Abuelos que no se quedan quietos

En el Complejo Belgrano -como en muchos gimnasios- un grupo de adultos mayores, que se autodefine como “la nueva generación de abuelos” no se resignan a una vida pasiva y mueven el cuerpo como verdaderos deportistas. Sus testimonios son coincidentes: la edad no es un obstáculo para hacer lo que les gusta y todo depende de la actitud con que se enfrentan las cosas cotidianas de la vida. Afirman que la actividad física no sólo les mejora el cuerpo sino también el estado de ánimo y el humor.

27 Feb 2018
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LA GACETA / FOTOS DE HÉCTOR PERALTA.-

En el Complejo Belgrano -como en muchos gimnasios- un grupo de adultos mayores, que se autodefine como “la nueva generación de abuelos” no se resignan a una vida pasiva y mueven el cuerpo como verdaderos deportistas. Sus testimonios son coincidentes: la edad no es un obstáculo para hacer lo que les gusta y todo depende de la actitud con que se enfrentan las cosas cotidianas de la vida. Afirman que la actividad física no sólo les mejora el cuerpo sino también el estado de ánimo y el humor.

¿Quién se atreve a negar que estamos ante una nueva generación de adultos mayores? Bailan, practican deportes, se visten a la moda, disfrutan una copa de vino o una cerveza bien fría entre amigos; y no tienen ningún problema en decir que a veces “salen de joda”. Ellos rompen con los prejuicios de la edad y, sin descuidar nietos o familia, buscan su bienestar.

“Somos la nueva generación de abuelos”, exclamaron a viva voz y entre carcajadas los mayores que se juntan en el Complejo Belgrano a practicar Newcom, una disciplina deportiva que nació como entretenimiento y que se asemeja al Voley.

“Todos aquí tenemos nietos, no podemos negar que somos abuelos, en mi caso tengo 14. ¡Soy re abuela!”, enfatiza Imelda Kruger (69 años), una “estrella” del Básquet femenino y aficionada al Newcom. “Soy de esas abuelas que tiraron las agujas de tejer y se dedican a otras actividades”, recalca.

“¿Me imaginaban en la plaza tirándoles migas de pan a las palomas? Soy bisabuelo y toda la vida practiqué deportes, todavía puedo entrenar y lo seguiré haciendo...”, afirma sonriendo José Sáez. Como él, Orlando Vallejo reafirma la idea de que todo depende de las ganas y de la actitud que se asume frente a la vida.

“Considerar a los viejos inútiles es una confusión. Todo depende de la actitud mental y a cualquier edad con que uno se sienta útil o apto para hacer determinada cosa basta y sobra”, destaca Orlando. “Aquí en el club, nosotros pintamos la cancha, compramos la red y las pelotas. No hay que esperar nada de nadie. Depende de cada uno venir dos veces a la semana a entrenar, en mi caso, los días que no vengo aquí voy a correr al parque con mi perro”, comenta.

“Hay que animarse”

La mayoría de los adultos mayores que juegan Newcom practicaron deportes cuando eran jóvenes. Claro que ese no es un requisito para incorporarse al grupo. María Varela (68 años) es un ejemplo de ello. “En 2003 me operaron por un cáncer de mama. Luego de la cirugía mi doctor me indicó que debía hacer actividad física, y empecé a correr. Mi marido es profesor de Educación Física y a él lo invitaron a jugar Newcom aquí. Entonces yo lo acompañaba y corría en la pista que hay en el piso superior. Un día (muchos años después de la cirugía) mientras hacía mi rutina escuché que me llamaban, era una de las profes pidiéndome que baje porque les faltaba un jugador. ¡Ni loca le dije, no puedo levantar los brazos! Ella insistió y me aseguró que todo estaría bien”, relata sus inicios. “Sólo hace falta animarse, uno se divierte, hace nuevos amigos, y se siente bien”, recomienda.

Ramona Leiva tiene 61 años y varias veces a la semana sale de su casa vestida de calza, remera flúor, zapatillas de colores y vincha para dirigirse al gimnasio, en Lomas de Tafí. Allí practica Zumba, Funcional y a veces GAP (glúteos, abdominales y piernas). “Hago gimnasia desde hace 10 años, pero lo que más me gusta es Zumba, porque el bailar me cambió el humor para mejor. Antes me hacía problema por todo y estaba enojada con el mundo; ahora me resbalan las malas energías. Salgo de la clase con todas las ganas de cocinar, hacer las cosas de la casa, tejer...”, describe.

“Me doy cuenta de que soy una mujer grande, porque no tengo el cuerpo de una jovencita, pero no me siento de 61 años. Todo es cuestión de actitud, y de hacer lo que a uno le haga bien”, enfatiza con una sonrisa.

Liliana Zarra también está enamorada de zumba, pero en su versión adaptada, conocida como Zumba Gold, una disciplina con menor nivel de intensidad y rigurosidad coreográfica que la tradicional.

“Cuando voy a la clase ¡exploto!, porque me encanta bailar y esa es mi manera de expresarme. Es liberador, me desenchufo totalmente. Es el momento del día en que mi cabeza se desconecta de las preocupaciones”, exclama satisfecha. “Esta actividad me renueva y en ella encuentro un equilibrio de cuerpo, mente y alma; no exagero diciendo que es sanador, porque en lugar de ir al psiquiatra voy a Zumba y me ahorro plata, y lo fundamental es que la paso bárbaro”, asegura.

“La gente, actualmente, vive más tiempo y con mejor salud. La sociedad está expandiendo su mente y está entendiendo la vejez como una etapa linda de la vida; como una oportunidad para hacer otras cosas”, reflexiona Diego Aguilar, psicogerontólogo y director de la Fundación León. “Los adultos mayores ya no están estigmatizados. Antes se los caracterizaba por no ser productivos y eso les quitaba ciertas capacidades fundadas en el desconocimiento de que uno con ganas puede hacer lo que desee sin importar la edad. Y lo están demostrando muy bien porque se abrieron ellos mismos su propio camino, dejaron de ser invisibles, buscan ser escuchados, tienen protagonismo. Es la revolución del adulto mayor, y me parece perfecto que así suceda”, asevera.

El término adulto mayor no es peyorativo y hace referencia a una clasificación de las personas por edad y características biológicas, afirma la trabajadora social María Sancho Alfonso. “Es una persona autónoma que puede tomar decisiones siempre y cuando no tenga alguna enfermedad que se lo impida. Si hay algún familiar que lo acompañe y lo motive en buena hora, pero las actividades que decidan hacer deben nacer por decisión propia. No son niños de dos años que llevamos a la guardería, hay que respetarlos como adultos que son”, enfatiza.

Beneficios de cada actividad 
- Salsa y bachata: da seguridad y mejora la autoestima. Otorga beneficios cardiovasculares y respiratorios. Ayuda a la coordinación y la memoria. Modela y fortalece.
- Zumba gold: se trabaja la mente, fortifica las articulaciones y los músculos.
- Newcom (vóley adaptado): mejora el equilibrio, la masa muscular y osteoarticular, el buen humor y las capacidades mentales superiores.
- Yoga y tai chi: conexión con uno mismo, flexibilidad y tonificación de los músculos.
- Reflejoterapia: a través del automasaje detecta y cura desarmonías físicas como el estrés, la ansiedad, los  problemas para dormir.
- NeuroGym (gimnasia mental): se trabajan las funciones superiores, la memoria, la comunicación y las habilidades motoras.
Beneficios de cada actividad 
- Salsa y bachata: da seguridad y mejora la autoestima. Otorga beneficios cardiovasculares y respiratorios. Ayuda a la coordinación y la memoria. Modela y fortalece.
- Zumba gold: se trabaja la mente, fortifica las articulaciones y los músculos.
- Newcom (vóley adaptado): mejora el equilibrio, la masa muscular y osteoarticular, el buen humor y las capacidades mentales superiores.
- Yoga y tai chi: conexión con uno mismo, flexibilidad y tonificación de los músculos.
- Reflejoterapia: a través del automasaje detecta y cura desarmonías físicas como el estrés, la ansiedad, los  problemas para dormir.
- NeuroGym (gimnasia mental): se trabajan las funciones superiores, la memoria, la comunicación y las habilidades motoras.

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