La historia del Peugeot 3008 DKR Maxi, el auto que ganó la carrera más dura del planeta

05 Feb 2018
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SIN OBSTÁCULOS. Sainz hizo que el Peugeot 3008 DKR fuera imparable en todos los terrenos que atravesó el Dakar. Cuando enfrentó las dunas no tuvo inconvenientes. silkwayrally.com

Diseñar y construir un coche para conquistar el Dakar no es una tarea sencilla. De hecho, muchos fabricantes recurren a preparadores y equipos externos para que desarrollen y hagan competir un vehículo con los colores de su marca. No es el caso de Peugeot, que a través de Peugeot Sport ha diseñado, desarrollado, fabricado y evolucionado todos sus automóviles de competición oficiales. Así lo hizo con el Peugeot 3008 DKR Maxi, el vehículo con el que el español Carlos Sainz ganó en la edición 40 de la legendaria prueba que se desarrolló por caminos de Perú, Bolivia y la Argentina.

En las instalaciones de Peugeot Sport, situados en Vélizy, a las afueras de París, se han gestado automóviles de múltiples categorías, desde prototipos para las 24 Horas de Le Mans a coches del Mundial de Rally o del Dakar. Y todos ellos, con un denominador común: han sido los grandes dominadores de su especialidad. No en vano, Peugeot ganó la primera carrera de coches cronometrada de la historia, en 1895, cuando un Peugeot Type 7 venció en el rally París-Burdeos.

El sueño

El Dakar siempre ha tenido un significado especial para Peugeot, incluso antes de su primera participación oficial, allá por 1987. Y es que la legendaria fiabilidad de sus modelos hizo que muchos pilotos los eligieran para participar en la primera edición del rally en 1979 en la que tomaron la salida seis Peugeot 504 y dos 404.

Tras una ausencia de 25 años en el Dakar, en marzo de 2014, Peugeot anunció su regreso. Tras la experiencia de 2015, el 2008 DKR ganó el Dakar en 2016 y su sucesor, el 3008 DKR, hizo lo propio en 2017. Para el Dakar 2018 se desarrolló el 3008 DKR Maxi, que también entró en el garaje de leyendas de la marca junto a sus predecesores y a los Peugeot 205 Turbo 16 y 405 Turbo 16.

Constante evolución

Una de las claves del éxito de Peugeot Sport es la evolución constante, el trabajo continuo de mejora para alcanzar la excelencia. El 3008 DKR Maxi fue, justamente, una evolución del coche que ganó en 2017 que, a su vez, también derivó del concepto original creado con el 2008 DKR. En la creación de todos ellos se han empleado sofisticadas herramientas de diseño CAD, que genera un modelo informático de vehículo completo en base al encaje de cada uno de sus componentes. A medida que las distintas partes que conforman el coche se van esbozando, se procede a su fabricación con los materiales indicados y se va haciendo realidad lo que los diseñadores han dibujado en sus ordenadores. Cada pieza construida se prueba por separado para comprobar que cumple con los parámetros de resistencia y rendimiento marcados en su diseño.

Las diferentes evoluciones se van encajando en ese modelo y el concepto original va transformándose en función de los cambios reglamentarios y de la búsqueda de un aumento constante del rendimiento en todas sus facetas. El Peugeot 3008 DKR Maxi conservó en sus genes buena parte del ADN del 2008 DKR, pero la evolución le llevó a ser un coche muy diferente.

El montaje

El chasis multitubular de acero de alta resistencia del 3008 DKR Maxi fue la parte central del coche y sobre él se montó el resto del “mecano” que supone un buggy del Dakar. El primer paso fue unir a ese bastidor la célula de seguridad de fibra de carbono con la que se conforma el habitáculo. Este complejo proceso de unión se realizó con unas resinas y pegamentos específicos. A este bloque central se atornillaron los subchasis delantero y trasero -también tubulares de acero- y se montó el enorme depósito de combustible de 400 litros de capacidad, necesarios para poder afrontar las maratonianas etapas del Dakar.

El siguiente paso fue la instalación del sistema eléctrico y la arquitectura electrónica, con la mayoría de su cableado, conexiones y centralitas electrónicas. El Peugeot 3008 DKR Maxi emplea tres “cerebros” electrónicos: el principal (que recoge y procesa información de múltiples sensores en tiempo real), el que distribuye la potencia eléctrica a cada componente y el que gestiona el motor.

De ahí se pasó al montaje del motor, un bloque diésel V6 biturbo: en primer lugar se instaló el bloque motor y sobre él se acoplaron los diferentes elementos periféricos (sensores, bombas, correas, tubos de goma). Con el propulsor ya alojado sobre sus anclajes, se comenzó a trabajar con los trenes de rodaje. Primero se acoplaron los elementos de la suspensión, con sus diferentes brazos e impresionantes amortiguadores dobles.

Las suspensiones, de enormes recorridos para poder superar casi cualquier obstáculo, son uno de los componentes clave de un coche del Dakar y el apartado sobre el que más se trabajó en el 3008 DKR Maxi con el objetivo de ganar estabilidad fuera de las pistas. Peugeot Sport desarrolló unas nuevas suspensiones y el resultado más visible fue un aumento de vías de 20 centímetros para aprovechar al máximo las indicaciones del reglamento técnico. Se modificaron tanto los triángulos de suspensión inferiores y superiores, como los grilletes y los árboles de transmisión. El trabajo en esta etapa finalizó con el montaje de los bujes, sobre los que se atornillaron los frenos y las llantas; y en el eje delantero, la instalación de la dirección. Posteriormente, el prototipo recibió el conjunto del embrague y la caja de cambios, que se acoplaron con el motor y con la transmisión.

Por último, el habitáculo se equipó con la enorme cantidad de elementos necesarios, desde las butacas y arneses de seguridad, hasta la columna de la dirección, pedales y accionamientos del cambio y el freno de mano, pasando por toda la instrumentación que rodea a piloto y copiloto, desde la que controlan todas las funciones del coche y de la navegación.

En total, en el montaje de cada unidad del Peugeot 3008 DKR Maxi, desde el chasis desnudo a tener el coche completo, trabajaron tres mecánicos durante cuatro semanas, sumando alrededor de 500 horas de trabajo. El triunfo de Sainz demostró que tanto esfuerzo valió la pena y así Peugeot cerró otro capítulo exitoso en la carrera más dura del planeta.

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Dakar 2018
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