En las sagas juveniles los mundos mágicos se multiplican

Con su trama plagada de hechizos y personajes mitológicos, la fantasía se impone en el mercado literario como una opción cargada de aventuras y misterios para los jóvenes lectores.

22 Mar 2018
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TIFFANY CALLIGARIS. La autora presenta el último libro de su saga. LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO.-

Con historias cargadas de hechizos y personajes mitológicos como hadas, elfos, hombres lobos y vampiros, el género fantástico invade las librerías. Esta vía de escape, siempre abierta, invita a que los niños y jóvenes se sumerjan en universos cargados de magia donde todo puede ser posible.

El fantasy rompe récords de venta alrededor del mundo y en Argentina no podía ser diferente. Como exponente del género asoma Tiffany Calligaris, escritora de dos sagas que dieron vida a un antiguo reino y traspasaron las leyendas de las brujas de Salem al presente.

La primera saga de la lista fue Lesath, trilogía que se ambienta en la época medieval y tiene como protagonista a Adhara (una adolescente hija de un elfo y una humana) que decide abandonar el bosque élfico para viajar a Lesath, un pacífico reino que esconde grandes misterios. La colección llegó a ser éxito de ventas en el país y ganó a través del voto de las lectoras lesathianas varios premios en los Young Book Awards.

Lejos de quedar satisfecha, la fascinación de Tiffany por los encantamientos la llevó a abordar un nuevo proyecto: Witches. La historia gira en torno a Madison Ashford, una joven universitaria de Boston (Massachusetts) cuya vida cambia por completo cuando conoce a Michael. “La intensidad de sus miradas hace que las lamparitas del techo estallen ¿Será sólo amor a primera vista o habrá algo más?”, propone la contratapa.

La pentalogía acaba de estrenar su desenlace final, “Witches, noche eterna” y, en plena gira literaria la princesa del fantasy visitó Tucumán para la firma de libros.

- Pareciera que el género fantasy corre por tus venas. ¿Cómo influyó la magia a lo largo de tu infancia y tu adolescencia?

- Siempre tuve contacto con el universo de la fantasía, de chica me encantaban las películas de Disney y mi papá era fan de Star Wars. Recuerdo que con siete años me sentaba con él a ver los episodios. A los 11 descubrí las historias de Harry Potter, El señor de los anillos y Las crónicas de Narnia y desde entonces me fue imposible parar. Fue un mundo mágico tras otro, había algo en esas historias que me transportaba y fomentaba ese costado soñador.

- ¿Cuáles fueron tus influencias y referentes a la hora de escribir ambas sagas?

- La colección de Lesath surgió de un vacío que veía en otras historias del género y no podía llenar. Era fanática de los elfos pero me había quedado con las ganas de ver ciertos personajes así que, al final, decidí inventarlos por mi cuenta. En cambio, en Witches quise narrar una historia sobre las brujas de Salem pero anclada en un ambiente contemporáneo y realista. Sentí que Salem era una pieza que unía el mundo de la hechicería con nuestras propias historias. Investigué cómo fue el proceso y cronograma de los juicios y, en base a eso, creé una historia, fue una especie de homenaje a esa mística.

- Desde la primera publicación tuviste por detrás a Planeta, un gigante editorial. ¿Cómo viviste esa inmersión en el mercado literario?

- Al comienzo no escribí con la intención de publicar. Hace mucho tiempo que tenía a los personajes rondando en mi mente y me arriesgué a escribirlos. Mandé la historia a varias editoriales, también había una editorial pequeña que estaba interesada en el libro y funcionó como vínculo. Ellos me pusieron en contacto con una chica que se dedica a recomendar y asesorar sobre obras de fantasía y así el libro llegó como recomendación hasta Planeta. Creí que iban a rechazarme, pero en cambio me llevé una sorpresa increíble.

- ¿Recordás el momento en que viste tu primera obra puesta en el anaquel de la librería?

- Si, fue muy divertido. Escribí el primer libro entre los 19 y los 21 años mientras cursaba Derecho en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Salió a la venta un par de semanas antes de que me recibiera y el mismo día que rendía un final. Cómo la editorial quedaba a unas cuadras de la Facultad y faltaba media hora para comenzar el examen, salí corriendo hacía allá, agarré el libro y me puse a gritar como loca. Volví con una sonrisa antes de que mi profesor cerrara las puertas del aula, expresión totalmente opuesta a las caras de mis compañeros.

- Es común ver a escritores europeos triunfar dentro del fantasy pero no tan recurrente encontrar producciones nacionales, ¿que opinás al respecto?

- Es difícil que las editoriales apuesten por un autor argentino. Nosotros tenemos que inventarnos desde cero, mientras que los escritores extranjeros ya cargan con el prestigio de su nombre y no requieren grandes movidas de prensa. Al entrar al mercado editorial me di cuenta de que existe un buen número de escritores talentosos como Liliana Bodoc, Vicky Bayona, Anabela Franco y Matías Sánchez Sarmiento. La diferencia es que los libros de fantasía que se traen desde afuera los tenés exhibidos a simple vista en cualquier librería y a los autores locales hay que encontrarlos. Por otro lado, ingresar al mercado europeo conlleva un gran proceso por detrás si venís de Latinoamérica.

-En ese caso, si tuvieras que comparar tus libros con otras sagas, ¿que factores distintivos hay en las obras?

- Creo que las diferencias no pasan por la nacionalidad. Si bien las vivencias están influenciadas por la cultura y las experiencias personales cada autor tiene una voz propia. Escribí el personaje de Adara (saga Lesath) desde una perspectiva de aventura donde ella no se sentía cómoda con su lugar y era completamente válido que buscara su propio camino sin tener que conformarse. Ese momento se remite a mis recuerdos del secundario, cuando tenía un grupo de amigas, pero por mis gustos era diferente al resto. En esa época me gustaba ir a negocios de cómics, leer y ver animés, era consciente de que para muchas personas mis preferencias no eran comunes y que eso no iba a impedirme ser yo misma.

- Precisamente, las protagonistas de tus libros se caracterizan por ser mujeres decididas que no temen romper los esquemas establecidos ¿Considerás que son una influencia positiva para las lectoras?

- Es una diferencia para las chicas si lo comparo con los libros que solía leer. Crecí sin tantos referentes literarios al respecto, me costaba encontrar historias con protagonistas que sean aguerridas y solucionen los problemas por su cuenta. Por eso decidí que mi heroína iba a tener una espada y haría lo que se le cruzara por la cabeza sin dudar de sus capacidades o necesitar respaldo. Actualmente hay una tendencia cargada de personajes femeninos fuertes y no podría estar más orgullosa de pertenecer a esa ola. Además, tuve un crecimiento importante en cada libro que me llevó a crear nuevos puntos de vista y perfeccionar las escenas.

- Al margen de estas protagonistas, ¿que criaturas fantásticas podemos encontrar entre los capítulos?

- Tenés a los Antiguos, una especie de vampiros que -en lugar de ser inmortales- son longevos y consumen sangre de bruja. Usé como base la mitología irlandesa en torno a la figura de los vampiros para crear un personaje más aterrador. Además, están las Willions, ninfas del bosque que, al ser contemporáneas, lucen como jóvenes normales pero tienen poderes curativos y una cierta afinidad con la naturaleza.

- Sos una escritora que mantiene un perfil activo en las redes sociales. En Internet los lectores pueden descargarse fondos de pantalla, ver los booktrailers y hasta jugar un videojuego ¿Cómo es tu relación con los fans?

- Las lectoras me escriben bastante, tenemos una relación fluida. Incluso muchas consumen las mismas películas y libros que yo. Los regalos que me dan son geniales, suben fotos de dibujos a las redes sociales y me envían desde los chocolates o los caramelos que me gustan hasta tazas pintadas a mano. No soy sólo escritora, también tengo mi rol como lectora y aprecio asistir a las charlas y las convenciones con otros escritores y fans.

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