La ONG "Mujeres x Mujeres" le contestó a Manzur por su postura en contra de la legalización del aborto

El gobernador de Tucumán argumentó estar "a favor de la vida", lo que generó una carta por parte de esta organización reconocida a nivel mundial.

01 Mar 2018
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EN FAVOR DEL ABORTO LEGAL. Cientos de agrupaciones sostienen que el debate sobre un tema que preocupa debe tratarse en el Congreso. (FACEBOOK DE MUJERES X MUJERES)

Luego de que la Nación asegurara que el congreso debatirá sobre la posible legalización del aborto, el Gobernador de la Provincia, Juan Manzur, hizo pública su opinión sobre el tema.

Tanto Manzur como la Ministra de Salud de la provincia, Rossana Chahla, declararon estar en contra de la legalización del aborto con el argumento de "estar a favor de la vida", lo que generó todo tipo de respuestas por parte de ONG y organizaciones sociales que pregonan el aborto legal, seguro y gratuito.

En Tucumán, quien decidió responder a las declaraciones de las autoridades fue el grupo "Mujeres x Mujeres", una ONG reconocida a nivel mundial, y que cuenta con militantes en la provincia. Lo hicieron con una carta, que fue publicada en la cuenta oficial de Facebook:

Desde Fundación Mujeres X Mujeres advertimos con preocupación las declaraciones públicas del Gobernador de la Provincia y de su Ministra de Salud respecto del debate nacional de la legalización y despenalización del aborto, en tanto componen un mensaje destinado a disciplinar a los Diputados y Diputadas con argumentos ajenos a un Estado laico, plural, democrático y comprometido con los derechos humanos de las mujeres.

El 15 de Julio de 2016, a consecuencia de la prisión arbitraria de 29 meses sufrida por Belén en nuestra provincia luego de ser acusada sin fundamentos de aborto, el Comité de Derechos Humanos de la ONU recomendó al Estado Argentino “descriminalizar el aborto”. A las injusticias propias de la criminalización del aborto, se suma en Tucumán la mora legislativa de 15 años en adherir a la ley 25.673 de Salud Sexual y Procreación Responsable, que asegura el acceso gratuito a métodos anticonceptivos y la débil implementación de la ley 26.150 de ESI (Educación Sexual Integral) que se profundiza con la enseñanza religiosa en Escuelas Públicas.

En este contexto de fragilidad de los derechos, feminización de la pobreza y violencia contra las mujeres, un Moniotoreo Social realizado en conjunto con Católicas por el Derecho a Decidir develó que el 61% de las mujeres entrevistadas cursó al menos alguna vez un embarazo no planificado y el 91% jamás recibió información sobre ILE (interrupción legal de embarazo) en un Servicio de Salud. A ello se suma el dato del Embarazo en Adolescentes en nuestra provincia que según el Ministerio de Salud de la Nación es del 73%, que arroja un 20% de nacidos vivos con madres a menores de 19 años.

Frente a estos datos que evidencian una ciudadanía sexual debilitada en nuestra población, las declaraciones públicas contrarias a la legalización del aborto bajo el argumento “estoy a favor de la vida” se tornan falaces si pensamos en la vida de niñas, adolescentes y mujeres tucumanas.

Estamos convencidas que el concepto de “vida” no es un concepto estrictamente biológico, fisiológico u orgánico reservado para la valoración ética, religiosa o moral de un embrión, sino que se vincula especial y directamente con la idea de “calidad de vida” en el marco del cual las personas con capacidad de gestar somos las principales marginadas por este tipo de discursos contrarios a la soberanía reproductiva y a nuestro reconocimiento como sujetas morales autónomas.

Estar a favor de la legalización del aborto no supone acordar moralmente con la acción de abortar, sino decidir como sociedad si una persona con capacidad de gestar que aborta dentro del primer trimestre debe estar presa. Consideramos que las declaraciones de nuestro Gobernador y nuestra Ministra de Salud empañan ese debate y polarizan a la sociedad en un reduccionista “aborto si o aborto no” en el que muere 1 mujer por semana a consecuencia de abortos clandestinos.

Un debate verdaderamente robusto sobre los derechos humanos de las mujeres debe darse en el marco de un Estado laico, plural y democrático donde nuestros representantes sean capaces de deponer las propias creencias religiosas en orden a la construcción de consensos sociales inclusivos donde la vida de todas las personas sea valorada, la salud de todas las mujeres asegurada y la libertad reproductiva de cada persona con capacidad biológica de gestar sea respetada.


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