Vaticinio para 2018: la economía mostrará una mayor estabilidad

03 Abr 2018
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MÁS TRABAJO. Durante el 2017 mejoró visiblemente la tasa de empleo. la gaceta / FOTO JORGE OLMOS SGROSSO

En línea con los datos del nivel de actividad y empleo conocidos recientemente, las cifras de pobreza difundidas la semana pasada mostraron un nuevo e importante descenso en este indicador en la segunda mitad del año pasado, traduciéndose el crecimiento económico en una mejora palpable de las condiciones de vida de los sectores sociales más vulnerables. Así lo reveló el informe económico del Banco Ciudad, que pronostica un 2018 más tranquilo.

Según informó el INDEC, en el segundo semestre de 2017, la tasa de pobreza cayó al 25,7%, situándose 4,6 puntos porcentuales por debajo de los niveles del segundo semestre de 2016 (30,3%), lo cual -según señala el Banco Ciudad en su informe- implica que casi 1,2 millones de personas abandonaron su condición de pobreza en el último año. En tanto, la tasa de indigencia se redujo al 4,8%, 1,3 puntos por debajo de los niveles de igual período de 2016 (6,1%), lo que equivale a 330.000 indigentes menos que un año atrás en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta de Hogares. “Si se compara con los niveles de pobreza e indigencia del segundo trimestre de 2016, cuando se retomó la medición de este indicador por parte de la nueva conducción del ente nacional de estadísticas, la baja es aún más pronunciada, ya que la tasa de pobreza ascendía al 32,2% y la de indigencia al 6,3%, situándose hasta ese entonces en niveles todavía similares a los que arrojaban hasta fines de 2015 mediciones alternativas, como la del Observatorio Social y Económico de la Universidad Católica Argentina (UCA). Más concretamente, según la UCA, en 2015, al momento de asunción del nuevo gobierno, la pobreza trepaba al 29%, habiendo acumulado un incremento de 4,3 puntos desde su mínimo, de fines de 2011”, dijo el trabajo. En este sentido, la mejora observada entre inicios de 2016 y fines de 2017 marca un cambio de tendencia tras el persistente deterioro que se había verificado entre 2011 y 2015, en un contexto de estancamiento económico y alta inflación, es decir, en un entorno macroeconómico tendencialmente estanflacionario.

Otro dato a tener en cuenta, según el Banco Ciudad, es que, a nivel desagregado, se registró una caída de la tasa de pobreza en todas las regiones del país, destacándose por su tamaño relativo la reducción de 5,1 puntos porcentuales en los partidos del Gran Buenos Aires (GBA), donde la pobreza pasó del 34,6% al 29,5%. También sobresalió la mejora observada en la región de Cuyo, con una reducción de 3 puntos porcentuales, hasta el 26,3%, mientras que la región del Noreste argentino (NEA) se mantuvo como la zona más rezagada, con una tasa de pobreza del 33,2%.

“Entre los factores que explicaron la mejora de los indicadores de pobreza e indigencia se destaca tanto la recuperación de los salarios reales y el empleo, como un mayor y más focalizado gasto social por parte del Estado. En lo que hace al primer elemento, en 2017, se observaron notorias mejoras en el mercado laboral, con un incremento interanual en la tasa de empleo de 1,1 puntos porcentuales en el cuarto trimestre, que permitió reducir la tasa de desocupación de 7,6% a 7,2% a lo largo del último año, tras seis trimestres consecutivos de expansión económica”. Adicionalmente, el nivel general de salarios se incrementó 27,5% el año pasado, liderado por el alza del 31,5% en las remuneraciones del sector privado no registrado, con un aumento considerablemente superior al de la canasta básica total en el mismo período (26,8%).

En segundo término, si bien en nuestro país la mejora sostenida en la actividad económica durante el último año fue uno de los principales causales que incidieron en la reducción de la pobreza, esta también se vio favorecida por el crecimiento y focalización del gasto de carácter social.

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