Misericordia con la Vida

08 Abr 2018

LA MISA DE HOY

PBRO. MARCELO BARRIONUEVO

Al atardecer de aquel día, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz con vosotros”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.

1) El día en que resucitó el Señor, el primer día del mundo nuevo, viene a confortar a sus más íntimos: “La paz sea con vosotros”, les dice. Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Tomás no estaba presente y pensaba que el Señor estaba muerto, aunque los demás le aseguban que vivía. Para muchos Cristo es como si estuviera muerto, no cuenta en su vida. Nuestra fe en Cristo resucitado nos impulsa a decirles de mil formas diferentes que Cristo vive, que nos unimos a Él por la fe y lo tratamos cada día, que orienta y da sentido a nuestra vida. Así contribuimos personalmente a edificar la Iglesia, como los primeros cristianos.

2) Ocho días después, Jesús se aparece de nuevo a los Apóstoles. La respuesta de Tomás es un acto de fe, de adoración y de entrega sin límites. Su fe brota, no tanto de la evidencia de Jesús, sino de un dolor inmenso. El Amor lo lleva a la adoración y de vuelta al apostolado. Si nuestra fe en Jesucristo es firme, también se apoyará en ella la de otros muchos, para lo cuál es preciso que vaya creciendo de día en día, que aprendamos a mirar los acontecimientos y las personas como Él las mira, y que nuestro actuar en el mundo esté vivificado por la doctrina de Jesús.

3) La Resurrección del Señor es una llamada a que manifestemos con nuestra vida que Él vive. Para confesar nuestra fe con la palabra es necesario conocer su contenido con claridad y precisión. Por eso, la Iglesia nos insiste en el estudio del Catecismo. Muchos cristianos han olvidado lo esencial del contenido de su fe. Pidamos a la Virgen que nos ayude a manifestar con nuestra fe y nuestras palabras que Cristo vive.

Textos basados en ideas de “Hablar con Dios”, de F. Fernández Carvajal.

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