos su poder y su magia”

“La zamba es un emblema. Es el ritmo a través del cual el cantor, el músico y el bailarín canalizan sus sentimientos de una manera profunda y visceral”, resume Diego Molina, cantante de Taa Huayras, una de las principales bandas convocadas al festival de ayer.

Exactamente hace un año, la fecha lo encontró con su grupo actuando en una peña en Buenos Aires, oportunidad que aprovechó para “cantarles a los porteños como lo hacemos los tucumanos”. Su formación organizó el año pasado el Paseo de la Zamba por las calles céntricas, que tuvo cientos de participantes. “En ese evento nos dimos cuenta de que los tucumanos muchas veces solemos subestimar el poder y la magia de la zamba.

Nos jactamos de ser amantes de esta danza, pero hasta ahora nunca hemos festejado su día como correspondía y menos se trató con respeto a los artistas locales como esta vez”, resalta. Molina no puede elegir una canción preferida: “me gustan las zambas de toda índole, de variadas temáticas y autores, nuevas y viejas, conocidas y desconocidas, tucumanas y de otros lares, como a toda la gente; todas encierran la misma pasión”.


Bailarines apasionados

Lugar para el romance.- “Bailo desde los seis años. La zamba es el ritmo esencial para cada bailarín. Nunca se termina de aprender; siempre hay pasos, zambas nuevas... En El Guardamonte somos casi 30 bailarines de todas las edades, hasta abuelos y bisabuelos. Ahora bailo con mi novio la zamba, pero siempre intercambiamos compañero. Con el novio tenés más confianza, y hay más lugar para el romance”. (Ivana Cisneros, 24 años)

Los primos.- “A mí me gusta bailar el gato porque es más divertido. La zamba es más difícil. Yo nunca la he bailado; es que hace poco empecé a ir a la academia Ballet Tafí Viejo con mi primo; antes íbamos a otra academia”. )Mili -7 años- y su primo Isaías, de 5)

Duende y encanto.- “Nos encanta el folclore y como buenos tucumanos lo que más nos gusta es la zamba, por eso estamos en esta cita de honor. Nos gusta porque es delicada, porque es poesía, porque enamora, porque tiene magia, te transporta a otra dimensión. Más allá de los pasos y de la música tiene duende y encanto”. (Juan Suárez, Fortín Gaucho Virgen Generala)

Con el que aparezca.- “No tengo academia, bailo con el bailarín que aparezca. Cerró mi academia, soy docente y me encanta el folclore”. (Violeta) 

Que se sumen los varones.- “Estamos para bailar; sabemos de todo. Aprovechamos todas las oportunidades para bailar y no hay mucha oferta. A veces nos escapamos al Patio de Froilán, en Santiago. En Tucumán tiene que haber algo parecido. ¡Queremos que se sumen los varones por favor!”. (Vilma, junto a su amiga Violeta)

Todos somos bailarines.- “Para bailar la zamba hace falta: actitud, corazón, oído para escuchar la música que llegue al corazón y mueva el espíritu del bailarín. Y salga el arte. Todos somos bailarines, no hay ninguno que sea mejor ni peor: cuando se siente el folclore se lo siente en el alma y entonces uno, baile como baile, está permitido y es placentero”. (Violeta)

De Colalao del Valle.- “Desde los seis años bailo zamba, malambo, chacarera, gato, de todo. Bailo con varias compañeras de la academia. (Walter -19 años-, de Colalao del Valle) 

Futura profesora.- “Un día fui al festival de fin de clase de una academia. La danza me llegó tanto al corazón que desde entonces voy a aprender a bailar. Cada vez que bailás folclore es un sentimiento que te llena. Creo que todo bailarín lo experimenta, y creo que el que no lo siente en verdad se nota, se ve como una danza fingida, mientras que los que lo sienten lo hacen con el corazón y es increíble. La zamba es el baile más hermoso del mundo. Cuando termine el secundario pienso estudiar profesorado de Música y de Danza folclórica”. (Agustina -17 años, de Villa Angelina)}

Mate y folclore.- “Todos los domingos frente a la Casa Histórica nos reunimos en ‘Mate y folclore’, desde las 19 con tango y a partir de las 21 con folclore, hasta las 23.30. Ahí bailás libremente, te conectás, conocés el ambiente”. (Juan Suárez) 

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