La cantautora Marita Londra rendirá homenaje a la mujer esta noche en el Virla

“Por falta de amor el mundo está como está”, afirma la compositora folclórica.

09 Mar 2018 Por Roberto Espinosa
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RISAS Y HUMOR. Londra llega desde Traslasierra con sus canciones.

ACTÚA HOY

• A las 22 en el auditorio del Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265).

Caricia en aire. Dulzura que amasa un rumor isleño. Por el abrazo de la guitarra y flauta, la voz fluye “en los ojos de un resplandor de agua correntosa”. Marita Londra abriga en su sentimiento a esa mujer de la isla que late en la canción del Chacho Müller. Oriunda de Entre Ríos, la cantautora que vivió en San Luis muchos años, ha recorrido diversos caminos abordando el cancionero de la música popular argentina y latinoamericana, sin descuidar su parte autoral.

El Fondo Nacional de las Artes le otorgó el primer premio como compositora folclórica por su obra “El imposible”. Ha coordinado ciclos dedicados a la difusión de las intérpretes femeninas. Con el cantautor mendocino Jorge Marziali conformó una yunta fecunda, tanto en lo compositivo como en lo artístico; durante cuatro años consecutivos mostraron su arte en el Festival de Cosquín.

“De niña me puso el viento la copla en el corazón, me sopló una melodía y el canto se me prendió… Ahora vivo enamorada de lo que me haga vibrar, si querís vibrar conmigo vení conmigo a cantar”, susurra. Con su alforja habitada de ternura y canciones, Marita Londra llega esta noche a Tucumán para rendirle homenaje a la mujer. Tendrá por invitados a Juan Falú y a Lucho Hoyos.

- ¿Cómo se produjo el desembarco en San Luis desde tu Gualeguaychú? Muchos creen que sos puntana.

- Llegué a San Luis cantando y me quedé más de 30 años. Allí nacieron mis dos hijos y hace casi tres años que vivo en Traslasierra, lugar que elegí.

- ¿El folclore cuyano influyó en tu modo de cantar, de componer, de mirar el mundo?

- Lo cuyano lo incorporé a lo que traía de folclore en mi haber. Nuestro universo musical es tan amplio, que vivenciar esa parte musical del país me aportó mucho. Lo cultivo y lo disfruto, como disfruto toda la música de raíz folclórica argentina.

- ¿Cómo eliges el repertorio? ¿Cuáles son los asuntos que te interesan?

- No es sencillo elegir el repertorio. Lo primero son las temáticas. Me tiene que interesar lo que se dice y cómo se lo dice. Lo que canto debe ser creíble, debe pasar por mi sensibilidad, incorporarlo y hacerlo mío. Me interesa lo que le pasa a los hombres, sus tristezas y sus alegrías. Lo que difiere a los autores es el costado de abordar esas temáticas y en ese punto elijo la creatividad y la originalidad.

- ¿El amor está siempre presente en tus composiciones?

- El amor es todo. Por falta de amor el mundo está como está. ¡Cómo no cantarle!

- ¿Debería la mujer tener un mayor espacio en la música popular?

- Son enormes las intérpretes, compositoras y autoras de nuestra música popular. Hoy día la mujer tiene más espacio, pero aun así, no es suficiente.

- Compartiste durante años un camino comprometido junto a Jorge Marziali, ¿qué te dejó esa relación?

- Jorge creía mucho en mí, a veces más que yo misma. Me aportó todo. Me enseñó a disfrutar de este camino. A andarlo sin esperar nada.... Comprometerse... Abrir el alma y entregarse. Así era él. Ese camino intento seguir.

- “La enamorada de más…” es un hermoso disco que data de hace pocos años, ¿el recital del Virla seguirá esa línea?

- El recital viene por el lado de mis tres discos. Una síntesis de ellos al que le sumo las canciones nuevas que compuse con Jorge Marziali.

- El movimiento feminista ha regresado con vigor a la escena, ¿te sentís incluida en las luchas que propone?

- Yo diría que me siento incluida y comprometida en los movimientos que abordan la defensa de los derechos de las personas. Derechos que por estos tiempos vienen muy agredidos.

- ¿Qué es el canto?

- Para mí el canto es comunicación, entrega, mi modo más claro de decir lo que siento y pienso, por eso la palabra es fundamental para mí.

- Si te quedaran cinco minutos de vida, ¿qué cantarías?

- Si al llegar ese momento mi alma se encuentra en paz, cantaría una vidala, que es un modo de rezar, como decía Atahualpa Yupanqui.


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