La inversión y el comercio exterior, dos años después del cepo

01 Abr 2018
1

Carla Calá - Economista del IERAL

En consonancia con los guarismos publicados por la última Encuesta Permanente de Hogares, el Indec informó que la economía en 2017 creció 2,9%, según datos preliminares, compensando el retroceso de 1,8% que presentó el PBI en el primer año de gestión de Mauricio Macri. Este resultado se vio impulsado por el 3,9% de crecimiento que marcó el cuarto trimestre respecto al mismo período de 2016, alcanzando seis trimestres consecutivos de expansión, y dejando un “efecto envión” para 2018.

En cuanto a la evolución de los agregados macroeconómicos, la demanda agregada registro en 2017 una expansión interanual de 5,3%, aportando 6,7 puntos porcentuales al alza del PBI de 2017. Entre los componentes que encabezaron ese crecimiento se encuentran la Inversión (+11,3% interanual) y el Consumo privado (+3,6%), superando al PBI anual en 8,4 y 0,7 puntos porcentuales, respectivamente. Anotando una diferencia de 7,8 puntos respecto al consumo privado, la inversión se ubica como principal motor de la actividad económica, revirtiendo los escenarios observados en los últimos años, y planteando una trayectoria más sostenible para la expansión económica.

Por otro lado, las exportaciones netas contribuyen -3,8 puntos porcentuales al PBI, como consecuencia de una expansión de 14,7% interanual en las importaciones de bienes y servicios reales, contra un estancamiento de 0,4% en las exportaciones.

Con un incremento interanual en el orden de 20,7%, la inversión anota en el cuarto trimestre de 2017 la mayor variación en los últimos ocho años. Según estimaciones provisorias, esta suba está explicada por un crecimiento de 54,5% en la categoría “Otras construcciones” y 32,2% en “Maquinaria y Equipo”. En esta última, el componente nacional creció un 16,6%, mientras que el importado lo hizo en 43,5%.

Si se hace base 100 en el último trimestre de 2011, momento en el que la economía entra en la etapa de los cepos al comercio exterior y al cambio, resulta pertinente estudiar el impacto que tuvieron esas medidas, vigentes hasta 2015, y lo que ocurrió dos años después del levantamiento de los “cepos”. Así, entre 2011 y 2015 se tiene un estancamiento en la actividad, dado que en comparación con el año base el PIB presenta una leve variación de 0,1%. En tanto, se observa un incentivo en el consumo total (+2,5%), en detrimento de una fuerte contracción en las exportaciones (-22,4%), importaciones (-10,6%) e inversión (-9,1%).

Para el cuarto trimestre de 2017, comparando con fines de 2015, los indicadores describen un escenario diferente. Ante un valor índice de 102,9, el PBI presenta una variación de 2,8 puntos porcentuales, apoyado en una suba de 2,1 puntos en el consumo, pero sobre todo en un aumento de 12,4 puntos porcentuales en la inversión. Por su parte, las exportaciones ceden 14 puntos en relación al registro de 2011, mientras que se ubican 8,4 p.p. por encima de 2015. En tanto, el mayor dinamismo se observa en las importaciones, ante un valor índice de 103,3 se registró una suba de 12,4 puntos respecto a 2015.

Volviendo a los datos de 2017 y haciendo foco en la oferta agregada, los sectores que presentaron mayor dinamismo fueron: Pesca (+14,3%), Construcción (+10,4%) e Intermediación financiera (+5,1%). La mayor contribución a la expansión del PBI (0,5 puntos porcentuales), debido a la ponderación del sector, vino del lado de la “Industria manufacturera”, que creció 2,8%.

En lo que respecta a 2018, las expectativas de crecimiento se fueron atenuando a medida que se profundizaban los efectos de la sequía. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA (REM), que recoge opiniones de analistas, empresarios, consultores y medios académicos, se estima una expansión del PIB que oscila en torno a 2,7% para la mediana de este año, pero con posible revisión a la baja.

La moderación del crecimiento del PBI en 2018 no implica el riesgo de una recesión, a juzgar por los últimos datos. A propósito, según el BCRA, “no existe evidencia de que la fase expansiva se esté agotando”. Además sostiene que a diferencia de lo ocurrido en 2013 y 2015 cuando, tras observarse niveles de actividad similares al actual, la economía ingresó en recesión, en esta oportunidad: “la mayor intensidad de la inversión que caracteriza a la recuperación económica actual en un contexto de reinserción de Argentina en los mercados financieros internacionales con tipo de cambio flotante, permiten relajar las restricciones de oferta y la escasez de divisas que habían limitado el crecimiento económico en 2013 y 2015”.

En línea con esto, el arrastre estadístico para 2018 es significativo, del orden de 1,2 punto, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores. Obsérvese que 2016 había dejado arrastre estadístico de solo 0,16 puntos porcentuales para 2017, mientras que ese guarismo había sido negativo (-0,4 p.p.) de 2015 para 2016.

Comentarios