Es divertido, la pasás bien, tomás algo y ves un show

“Argento” se llama el nuevo espectáculo de stand up de Señales de humor, la compañía porteña que acredita años en el oficio de hacer reír con historias a la vez propias y universales

09 Feb 2018
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TRES COMEDIANTES, TRES ESTILOS. Gustavo Valiente, Germán Ven y Gabriel Gómez ya han demostrado en muchos escenarios que lo suyo es una tarea nada fácil: reírse de sí mismos y hacer reír a todos. senalesdehumor.com.ar

HOY

• A las 22, en El Árbol de Galeano (Virgen de La Merced 435).

• MAÑANA a las 18, en Anfiteatro de El Cadillal. •SÁBADO

A las 23, en el Patio de Buró Coworking (Chacabuco 77). En ambos casos se suspende por lluvia.

LUNES

• A las 22, en la Hostería Atahualpa Yupanqui de Tafí Viejo (Paysandú 2.400).

Gabriel Gómez, Gustavo Valiente y Germán Ven ya hicieron reír a más de 70 ciudades de Argentina incluida Tucumán; también anduvieron por Chile, Colombia, México y Paraguay. Aparecen en programas de TV de Argentina y Uruguay, y en Comedy Central. En la calle Corrientes son pioneros en el stand up..

Esta noche, en El Árbol de Galeano, traerán nuevas historias graciosas en Argento, su nuevo show. Será parte de sus actividades del fin de semana, que incluyen sus convocantes talleres para iniciados y avanzados.

Germán Ven (foto) toma el micrófono en nombre de sus colegas.

- ¿Cómo se llevan con la tarea pedagógica?

- Muy bien porque te obliga a repasar conceptos teóricos que uno con los años maneja naturalmente. Con nueve años de escuela en Buenos Aires tenemos mucho entrenamiento.

- ¿Cuándo llega el stand up a Argentina? ¿A qué atribuís el boom?

- Esto empieza hace unos 17 años, con un show de alguien que hizo un taller de técnica de monólogo en EEUU. Del primer taller salen los primeros comediantes, entre los que estaba Sebastián Weinrach. Tenemos nuestras teorías acerca del boom. Por un lado está la facilidad de producción. De ahí que estadísticamente, de mil alumnos de teatro sale un espectáculo; de mil alumnos de stand up salen 500 shows. Esto no sería posible si no acudiera el público, porque empieza a haber un público muy interesado. Porque es divertido, la pasás bien, vas a tomar algo y ves un show. Es como ir al teatro sin el riesgo de que te salga tan caro ni de que te aburras.

- También hay muchos interesados en cursar los talleres...

- “Yo en los asados soy divertido, me dicen que soy gracioso; no me da para estudiar teatro, pero esto sí podría”, piensa la mayoría. Después, al taller hay que atravesarlo. Los que cursan el taller salen muy embalados porque es muy divertido; salen con un monólogo terminado. Se juntan entre cuatro o cinco y arman un show. O sea, los shows de principiantes no son tan buenos. Hace 10 años eso era más tolerado porque no se conocía. Pero ahora que hay tantos profesionales la vara está más alta.

- ¿Standapero se nace o se hace?

- Creo que es un poco de las dos cosas. Tiene que haber cierta capacidad: hay quienes ya desde el habla son divertidos; hay gente que de solo verla ya te da risa. Son condiciones que ayudan muchísimo. Después hay quien la tiene que remar un poco si no habla bien o si tiene vicios en escena. También tenés que tener capacidad para la escritura, para el humor. Y también tenés que comprometerte y trabajar.

- ¿Cómo se gesta el texto?

- Hay un tema que te interesa y empezás por ahí. Tiene que ver con tu experiencia dentro del género y con algo que te esté pasando. Si recién empezás es probable que hablés de lo que está más a la vista. Cuando empecé hice un monólogo sobre ser pelado; sobre ser hipocondríaco,; cuando me separé hice un monólogo sobre ser soltero...

- ¿Qué se hace cuando el público es soso o indiferente?

- Si te das cuenta de por qué el público está soso, a veces lo podés revertir y a veces no. Si lo que estás haciendo no es apropiado podés cambiarlo o buscás más interacción. Ahora, si el público está distraído porque hay mucho ruido ambiental, porque está de mal humor porque se perdió el Mundial, es muy difícil. En esos casos se interactúa con los que están dispuestos.

- “Señales de humor” es una compañía de años con tres integrantes. ¿Cómo caracterizarías a cada uno?

- Cada uno tiene su estilo y seguro compartimos algo porque trabajamos en equipo. Pero Gustavo es un poco más enérgico, Gabriel es más absurdo y más físico, y yo soy más tranquilo. Aparte estamos organizados como grupo independiente y somos muy activos en las redes.

- ¿Cómo bajás del escenario después de la intensidad del monólogo?

- Salís acelerado por la adrenalina. Pero los espectadores piensan que uno es una máquina de hacer chistes y a veces, cuando te conocen fuera de escena se desconciertan porque te encuentran menos divertido o demasiado tranquilo. A mí no me molesta.

- Si tenés un mal día, ¿cómo hacés para hacer reír? ¿Y si te olvidás del texto?

- Estar de buen ánimo siempre es mejor para hacer reír, pero la realidad es que llega un momento en que con el oficio del comediante el ánimo personal es independiente. Lleva una práctica, tanto como con la memoria. Cuando tenés 50 funciones ya deja de ser un problema; tenés herramientas como para ir por otro lado si te olvidás; con el oficio la memoria se vuelve funcional.

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