La falta de lluvias pone en peligro a las producciones agrícolas de todo el país

La bipolaridad meteorológica-climática genera angustia, teniendo en cuenta que ya se encuentra avanzada la campaña de granos gruesos.

03 Mar 2018
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MALO. El maíz sufrirá pérdidas.

De acuerdo a las últimas actualizaciones de información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina, la situación de bipolaridad meteorológica-climática es preocupante en todo el país, teniendo en cuenta que ya se encuentra avanzada la campaña de granos gruesos, dijo Mauricio César Costa, profesor titular de la Cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la Facultad de Agronomía y Zootecnia (FAZ) de la UNT.

Solo algunas áreas del NOA y del NEA tienen condiciones adecuadas de humedad en los suelos, según puede verse en el mapa de Balance Hídrico al 20 de febrero que exhibe la página del SMN.

El resto de Argentina se encuentra en distintos grados de severidad de sequías, que ponen en peligro los resultados pronosticados de rendimientos generales para los cultivos de verano. Incluso, en ciertas áreas se cancelaron las siembras por escasez de precipitaciones en forma oportuna.

Los factores

Los cambios térmicos observados, tanto en el Océano Pacífico como en el Atlántico, provocaron una sensible disminución de las lluvias, en particular en la Pampa Húmeda y zonas aledañas.

Las expectativas de ocurrencia de precipitaciones en las próximas semanas podrían contribuir a regularizar la situación de los cultivos ya implantados, pero la disminución de la superficie sembrada con granos gruesos es notable por las circunstancias ya enunciadas.

Lo señalado precedentemente traerá, sin dudas, enormes pérdidas al sector agropecuario, y por lo tanto al Estado. Distintas organizaciones del sector ya manifiestan una gran preocupación por la situación actual.

Las variaciones

En Tucumán, la zona sur está con cierta disminución de humedad en los suelos, las precipitaciones intensas poco contribuyeron al almacenaje de agua y el estado de los cultivos exhibe cierto estrés hídrico.

Los productores, preocupados, son los que sufren los efectos de la variabilidad espacial y temporal de las precipitaciones, que son atribuidas por numerosos científicos a los efectos del Calentamiento Global y Cambio Climático y, otros, a la variabilidad natural del clima.

Habrá que esperar cómo evolucionan las condiciones meteorológicas en las diferentes áreas productoras, para conocer la respuesta de los cultivos a la ocurrencia de precipitaciones, según el estado fenológico que se encuentren y la fecha de siembra en cada región.

Esta bipolaridad meteorológica-climática enunciada en el primer párrafo está ocurriendo en todo el mundo: olas de calor, intensas nevadas, períodos prolongados de sequías, graves inundaciones, etc. ponen al planeta en una situación de inseguridad agroalimentaria, que el sector político de todos los países deberán tener en cuenta para el futuro inmediato.

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