Varela, héroe del "Maracanazo" y verdugo arrepentido

02 Mar 2018
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UN CABALLERO. Varela se apiadó de la tristeza de Brasil.

“Traten de no comerse seis, con cuatro estamos cumplidos”. La frase salió de boca de un dirigente de la Asociación del Fútbol Uruguayo, el día previo al gran duelo entre los que vestían la “canarinha” y los que lucían la “celeste”, demostrando que nadie pensaba que Uruguay podía dar la nota en el “Maracaná”.

“Los de afuera son de palo”, fue la respuesta que el capitán uruguayo Obdulio Varela, lanzó cuando escuchó ese consejo del dirigente.

En la previa, los futbolistas charrúas trataron de aislarse de un marco casi de carnaval. Más de 200.000 personas coparon el estadio, esperando el pitazo final para desatar el festejo. Para colmo, a los 48’, Friaca puso el 1-0 a favor de los locales, lo que comenzaba a asegurar la fiesta.

Luego del tanto, Varela tomó la pelota, se la puso debajo del brazo y caminó hasta el círculo central arengando a sus compañeros. Así, Uruguay jugó de igual a igual y a los 66’ Juan Schiaffino marcó el empate que agregaba suspenso.

Ese 1-1 aún clasificaba campeón a Brasil, pero en el aire algo raro se percibía. Y a los 79’ Alcides Ghiggia sentenció el 2 a 1 para la “Celeste”, que transformó la fiesta en un velorio masivo en Río de Janeiro.

Nadie entendía lo que había pasado. “Lloraban todos, nunca vi algo así”, aseguró años más tarde Schiaffino. “No fue para tanto, ganamos y nada más. Pero de 100 partidos, perdíamos 99”, agregó el arquero Roque Maspoli.

En semejante proeza, hubo un hombre clave, que se sintió culpable de la tristeza brasileña y que la misma noche del partido se acercó a los rivales para compartir una cerveza: Obdulio Varela, el capitán que impulsó a sus compañeros a lograr el título y que a partir de ahí nunca quiso hablar en público de semejante hazaña.

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