Dos doctrinas enfrentadas en una cancha

23 Feb 2018
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PROVOCACIÓN. En cuartos de final, ante Francia, Italia homenajeó a los “camisas negras” de Mussolini, e hizo el tradicional saludo fascista.

Francia 1938 fue la antesala de la Segunda Guerra Mundial. Y uno de los partidos que escenificaron lo que realmente fue el Mundial fue el duelo entre el dueño de casa e Italia por los cuartos de final.

Aquel choque fue, quizás, el cruce más politizado en la historia de la máxima competencia de fútbol a nivel selecciones.

Fue un encuentro de dos formas bien definidas y claramente diferenciadas de entender el mundo: la democracia francesa contra el fascismo de Benito Mussolini.

La selección “azzurra”, bajo el amparo de su líder, comenzó a ganarse la antipatía del público francés ni bien arribó al país galo para disputar la competencia y para defender el título logrado cuatro años antes, en su tierra.

La “Nazionale” no tuvo problemas en realizar el saludo fascista mirando hacia el palco donde estaba “Il Duce” antes del juego de octavos contra Noruega. Eso fue tomado como una falta de respeto en Francia. Y así, los locales les “hicieron la cruz” a los “tanos”.

En el duelo contra Francia los italianos fueron por más. Ante 61.000 espectadores, en su mayoría franceses, Italia saltó al césped del Estadio Olímpico de Colombes con su uniforme negro. Detalle que los locales tomaron como un insulto, debido a que interpretaron el cambio de atuendo como un guiño de Italia a los “Camisas Negras”, el cuerpo paramilitar de Mussolini. Para colmo, los jugadores italianos realizaron el saludo fascista desde el centro del campo.

Los silbidos y abucheos fueron una constante para con una selección italiana que, una vez más, al igual que cuatro años antes, contaba con jugadores fuera de serie (a pesar de que sólo repitió cuatro futbolistas del equipo campeón de mundo). Con buen fútbol los “tanos” derrotaron a Francia por 3 a 1 y se abrieron camino hacia el título.

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