Prefieren correr riesgos antes que subir escalones o rampas que pueden salvarles la vida

Los siete puentes peatonales de la capital tienen poco uso. Algunos están deteriorados y sucios. “Son necesarios, pero inútiles”, sentencia un ex funcionario.

25 Mar 2018 Por Florencia Bringas

Pereza. Eso es lo que llevó a María Elena Coronel a no usar el puente peatonal. Su pequeño hijo, con el guardapolvo blanco, iba de su mano. Eran las 11.30 de la mañana y los autos ya circulaban a toda velocidad por la avenida Mate de Luna y Thames, donde se encuentra la escuela Patricias Argentinas. “Sé que es útil y seguro, pero estoy apurada y cansada. Es viernes”, agregó como explicación. Historias como esta suceden en los siete puentes de la ciudad dedicados a quienes van a pie: en las arterias más peligrosas la mayoría cruza por donde quiere.

“Los puentes peatonales son necesarios pero inútiles, por la falta de educación vial de la gente. En la autopista hay, pero nadie los usa”, opinó José Simón Lucero, el ingeniero civil que estuvo a cargo de la construcción de las dos primeras pasarelas de la ciudad (la de Mate de Luna y la de Benjamín Aráoz al 600). Desde que Lucero dejó su cargo de director de Obras Públicas de la Municipalidad, a fines de los 80, se construyeron cinco más: la de avenida Jujuy al 2.100, inaugurado en febrero de este año; la de la avenida de Circunvalación frente al Mercofrut (lo construyó Vialidad Nacional recientemente); la de avenida Independencia y Rufino Cossio; y los dos de Córdoba y Mendoza. Es decir, se ha levantado uno de estos puentes cada cinco años y medio.

No se han hecho otros, según el ex funcionario, porque “los puentes peatonales son baratos y no dan para que paguen una coima; no dan para que se interese alguien del Gobierno... sólo políticos reales”. “Cuando salí de la repartición municipal dejé una lista de 30 puentes necesarios en la ciudad”, resaltó y recordó que durante la intendencia de Rubén Chebaia se iba a construir un pasarela en avenida Sarmiento, sobre plaza Urquiza, pero la plata desapareció.

“El dinero fue donado por el Banco Municipal, pero la obra se paró porque el intendente consideraba que no era prudente hacer un puente frente a uno de los monoblocks que pertenecía a los militares. Recién volvíamos a estar en democracia. Luego la plata se perdió. Hice reclamos, pero no apareció”, sostuvo Lucero.

- ¿En qué lugar se necesita con urgencia un puente peatonal?

- En avenida Jujuy, cerca de Villa Amalia, por ejemplo; en los cruces donde se ha muerto alguien; o en toda la Mate de Luna y la Aconquija. En esas avenidas realmente es imposible cruzar. A veces hay policías de Tránsito, pero si se calculara el sueldo de uno de estos municipales durante 20 años, un puente saldría más barato. Nadie hace cálculos a largo plazo.

- ¿Se ha hecho mantenimiento a los puentes que construyó? 

- Con cada administración que se renueva presento una nota para que se les haga mantenimiento. Explico qué hay que hacer, pero nunca han hecho nada. Están sucios debajo de las losetas y hay que renovar periódicamente una goma de la zona de apoyo, que nunca se ha cambiado. Se necesita revisión en las zonas de apoyo y en las juntas, además de limpiar las canaletas. Si alguna vez pasa algo con los puentes, yo estoy cubierto con los cientos de expedientes que inicié.

Una muerte, una obra

El pedido de que se construyera un puente peatonal que uniera el paso entre las facultades de Filosofía y Letras y de Educación Física, sobre la avenida Benjamín Aráoz tenía varios años. De hecho, LA GACETA publicó en octubre de 2017 una nota en la que el municipio capitalino anunciaba la obra. Pero nada.

El 1 de marzo de este año sucedió lo peor: un ingresante de la carrera de Comunicación, Joaquín Elías Welbourn, murió luego de haber sido atropellado en esa esquina. Unos días después el intendente Germán Alfaro ratificó el inicio de la obra.

Luis Chrestia, secretario de Obras Públicas, dijo a LA GACETA que ese puente tendrá rampas y luces led, y estará cubierto por malla de alambre para evitar que “alguien se caiga o arrojen objetos a los autos que pasan por debajo”. En síntesis, tendrá iguales características que el último que se construyó en la avenida Jujuy.

Datos técnicos

La Secretaría de Obras Públicas detalló que los puentes actuales tienen descansos cada 20 metros, rampas con una pendiente aproximada del 7 %, un ancho de circulación libre de 1,40 metro y una altura del paso vehicular de 4,5 metros.

En San Miguel de Tucumán -agrega el informe- la construcción actualmente se encara con elementos premoldeados, que se pueden instalar causando mínima interferencia en la arteria del emplazamiento.

“Se construye un puente en lugares de mucho tránsito o cerca de escuelas, y donde haya espacio suficiente para colocar uno. A medida que surja la necesidad, el intendente irá dando la orden de que se construyan. No son obras baratas: el de la Jujuy costó unos dos millones y medio de pesos. Pero la vida de una persona vale mucho más que cualquier cantidad de dinero”, informó Chrestia desmintió a Lucero, afirmando que todos los puentes reciben el mantenimiento necesario y que están en buen estado: “no tendrían por qué desmoronarse. De todas formas, haremos una historia técnica”.

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