Robo millonario en Famaillá: por estar cerca de la comisaría, nunca pensó que lo iban a asaltar

Un comerciante quedó en la ruina tras sufrir un robo de $1,5 millón. El atraco se produjo a unos 30 metros de la sede policial. El paro bancario lo obligó a guardar esa importante suma de dinero.

22 Feb 2018
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NEGOCIOS VINCULADOS. Los asaltantes entrraron por el negocio de lubricantes para atacar al propietario. la gaceta / fotos de Osvaldo Ripoll

El asalto fue rápido, violento y sobre todo muy audaz. Es que fue perpetrado a apenas 30 metros del edificio de la comisaría de Famaillá y sede la Unidad Regional Oeste (URO), en pleno centro de la ciudad.

Tres delincuentes armados, que se movilizaban en una motocicleta, se alzaron este martes a la noche con $1.5 millón desde un local de Pago Fácil, ubicado en Sarmiento 373, luego de reducir a golpes a su propietario. El ataque, ocurrido alrededor de las 20.45, acrecentó la aflicción de los vecinos por la ola de inseguridad que sacude a la zona, más aún al producirse a tan escasa distancia de la sede policial.

El monto fue elevado porque se trató de la recaudación de tres días que el propietario del local no había podido depositar por el paro bancario. “Me atacaron cuando ya había cerrado el Pago Fácil, tras terminar de contar el dinero y guardarlo en una caja de seguridad. Sufrí golpes que me asestaron con la culata de un revólver en la cabeza y otras partes del cuerpo. Lo hicieron hasta que me dejaron tirado en el suelo”, contó Francisco Daniel Martínez (46 años), víctima del asalto. Por fortuna, las lesiones fueron superficiales.

El hombre, además de la casa de cobro, tiene a la par un local de venta de lubricantes. Ambos negocios están pegados y una puerta los comunica por el interior. “Uno de los asaltantes, joven y bajo, se encontraba comprando aceite. Llegué y luego de esconder la llave de la urna, en que tenía guardado el dinero del Pago Fácil, fui a cobrarle. Me dio un billete grande. En el momento en que me aprestaba a darle el vuelto me puso un arma en la cabeza”, relató a LA GACETA. Enseguida apareció un segundo asaltante. Ambos se encargaron de golpearlo hasta derribarlo.

Celular clave

“Me encontraba solo con un empleado, al que también lo redujeron. Cuando lograron tirarme al suelo enseguida me exigieron a gritos la llave del negocio en que tenía el dinero. Cuando la tuvieron fueron directo al buzón”, añadió el comerciante.

Los delincuentes rápidamente tomaron el dinero y salieron corriendo a subirse a una motocicleta que los esperaba afuera con otro hombre a bordo. “Alcancé a correrlos unos metros. No los alcancé. En ese tramo perdieron unos fajos de billetes, alrededor de $50.000 y un celular de uno de ellos”, apuntó. La policía llegó a los dos minutos.

“Este asalto me arruina la vida. Es muy grave para mí. Por eso espero que los investigadores den pronto con esos tipos”, se lamentó.

En el caso tomó intervención la fiscalía III del Centro Judicial de Monteros, a cargo de Eugenia María Posse. Precisamente la flamante fiscala comenzó su tarea con este caso, luego de asumir su función el martes a la mañana. Ayer le tomó declaración a Martínez y luego analizaba la instrumentación de varias medidas. Efectivos de la Brigada de Investigaciones de la URO, que participan de las pesquisas, ayer permanecían desplegados en distintas partes del municipio, aunque se tiene casi la certeza que los asaltantes no son de la zona. Ayer detuvieron en la capital a una persona que podría estar vinculada a este caso. Del celular que perdió uno de ellos se rescató información valiosa para la investigación del hecho. según dijeron fuentes policiales.

Sin custodia

Martínez explicó que no tenía custodia en su comercio ante la proximidad de la comisaría. “Nunca me imaginé que alguien podría atreverse a asaltarme estando cerca de los policías”, dijo.

Frente al local del comerciante se encuentran estacionados varios autos secuestrados por robos o accidentes de tránsito. “Siempre pedí que los sacaran de ahí porque generan inseguridad. Pero nunca me escucharon. Hay autos que están con las puertas destrabadas y encima con vidrios polarizados. Pienso que desde ahí me vigilaron antes del asalto” planteó Martínez.

“Desde hace años vine haciendo reclamos ante la municipalidad y la comisaría por esos vehículos. Y Parece que van a seguir ahí de por vida, al servicio de los delincuentes”, insistió.

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