Cartas de lectores

07 Mar 2018
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la gaceta / foto de Osvaldo Ripoll

TURISMO Y ECOSISTEMAS

He leído en LA GACETA (4/3) que “Tucumán dejó de ser un destino turístico de paso en el NOA”, y que “los empresarios y el Ente Tucumán Turismo celebran esta noticia”. Lo que no leo es que los empresarios y el Ente turístico se preocupen y ocupen por el deterioro y la contaminación ambiental, en la que estamos inmersos la mayoría de los tucumanos: derrames cloacales, deforestación, inundaciones, quema de cañaverales, cachaza, etcétera. Periódicamente, los medios publican y comentan situaciones que impactan sobre el ambiente y que afectan a casi todas nuestras ciudades y pueblos, en especial las llamadas turísticas (Tafí del Valle, Amaicha del Valle, San Pedro de Colalao, Raco, etcétera). Los motivos para que esto ocurra pasan por: a) Falta de política ambiental (provincial, municipal y comunal); b) Ausencia de códigos de planeamiento urbano y de ordenamiento racional del territorio. Una correcta y moderna política ambiental debe contener principios como desarrollo sustentable, conservación del patrimonio cultural, responsabilidad social, educación y prevención, control, sanciones, etcétera. Como tucumano, tengo la impresión de que los interesados en la preservación del ambiente no se ocupan del turismo, ni de que los beneficiados por el turismo se preocupen por el ambiente, convirtiéndose así en dos mundos que transcurren en sus propias órbitas. Esto no debe continuar así, ya que los dos tienen objetivos y vinculaciones comunes. Existe una relación muy especial entre los problemas ambientales y el turismo, ya que la actividad ocasiona impactos negativos en el ambiente (generación de residuos, ruidos), aunque también los cambios en el ambiente afectan al turismo. Por ello, se deben analizar y controlar cuidadosamente las actividades humanas que se realizan en las comunidades denominadas turísticas, tendientes a encontrar las soluciones adecuadas en beneficio de un turismo sustentable. Los primeros que tienen que interesarse y ocuparse para que esto ocurra; deben ser los habitantes y las autoridades de los organismos públicos y privados radicados en esas localidades. Con relación al Ente Tucumán Turismo, según el Decreto 2203/3-91, la Secretaría de Estado de Turismo forma parte del Consejo Provincial de Economía y Ambiente, que tiene dentro de sus funciones la de actuar como órgano de consulta y asesoramiento de los Poderes Ejecutivo y Legislativo en temas de economía y ambiente. Si no aprovechan este espacio para defender los ecosistemas turísticos, entonces: ¿para qué están?

Juan F. Segura

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El poder de las armas

Vivimos en tiempos convulsionados social, política y económicamente, y en donde todo tiene que ver con todo; esa convulsión general se encuentra en una ebullición constante, siendo latente el tiempo de la explosión. Una tensa situación que conlleva a que todos y cada uno de los ciudadanos argentinos adoptemos una postura para defendernos, en la búsqueda incesante de proteger nuestra zona de confort. Y entonces, nos armamos. Algunos se arman para delinquir, vulnerando los derechos de propiedad de conciudadanos y atentando contra la libre circulación de las personas en la vía pública; elecciones dominadas en su mayoría por la comodidad, las adicciones, el hambre, la falta de inclusión y la marginalidad. Hay otros que se arman para defenderse de aquellos que eligen delinquir, buscando de esta manera proteger y protegerse, un rol que debiera cumplir el Estado, el de protegernos, evitando así el innecesario enfrentamiento entre civiles armados; enfrentamientos cada vez más frecuentes y considerados “normales”. Existen, además, otros pocos que eligen armarse aprovechando los beneficios del poder. Y se visten de armaduras mediáticas que esconden sus miserias, mentiras, delitos… atacando de manera sistemática a aquellos que reclaman sus derechos, desviando de esta manera la mirada crítica del ciudadano común. Es muy sencillo cuando se disponen de esas armas, demonizar a los docentes que reclaman un salario digno, instalar la xenofobia en contra de hermanos latinoamericanos o generar enfrentamientos éticos y morales por la despenalización del aborto, entre otros ejemplos, quitando del centro de la escena la discusión de otras problemáticas que afectan mucho más a nuestro país. Por eso también elegí armarme, utilizando armas que garanticen la paz, el cumplimiento de nuestros derechos y nuestra independencia: mi voz, mi pluma, mi palabra de gaucho.

Marcos Darío Iñigo


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ABORTO

Es imposible ser viejo sin antes ser joven. No hay modo de ser joven sin antes ser niño. Para ser niño hace falta primero ser bebé. Para ser bebé hay que salir del vientre materno. Para salir del vientre materno el bebé no nacido debe desarrollarse. Es imposible que el embrión pueda desarrollarse si primero el óvulo no es fecundado por un espermatozoide. En ese punto comienza el viaje de la existencia humana. Y a nadie le asiste el derecho a interrumpirlo. Un bebé que aún no ha nacido es un ser humano en la plenitud de su derecho a existir. La negación de su derecho a la vida es el colmo de lo inhumano. Nada más reaccionario e infame que negar la vida de un bebé no nato. La naturaleza lo puso en el vientre materno en la confianza de que allí era el lugar más seguro del universo para él. La cosificación de la persona no nata es un argumento siniestro. Porque es siniestro atacar al más vulnerable de los seres humanos, degradándolo a la condición de apéndice inflamado o muela con caries o feo lunar. ¿Y a quién se ofrece este holocausto? A una supuesta libertad de decidir. Es decir, a la libertad de una persona de decidir sobre la vida o la muerte de otra. Una de las personas está absolutamente empoderada de la vida o la muerte de la otra, que está absolutamente desamparada. Esa infame libertad no la tuvieron ni los esclavistas sobre sus esclavos. Esa libertad no la tienen ni los ejércitos vencedores sobre los vencidos. Y no la tuvieron porque, en realidad, no es libertad. Es puro impulso tanático. No es vital, ni erótico, ni sensual, ni constructivo, ni útil ni fruitivo. Es aborto. ¿A eso llaman humanismo? ¿Al homicidio más ruin que pueda uno imaginarse? ¿Qué chances tiene un bebé no nacido para defenderse? Es horroroso pensar que el acto de cruzar el canal del útero nos constituye como personas y antes de ello éramos un manojo de carne, huesos, nervios y tendones sin aptitud humana, una suerte de mojarra incómoda con aspecto humanoide en el vientre fémino. ¿Se dan cuenta de lo espantoso de ese concepto? Se me ocurre pensar que hay una nueva forma del mal absoluto y es ésta: reclamar por los derechos humanos contra los derechos humanos. Será espantoso.

Gustavo Ítalo Yanicelli

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En esta selva

En esta selva donde se sale a luchar contra las adversidades, con seres fagocitados por los problemas que a diario nos llevan a pensar qué provincia queremos o qué país es el soñado, parece ser que nada de lo que pedimos y rogamos que cambie sucede. Es como querer salvar el arca de Noé. En este pleno siglo XXI somos presas de todo tipo de alimañas, y al acecho constante de noticias. Nunca seremos rescatados; ya estamos perdidos en esta oscuridad; las sombras nos persiguen: hambre, economía, impuestos, educación... vamos a la deriva en esta inmensidad que no tiene destino y perdiendo lo que alguna vez ganamos. Si comparar es malo, las utopías se hacen realidad pero para el mal; y si la vida es un sueño, esto es una pesadilla.

Carlos Rubén Ávila


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