Cómo fue la fiesta “Yungas Open Haus”, una jornada a puro arte en Villa Nougués

El evento reunió música, diseño, performances, artes plásticas y ofertas culinarias. Todo en una geografía de ensueño.

11 Mar 2018

El paso del tiempo se nota en las paredes de la antigua casona amarilla de Villa Nougués. Sin embargo, lejos de demostrar abandono o descuido, cada espacio se siente vivo y lleno de energía ¿El motivo? Un festival de arte, diseño y música, conocido como “Yungas Open Haus”, que ocupó ayer cada una de las habitaciones.

“La propietaria de la casona, construida por un ingeniero italiano a principios del siglo XX, cedió el terreno para que funcione como un lugar de circulación y cultura” -narra Piero Sogno, encargado del evento-. Nuestra meta es que los espíritus creativos y las distintas disciplinas confluyan en un solo arte inclasificable”.


“La idea es que la casa se convierta en un espacio lleno de creatividad y de diseño, buscamos darle vida a cada cuarto con alguna muestra que exprese el valor del arte”, agrega su compañero Rubén Zerrizuela.

Decoradas

Cada habitación de la casa sirvió como una sala de exposición para cuadros. En la primera se montó una muestra de serigrafías mexicanas, y en la segunda, distintas piezas de cerámica blanca colgadas.

Para ir de un cuarto al otro fue necesario recorrer un extenso pasillo, donde se alinearon las marcas de indumentaria y los diseñadores vendieron sus productos. El techo tampoco tuvo desperdicio, ya que sobre una de las paredes el proyector emitía en tamaño gigante videos animados.

Otros de los espacios -en el subsuelo- se destinó a las artes visuales, con una propuesta netamente política. Varios televisores huecos y rellenos de papel aluminio se mantenían pegados a las paredes, mientras en el centro de la habitación, una silla eléctrica hecha con madera y cartapesta invitaba a los visitantes a sacarse fotos. “Se trata de una analogía, es una denuncia visual sobre los medios de comunicación”, detalló Gabriel Lemes, responsable de esta producción titulada “La televisión ha muerto”.

Al aire libre

Para los interesados en el arte (culinario), fuera de la casona se extendían cuatro barras de madera. “Es un espacio distinto de lo que acostumbro, pero me gusta este concepto al aire libre, es disruptivo, diferente en el buen sentido”, sostuvo Camila Gómez, encargada del catering, mientras le servía a un cliente una bandeja de brochetas con tomates secos y pollo teriyaki.

Florentina y Camila Pérez forman parte del grupo que disfrutaba de la calurosa tarde mientras conversaban, cerveza de por medio. “Nos encantan los festivales de diseño, el ambiente es bastante tranquilo y te sentís relajada”, destacó Florentina.


Varias mesas circulares esparcidas por el jardín invitaban a los visitantes a comer, mientras las bandas de música y DJs se intercalaban para sonorizar la escena. En ese momento, la DJ Flora Illuminato comenzó a jugar con las pistas. “Es interesante cómo los artistas de distintas áreas se fusionan. El contexto lo es todo, rodeados por este paisaje, el lugar te da la oportunidad de expresarte”, detalló Flora mientras apretaba botones de la consola y el ritmo electrónico se alteraba con el dubstep-. Me gusta cuando el arte se entiende como un todo y colisiona”.

Cristian Moreno, 25 años, vino desde Santiago del Estero para tocar con su banda, La marea infinita: “es la primera vez que tocamos en Tucumán y siento que el lugar es algo mágico. La energía y estilo del evento hace que sea llamativo”. Mientras esperaba su turno para pasar al escenario, aprovechó para comer unas empanadas con sus amigos Lucas Dezeo, Rubén Sánchez y Jerónimo Ruiz.

Las galerías

Los visitantes caminaban por las galerías mientras comían, les sacaban fotos a las piezas exhibidas o simplemente disfrutaban de la vista, dejando en el camino algunos vasos abandonados. Artículos de cerámica rotos y antiguos, incrustaciones de metal con grabados y moldes de hojas hechos con telgopor fueron algunas de las propuestas escondidas.


Luis Pessoa, 43 años, llegó a pasar la tarde con su familia, decidido a quedarse hasta el anochecer. “Estamos pasando una tarde en familia alejados de la ciudad. La casona es bastante agradable y el entorno es estéticamente diferente a lo que estoy acostumbrado en los museos o muestras de arte”, describió mientras se servía una copa de vino y continuaba el recorrido por los largos pasillos de piedra.

Música y coreografías

Se montaron dos escenarios para que las bandas tocaran en simultáneo. Pop, tango, jazz, blues y música de fusión se sumaron a las performances, coreografías y narraciones de poesía en vivo.

En el caso de la banda Los novios, integrada por Larry Chávez y Sandro Pereira, la propuesta involucró una performance de baile experimental. Jimena Rojas se movió al ritmo de la música con un vestido de novia, globos y pañuelos.

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