Atlético: el desafío de volver a ser ganador

El cotejo por la Copa puede ser el envión anímico que necesita el equipo para reencontrarse con su nivel

12 Mar 2018
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EL DILEMA. Álvarez es la manija de un Atlético que no ha sabido encontrar una solución potable cuando el rival anula a sus principales figuras. Esa es una cuenta pendiente que puede llegar a saldar mañana, cuando debute en la Copa ante Libertad. la gaceta / foto de hector peralta

Se habla de la idea, de que cuesta captarla o de que hay cierto apresuramiento en las decisiones tácticas. Todo eso es verdad, pero también lo es que quienes hoy salen a jugar han bajado su nivel. Este Atlético famélico es el mismo que comenzó el año como ganador y aspirante a quedarse con uno de los preciados lugares que entrega la tabla de la Superliga a las copas internacionales, ya sea la Sudamericana o la Libertadores, el sueño en vida que se dará el gusto de vivir nuevamente una vez más desde mañana.

Hay formas y formas de encarar un partido, es verdad, pero todo nace a partir de cómo están quienes salen a ganarse los puntos. Hay crítica interna, eso es positivo. La reflexión de un caudillo es lapidaria. “Primero hay que dar un pase a los que tienen el mismo color de camiseta, después sigamos adelante”.

Atlético ha perdido su manual de estilo pero eso no tiene nada que ver con la idea central de cómo debe jugar, de cómo moverse ante el rival de turno, independientemente si la cita es en el Monumental o fuera de la provincia. Ha perdido la forma desde abajo hacia arriba. La defensa, el bastión del inicio del torneo, ha sufrido ciertas desarticulaciones que hoy termina pagando con goles en contra. El mediocampo ya no presiona en extremo y si lo hace no es constante. Es ciclotímico Atlético. Equivoca los caminos al momento de intentar desnivelar. Se friza, toma malas decisiones. Favio Álvarez es la manija creativa pero le falta encontrar un socio ideal. ¿Dónde está? “La Copa puede ser nuestro mejor empujón”, reconoce otro “Decano”.

Libertad es el objetivo. Es, de hecho, la mejor chance de Atlético para empezar firme su participación en el grupo 3 de la Copa. A su vez, ganar mañana sería el medio ideal para borrar semanas de sequía de sonrisas.

Atlético debe regresar al pasado reciente. Hacia fines de enero, comienzos de febrero. Puede no haber brillado en ese lapso, pero era efectivo, algo que hoy no lo es. Además, cuando sale del fondo debe evitar hacerlo con un defensor que busca el pelotazo a dividir. Atlético debe jugar por abajo, tiene jugadores capacitados para hacerlo valer.

Es verdad que a sus jugadores importantes los marcan de otra manera, que no le dan espacio ni respiro y eso hace que en determinadas ocasiones se aíslen del resto. Depende de esos mismos jugadores, llámese David Barbona, Rodrigo Aliendro, el propio Álvarez, Guillermo Acosta, hallar la solución y reencontrarse con el resto del equipo. Se los necesita.

Libertad puede ser la vía de escape para Atlético. Pueden ser los paraguayos víctimas del punto de inflexión de un “Decano” ajeno a rendirse en las malas pero que ya había olvidado en cierta forma lo que era una racha negativa. Bueno, esa racha llegó y hay que borrarla del mapa cuanto antes.

La concentración durante los 90 minutos de partido es clave. En los últimos juegos, Atlético ha entrado en lagunas mentales que pagó con goles en contra.

La presión al rival cerca de su área lo obligaba a realizar un descarte apresurado del balón. Debe volver a esa raíz.

Atlético se ha vuelto un equipo fácil de leer en ataque. Abusa del pelotazo cuando debería intentar de jugar al ras del suelo.

Varios de quienes eran figuras han bajado su nivel o bien no han sabido como contrarrestar al contrario cuando los anulan.

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