Enrejan la biblioteca de Concepción para frenar el vandalismo

Desconocidos habían roto el mármol de la escalinata y los vidrios de una ventana, entre otros daños

06 Feb 2018
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MÁS CUIDADA. Así se ve la fachada del edificio detrás de las rejas.

Está considerada una de las joyas del patrimonio arquitectónico e histórico del sur de la provincia. La biblioteca Nicolás Avellaneda de Concepción recuperó su imponente fachada en los últimos años gracias al trabajo de los vecinos. Sin embargo, el edificio continuó siendo foco del vandalismo.

Cada día aparecía algo destrozado: le rompieron el mármol de la escalinata y los vidrios de un ventanal, entre otros daños. Aunque es más linda sin verjas, las autoridades del solar de lectura no tuvieron más opción: tuvieron que enrejarla.

Estela López, miembro de la comisión directiva de la biblioteca, ubicada en calle San Martín 1.650, contó que, cansados de tantos robos, las autoridades decidieron pedir una nueva colaboración a los vecinos para comprar el material mientras que la Municipalidad aportó el trabajo de un herrero.

“Esta biblioteca es la única de Concepción y llevamos muchos años haciendo un esfuerzo para que vuelva a ser un polo cultural”, destacó.

Aunque quisieron recuperar la antigua y vistosa verja de hierro forjado que tenía el edificio en sus inicios nunca lo lograron. Curiosamente, en el libro de actas de la biblioteca figura que había sido vendida a un vecino.

La biblioteca abrió sus puertas el 28 de diciembre de 1913. Durante muchos años estuvo abandonada e incluso cerrada al público. Hasta que en 2004 se creó una comisión normalizadora integrada por vecinos de “La Perla del Sur”.

En principio, la puesta en marcha de los trabajos de refacción obligó a los directivos a organizar rifas y hasta ferias de ropa para recaudar fondos. El edificio presentaba un estado deplorable. Los techos y paredes se caían de a pedazos.

Luego de incorporar socios lograron la reconstrucción íntegra del inmueble cuidando meticulosamente la fachada. Para este trabajo siguieron los consejos del prestigioso arquitecto tucumano César Pelli. Se construyeron dos alas de la biblioteca (que tiene actualmente 15.000 libros), salas multiuso, un salón de exposición, de informática y sanitarios. Resta la reconstrucción de la sala de teatro.

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