¿A qué se debe el mal olor que invade la ciudad?

Desde hace años que los tucumanos soportan vahos pestilentes cada vez que salen a la calle. Video.

29 Mar 2018

Cambia el clima y la ciudad entera se llena de un olor nauseabundo. Un poco ácido y un poco a podrido, los tucumanos padecen desde hace años vahos pestilentes cada vez que salen a la calle. Los que para muchos es un misterio, desde el Gobierno tejieron una serie de explicaciones que intentan desentrañarlo.

Para la Secretaría de Medio Ambiente de la Provincia, la reconversión de los residuos de la industria azucarera despide gases que no llegan a escaparse hacia la estratósfera y quedan "encajonados" en el Gran San Miguel de Tucumán. Por lo que sus consecuencias se perciben, además, en Banda del Río Salí, Alderetes, Las Talitas y Tafí Viejo.

Desde hace unos años, los desechos de la producción de azúcar, que antes se tiraban a las cuencas hídricas ahora se vierten en los campos, como fertilizantes. Cuando esa materia orgánica se descompone produce gases y, por un fenómeno meteorológico llamado inversión térmica, los olores invaden las ciudad, rodeada de industrias en un radio de muy pocos kilómetros.

Así se veía el río Salí en 2012, cuando se tiraban los desechos al agua.

Tucumán se ahogó con el humo y sufrió el mal olor, una vez más

"La cachaza, la ceniza y la vinaza tienen materia orgánica y nutrientes, y sirven como fertilizantes. La actividad citrícola hace lo mismo. Pero el proceso de descomposición y fermentación de sólidos orgánicos genera gases; generalmente van a la atmósfera, y entonces no los sentimos. Cuando hay inversión térmica sentimos el olor, que se suma al de los basurales y el de las cloacas a cielo abierto, entre otros factores", aseguró el secretario de Medio Ambiente de la Provincia, Alfredo Montalván, en una entrevista concedida a LA GACETA a principios de año.

La reconversión de los residuos los devuelve como fertilizante a los campos.

El meteorólogo Juan Minetti explicó el fenómeno de la inversión térmica y se atrevió a hablar de falta de planeamiento urbano. "No funciona prácticamente en verano. Lo que puede suceder es que cuando la presión atmosférica está baja, o está por cambiar el tiempo, haya mayor cantidad de olores sobre la superficie. Lo observé y habría que estudiar el porqué. Tampoco ayuda el hecho de que las industrias se hayan instalado cerca de la ciudad. Deberían estar lejos; es un problema de planeamiento urbano", sostuvo.


El mal olor de las peatonales parece imposible de solucionar

Los nuevos desafíos de los organismos gubernamentales pasan ahora por encontrarle una solución a este problema y, al menos, minimizar su impacto ambiental y en el bienestar general de los miles de tucumanos que habitan y circulan a diario por el conglomerado urbano más importante de la región.

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