La sequía en el campo puede afectar el crecimiento del PBI

Los especialistas aseguran que la presente es la sequía más grave que atraviesan determinadas zonas del país en los últimos 70 años, advierte el último reporte de Invecq Consulting. La soja y el maíz, entre los cultivos más afectados por el clima

05 Mar 2018
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LOS MÁS COMPROMETIDOS. La falta de lluvias en las zonas productoras complica la producción de granos, en especial la soja y el maíz, según especialistas. lanación

El sector agroindustrial, y particularmente los cultivos de soja y maíz de la zona núcleo, están atravesando una difícil situación como consecuencia de las escasas lluvias que se registran desde fines del año pasado. Los especialistas aseguran que la presente es la sequía más grave que atraviesan determinadas zonas del país en los últimos 70 años, advierte el último reporte de Invecq Consulting. La importancia que tiene el sector agroindustrial en la economía argentina implica que fenómenos climáticos como estos causen un shock de oferta con consecuencias macroeconómicamente relevantes, disminuyendo la tasa de crecimiento de la economía esperada para este año.

A inicios de la siembra, las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) daban cuenta de una disminución de las hectáreas destinadas al cultivo de la soja y un incremento en la siembra de maíz.

Con el paso de los meses, y el empeoramiento de las condiciones hídricas de los suelos las estimaciones de ambos cultivos comenzaron a ser revisadas. Las últimas estimaciones arrojan una cosecha de soja que rondaría las 46,5 millones de toneladas y una de maíz de casi 35 millones de toneladas, detalla el reporte de la consultora al que accedió LA GACETA. Es decir que la sequía implicó hasta el momento una producción 14% menor para la soja (7,5 millones de toneladas menos) y 14,5% menor para el maíz (6 millones de toneladas) respecto a las estimaciones originales, acota. Además, respecto a los volúmenes de producción de 2017, estas nuevas estimaciones implican un recorte de casi el 20% para la soja y del 8% para el maíz (por el cambio en las hectáreas destinadas a cada cultivo).

“Si bien es evidente el impacto sobre el nivel de actividad que estos recortes en la producción proyectada tendrán, lo cierto es que es bastante difícil medirlo en términos estrictos”, indica Invecq. Los sectores económicos no son compartimentos estancos sino que están sumamente relacionados con todo el entramado económico y financiero de un país. Para sembrar, cosechar y comercializar una tonelada de soja o maíz es necesaria la participación de múltiples agentes, desde prestadores de servicios en el campo, hasta el sistema financiero, proveedores de insumos para la producción, transporte, consumo de combustibles, servicios profesionales y logística, enumera la consultora. Es decir que la actividad agroindustrial, como el resto de las actividades de la economía, tiene efectos multiplicadores en muchos otros sectores del entramado productivo.

De todos modos, con la pérdida de las 13,5 millones de toneladas entre maíz y soja respecto a las estimaciones iniciales, podría estimarse un efecto directo de un crecimiento del PBI menor en 0,6 puntos porcentuales, puntualiza. Así, la estimación original que hizo la consultora, de un crecimiento del 3,2% para este año, se recortaría hasta el 2,6%. El impacto sería mayor al considerar la repercusión de estas pérdidas en el resto de la economía, pudiendo elevarse a un 1% de menos crecimiento.

Matizando el panorama, la evolución reciente de los precios internacionales de los cultivos compensaría parcialmente este efecto negativo. Respecto de los últimos meses del año pasado, la soja tuvo un incremento en su cotización de U$S 30 por tonelada, al pasar de unos U$S 350 a los actuales U$S 380 (y con posibilidades de continuar en aumento). Por su parte, el maíz se incrementó de U$S 135 promedio a U$S 145. Con este factor positivo de precios, las pérdidas reales para el sector se verían, en buena parte, compensadas. Sin embargo, muchos de los factores multiplicadores continuarían siendo negativos ya que están relacionados a la producción física de cultivos sin importar su valuación (por ejemplo, la contratación de camiones para transportar menos toneladas que las previstas), remarca el reporte semanal.

A su vez, como la medición del PBI excluye de su cálculo a los precios, esta compensación parcial no se vería reflejada en las cuentas nacionales de manera directa sino solo a través de menores pérdidas económicas para los productores.

Por último, Invecq aclara que este impacto está pensado en base a las últimas estimaciones de la BCR. “Si las lluvias no reaparecen en la zona de los cultivos, los recortes de las estimaciones continuarán y el impacto económico será mayor”, advierte. Desde el gobierno le restan dramatismo a la situación y advierten que la aceleración del crecimiento de Brasil también ayudará a compensar en términos agregados las pérdidas causadas por el mal clima. Desde esta óptica aún mantienen la proyección de crecimiento en el 3,5% promedio para el año. Invecq observa una expansión bastante menor: rondaría el 2,6%.

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