Huellas de más de 100.000 años de antigüedad

Cuatro pescadores en Estación Aráoz hallaron días atrás restos de un gliptodonte, un mamífero extinto de gran tamaño que fue muy abundante en suelo tucumano.

10 Feb 2018

Los restos fósiles hallados por cuatro pescadores en Estación Aráoz resultaron ser de un gliptodonte, un mamífero extinto de gran tamaño, pariente lejano del quirquincho, que fue muy abundante en suelo tucumano. Especialistas de la Fundación Lillo explicaron que el hallazgo es muy importante porque permite estudiar la evolución de la fauna fósil de la provincia y, también, predecir qué podría pasarle a la fauna actual. Los restos quedaron bajo custodia de la UNT

Un nuevo hallazgo de fósiles en Estación Aráoz ratifica que la llanura tucumana estuvo, entre 120.000 y 11.000 años atrás, poblada por gliptodontes, una especie de quirquincho gigante.

Según la doctora Judith Babot (paleontóloga de la Fundación Miguel Lillo-Conicet), en una entrevista con LA GACETA, los hallazgos de restos antiguos son valiosas oportunidades de conocer sobre la fauna fósil de un lugar en particular y los ambientes en los que estos animales evolucionaron. Además de ser importantes para interpretar diferentes causas de la extinción de especies que ocurrió en el pasado. Conociendo estas causas se podría anticipar los desenlaces de la fauna actual, destacó la especialista.


La semana pasada Juan Ramón Alarcón, Alberto José Alarcón, Dionisio Valdez y Mauricio Perea fueron a pescar en el arroyo del canal Puente de Fierro, ubicado en la ruta 302 a la altura de Estación Aráoz (Leales). “En la pared del canal aparecía algo así como escamas blancas. Entonces, decidimos excavar con un machete, y ahí fue que descubrimos este hueso”, contó Perea.

Los “descubridores” se pusieron en contacto con especialistas del Lillo y según estos analizaron, los restos pertenecen a un gliptodonte. Lo que se encontró un pedazo de hueso que podría corresponder a la cabeza de un fémur, y placas del caparazón del animal.

Para conocer la edad precisa de los fósiles hallados son necesarios varios estudios paleontológicos y geológicos. “En general, los seres humanos tenemos una dimensión del tiempo pasado muy acotada a unos cientos o pocos miles de años atrás. El estudio de los fósiles y su contexto geológico ofrece información de escalas temporales mucho mayores”, expresó la profesional y contó que en el caso de los fósiles hallados en Estación Aráoz, la edad se puede acotar al Pleistoceno tardío.

Un gran quirquincho

El gliptodonte es un animal mamífero extinto de gran tamaño (alrededor de tres metros de longitud por uno y medio de altura, que pesaba dos o tres toneladas). Su característica principal es la enorme coraza que le cubría prácticamente todo el cuerpo. Tiene un parentesco estrecho -no en tamaño- a los actuales quirquinchos y un poco más alejado de los perezosos y osos hormigueros.


“Los gliptodontes fueron muy abundantes en el suelo tucumano. Se han reconocido al menos seis especies diferentes que vivieron en los últimos 100.000 años. De hecho, es el segundo que se encuentra en la zona y hace pocos meses otro representante del grupo fue hallado en Famaillá”, detalló la doctora.

El tipo de animal al que pertenecen los restos pueden deducirse a partir de las placas óseas de su coraza encontradas, agregó Babot. El dibujo que en ellas aparece y el tamaño son ítems característicos de los gliptodontes, explicó. En ellas se forman unas “figuritas” que se componen de círculos centrales junto a otros más pequeños secundarios ubicados alrededor (en el caparazón del quirquincho las placas son más chicas).

“A partir de huesos post cráneo (del cuello para abajo) es mucho más difícil identificar mamíferos fósiles porque no hay demasiada diferenciación con otras especies. En cambio con las placas de la coraza -en este caso- se puede reconocer fácilmente al gliptodonte”, detalló. Por lo tanto el hueso aislado no permite saber con exactitud. “Puedo decir que es la cabeza de un fémur de un mamífero (por la forma) o algunas características de la familia a la que pertenece, pero no puedo identificar de qué especie se trata. Sin las placas no podríamos habernos acercado al género”.

Los restos fósiles encontrados por los pescadores quedaron bajo custodia de la Colección Paleontología de Vertebrados Lillo, cuya curaduría ejerce el doctor Pablo E. Ortiz. Si bien ya hay varios restos fósiles de este tipo de fauna, a los científicos les llamó la atención el sitio donde fueron hallados los de Estación Aráoz, situación que permitirá ampliar los estudios de la fauna fósil tucumana.

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