“El turismo dignifica: hay que estimularlo aunque falten la seguridad y la limpieza”

El ministro nacional dijo que los gobernadores e intendentes del Norte tienen que hacer su parte para aprovechar el despegue del sector

03 Mar 2018
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MINISTRO DE TURISMO. Santos en el Centro de Convenciones salteño. la gaceta / foto de irene benito

Irene Benito, Pablo Hamada y Santiago Mendieta - LA GACETA 

Es grande el contraste entre Gustavo Santos, ministro de Turismo de la Nación, y sus compañeros del Gabinete de Mauricio Macri. A diferencia de ellos, Santos parece no tener apuro y, con esa generosidad, se presta a una conversación prolongada con LA GACETA. En una sala contigua al foro donde se desarrolla el Encuentro Regional del Norte-NOA del Plan Belgrano, el funcionario de origen cordobés defiende este martes, en términos generales, la idea de que el turismo no puede esperar a que los ciudadanos y los gobernantes se decidan a mejorar sus espacios. Por el contrario, Santos considera que la llegada de visitantes empuja a tomar conciencia sobre la necesidad de preservar y cuidar. “El turismo dignifica: hay que estimularlo aunque falten la seguridad y la limpieza”, asegura.

Al modo de Sarmiento, el ministro tiene los puños llenos de datos que avalan el despegue del sector. Récords de ventas de pasajes de cabotaje e internacionales se combinan con aumentos de frecuencias de vuelos y de conexiones en la región. Santos no puede ocultar su entusiasmo por lo que considera un momento formidable para mostrar los paisajes, la riqueza, la cultura, la gastronomía y las pasiones argentinas, sin excepciones. Nada lo detiene: ni siquiera la mención a informes recientes que colocan a Tucumán y a Salta al tope de la medición de la violencia, o los comentarios sobre el mal estado de los accesos a las ciudades, en especial los de la capital tucumana. A las inquietudes sobre los basurales y la marginalidad, y los problemas ambientales que abundan en el Norte, Santos opone el desafío de aprovechar la oportunidad para crecer y dejar atrás la degradación. Y dirige su propuesta, en particular, a los gobernadores e intendentes de la región.

“La idea es que cada quien haga los deberes que le tocan: así como lo está haciendo el Gobierno nacional, en su jurisdicción tiene que actuar la gestión provincial y en la ciudad, la municipal. Es una respuesta obvia la mía: el valor agregado a un hecho natural o cultural extraordinario lo da el entorno”, observa el funcionario. Dice Santos que una comunidad organizada y preparada para los visitantes en el fondo es una comunidad organizada y preparada para facilitar la vida de sus integrantes. “Siempre uso esta metáfora: cuando vas a hacer una fiesta o a recibir invitados, lo propio es que acomodes y limpies tu casa. Parece que se benefician los que llegan, pero los primeros que disfrutan de la pulcritud son los dueños”, explica. Y entonces Santos entra de lleno en los problemas que exhiben muchas ciudades del Norte y que desaniman a sus habitantes: “si hay un basural a cielo abierto o falla el servicio de tratamiento de líquidos cloacales, eso seguramente va a atentar contra el desarrollo turístico”.

La nobleza de las raíces

Las dificultades de la vida en sociedad son directamente proporcionales al tamaño de los centros urbanos. Por ese motivo, Santos dice que hay que fomentar la permanencia en los pueblos pequeños mediante el desarrollo del turismo. “Es una actividad muy noble porque genera un derrame económico de los sectores urbanos a los rurales, y eso hace que la gente tenga la posibilidad de encontrar una fuente de vida, una fuente de recursos en su propio ámbito, es decir, donde tiene sus raíces, y no se vea obligada a trasladarse a un centro urbano”, reflexiona.

Según Santos, tanto Salta como Tucumán son ciudades atractivas para el turismo, más allá de que sus ciudadanos sientan y padezcan sus defectos. “Van a crecer muchísimo. El que vive en el lugar ve falencias que el visitante no logra advertir: eso también es normal”, indica mientras en el salón principal del Centro de Convenciones salteño disertan el ministro Guillermo Dietrich y el canciller Jorge Faurie.

Inclusiva y generosa

Político y cordobés al fin, Santos conduce la conversación hacia lo que tiene entre manos: los convenios que acaban de firmar los seis gobernadores del NOA (Juan Manuel Urtubey -Salta-, Sergio Casas -La Rioja-, Juan Manzur -Tucumán-, Gerardo Zamora -Santiago del Estero-, Lucía Corpacci -Catamarca- y Gerardo Morales -Jujuy), representantes del Estado nacional y del colectivo empresario. Esos documentos establecen las pautas para alumbrar tres corredores turísticos: Norandino; de aventura y bienestar, e histórico. El primero involucra a la riqueza arqueológica, histórica, natural y paisajística de La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy. Los otros dos implican a las seis provincias del NOA. “Esos tres corredores establecen las pautas para trabajar no simplemente en el presente sino en el proceso de desarrollo de los recursos turísticos. Lo más importante es que se está entendiendo que el turismo es el área económica que va a generar más empleos en la próxima década”, pronostica.

Santos sigue enumerando bondades: expresa que se trata de una actividad que se despliega en el territorio y que incluye a los que menos tienen. “El turismo llega a localidades donde no llega ninguna otra actividad. Tiene, además, capacidad para arraigar a las nuevas generaciones e impedir las migraciones a los conglomerados urbanos”, insiste. Todo eso acarrean las cifras positivas de 2017. Santos menciona el resultado sobresaliente de la Encuesta de Ocupación Hotelera que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) desde 2005: “el año pasado tuvimos la mayor cantidad de turistas alojados en los hoteles argentinos. Hemos llegado a las 48 millones de noches de hotel; el Norte ha participado muy bien de esto, con alrededor de tres millones de pernoctaciones”.

La marca argentina

Santos está persuadido de que no hay que preocuparse si los turistas se quedan pocos días: para él lo que importa es que lleguen cada vez más impulsados por la variedad de vuelos y conexiones posibles. “Para mí es un debate resuelto. Hoy en el mundo se está verificando que la gente sale por pocos días muchas veces al año. Los viajes largos escasean. El mayor volumen turístico funciona por proximidad, es decir, vamos a los sitios que nos quedan más cerca”, dice. La otra cuestión relevante es el papel psicológico atribuido a los viajes. “Se han convertido en un factor terapéutico. Estamos esperando el momento, aunque sea un día, para reencontrarnos con nosotros mismos y nuestros afectos. El estrés se ha transformado en la endemia del siglo XXI y el turismo es el anticuerpo más fuerte”, postula. El costado negativo vendría a ser el recambio; el costado positivo, que se trabaja todo el año . “Ya no hay esos períodos, como cuando yo era chico, que salíamos sólo en verano. Había en mi provincia (Córdoba) muchísimos establecimientos que cerraban durante el invierno. Eso ya no sucede”, evoca.

Así como el ministro concede que los casos de ataques a extranjeros, como el crimen de las turistas francesas en Salta o la agresión al visitante estadounidense en La Boca, producen daño a la imagen del país en el exterior, también advierte que, a diferencia de otras naciones del mundo, Argentina no padece atentados ni masacres. “Es considerado un país seguro para el turismo y, sobre todo, un país amable”, manifiesta. Santos agrega que, en las encuestas, los visitantes destacan la cercanía y la calidez de estos pagos. “Afuera valoran ese diálogo, ese cariño que se genera aquí. Lamentablemente hay delitos y agresiones: estas cosas negativas pasan, pero, en general, los argentinos somos muy buenos anfitriones”, asegura.

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