Cartas de lectores

07 Feb 2018
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CHOQUES EN BOLÍVAR Y LA RIOJA

El lunes a la madrugada un nuevo y terrible accidente entre una EcoSport y una Duster sacudió las casas de la esquina de Bolívar y La Rioja. Esta última terminó inexplicablemente dada vuelta detrás de un naranjo con graves daños. Esta intersección fatídica tiene más de una docena de choques anuales y aún así, el intendente y las autoridades de tránsito ignoran completa o siniestramente la adopción de medidas preventivas. ¿Por qué esta peligrosa esquina sufre el desaire de las autoridades? Numerosas cartas de lectores y reclamos de vecinos a la Municipalidad son simplemente ignorados. La ausencia de las autoridades no hace más que agudizar el caótico cáncer de tránsito capitalino, donde ahora los vehículos ganan sus espacios en la vereda donde son impunemente estacionados sin que ninguna autoridad los multe, por ejemplo. En este caso, no se solicita la instalación de un costoso y a veces poco sincronizado semáforo, sino un simple y humilde lomo de burro, como tiene la calle Alberdi al 600 y al 700, instalados unos 10 metros antes del cruce con la calle lateral. Lamentablemente, como siempre ha venido sucediendo, el silencio de las autoridades se tornará otra vez en el cómplice de la próxima víctima en esta intersección.

Alejandro Báscolo

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María del Pilar Prieto

Se cumplió un mes del fallecimiento de la doctora María del Pïlar Prieto y en su memoria se escriben estas líneas. Es muy difícil transmitir, a través de la escritura, lo que María del Pilar Prieto, para todos “Tita”, ha significado. Se dedicó con ahínco y vocación de servicio a la judicatura y a la docencia, prestando su colaboración incondicional -aún retirada de su actividad regular- hasta las postrimerías de su existencia. Eligió como norte de su especialidad la Criminología, cuyas armas utilizó en cada acto que le tocó resolver en su paso como vocal de la Cámara Penal, sin descuidar nunca el respeto por las normas vigentes, con sentido humanitario y profesional. En su paso por la Facultad de Derecho puso su acento en la formación de los jóvenes, que en gran número hoy le rinden tributo a su apoyo incondicional. Integró el Consejo Directivo, donde su voz siempre se hizo escuchar, defendiendo siempre la autonomía universitaria y los valores de la Universidad pública, que bebió desde su infancia en la Escuela Sarmiento de sus amores. Sin embargo, debe destacarse lo más importante: los valores humanos que rigieron cada acto de su vida, a la que honró con optimismo y alegría en cada minuto de su existencia. Porque en la vida se es lo que cada uno hace. Y ella hizo muchas cosas. En el seno de la ejemplar familia que formó y cuidó hasta el último aliento, de sus alumnos, de sus amigos, en su paso por el Poder Judicial, en la vida universitaria en la que participó activamente en todas sus manifestaciones: en su dirección y en la docencia. Fue una persona siempre comprometida con su hacer y no siempre comprendida. Quizás su personalidad avasalladora y su carácter impetuoso contribuyera a ello. Pero es que Tita era así siempre, fuerte y valiente en sus convicciones, generosa hacia todos los que de alguna manera necesitaban su ayuda, entregada a su tarea con ahínco y dedicación, amiga incondicional en los buenos momentos y en los malos. Todo esto fue lo que le permitió enfrentar con dignidad la adversidad que tantas veces la golpeara injustamente. Para Tucumán, la doctora María del Pilar Prieto fue una verdadera institución. Su amada familia sabrá preservar la herencia que supo transmitir y cuyos frutos pudo disfrutar. Sus queridos alumnos y sus amigos entrañables, sentirán su presencia permanente en el valioso recuerdo de tantas vivencias compartidas.

Alicia Beatriz Freidenberg

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EL DRAMA EDUCACIÓN

Empieza febrero, y como todos los años, los padres sufren corriendo de escuela a escuela buscando un asiento para sus hijos que comienzan un ciclo, ya sea preescolar, primario y secundario. La respuesta que los llena de impotencia es “no”. Y despotrican contra el establecimiento, contra los directores, o contra lo que ellos suponen es discriminación. Pero en realidad, el culpable es el Estado. La infraestructura escolar, las nuevas escuelas, no crecieron proporcionalmente al crecimiento de la población escolar. Y tenemos escuelas públicas y privadas con el cartelito. “No insista. No hay vacantes” No se puede no sólo elegir, sino que literalmente se puede quedar afuera. Aulas hasta con 50 alumnos muestran claramente la situación. “De tanto ahorrar en educación, nos hemos hecho millonarios en ignorancia”, dijo María Montessori hace ya un buen tiempo. No puede haber calidad educativa con esa carencia de escuelas y ese abarrotamiento en las aulas. Si esto no se revierte, es inútil planificar reformas educativas que eleven el nivel de una educación que supo ser, en un tiempo pasado, de gran excelencia. No quiere decir esto que además no debamos adecuar contenidos y preparación docente (importantísima) a los alumnos del siglo 21. Pero no puedo adquirir, por ejemplo, los mejores muebles para una casa que se llueve entera, que tiene rajaduras, que le falta luz, agua, etc; sería como invertir en una caja sin fondo, un desperdicio. Y no estamos en situación de desperdiciar nada. Es lamentable la situación de muchos establecimientos escolares públicos. Y muchos privados dejaron de ser lo que eran y apenas si pueden con el mantenimiento. Hay que invertir en educación. Debemos dejar de tener alumnos “encerrados” en lugares para darles de comer y mantenerlos alejados de la calle y sus peligros. Una cosa es ir a la escuela, y otra muy diferente es aprender. Sin aprendizaje eficiente no hay futuro para evitar la mediocridad de un país, de una provincia, de una ciudad. Y esa eficiencia empieza con más escuelas, menos alumnos por aula, buenos y suficientes sanitarios, ventanas con vidrio, puertas en los lugares que correspondan, buena aireación e iluminación. Más todo lo otro que también falta.

María Estela López

24 de Septiembre 1.431
Concepción


Los Pizarro

En la falda del Aconquija muchos pueblos adornan las colinas, pero ninguno con la prosapia y la belleza de Los Pizarro, ubicado 6 km al oeste de la ciudad de La Cocha. El río San Ignacio nace de la unión de numerosos arroyos en la cumbre de Las Higuerillas, Catamarca, y entra a nuestra provincia por la quebrada de la cumbre del Potrerillo donde cae la cascada más alta de Tucumán con sus 86 m. y sigue su curso hasta llegar al dique Los Pizarro, obra maestra de ingeniería que hizo construir en los años 30 el gobernador Luis F. Nougués. El riego dotó de progreso a Huasa Pampa norte, Los Pizarro, San Ignacio, El Retira, Monte Grande, etcétera, y mejoró mucho con la construcción de la represa a lo este de Los Pizarro. Las acequias y canales de riego traían agua límpida que también se usaba para beber, pero hoy, al atravesar el pueblo de Los Pizarro, las acequias están invadidas por los desechos cloacales que arrojan algunos vecinos desaprensivos cuya egolatría les impide razonar sobre el daño que hacen. Las autoridades provinciales, comunales, etcétera, deben dejar de mirar para otro lado y cortar de raíz este flagelo, que no sólo ensucia la vida de los habitantes ribereños, sino que nos denigra como seres humanos..

Amado Apud


Lídoro Quinteros 67


San Miguel de Tucumán


Fe de erratas

En nuestra edición de ayer se escribió erróneamente “parentezco”, en lugar de “parentesco” (sección Política, página 4) e “Inca Garcilazo” en lugar de “Inca Garcilaso” (sección Policiales, página 10). Pedimos disculpas por los errores.

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