Vecinos de La Costanera ponen casillas en un predio que iba a albergar un centro para adictos

Las familias que comenzaron a instalar sus casas aducen que no tienen dónde ir y que el terreno destinado al Cepla lleva meses desocupado

04 Feb 2018

El sol de las tres de la tarde castigaba las casas en La Costanera. Tamara Trejo sostenía las paredes encastradas de una casilla vieja, que le regalaron, mientras su novio, Marcelo Ledesma, levantaba las filas de ladrillos de base para sostener la estructura: una habitación. “No tenemos dónde estar con nuestra chiquita de cuatro años.

Como esto estaba abandonado y con pastizales, nos instalamos. Queremos vivir acá”, afirmó Trejo esperanzada el viernes. Hace menos de una semana que los vecinos del predio abandonado donde comenzó a construirse un centro de tratamiento para adictos, y del que apenas queda el contrapiso, empezaron a ocupar lotes para viviendas. Dos años después de que la construcción fuera paralizada, y a pesar de todas las promesas de funcionarios nacionales y provinciales de que sería construido, el Centro Preventivo Local de las Adicciones (Cepla) empieza a esfumarse. Pronto será tapado por el paisaje de pobreza de La Costanera.

“Lo que pasa es que esto está totalmente abandonado. Los yuyos estaban altísimos. No tenemos dónde ir”, insistió Trejo, de 19 años, un piercing negro coronando el labio de arriba y gesto tranquilo. Contó que, cuando comenzó la limpieza del lugar, encontraron algunas motos robadas y otras a medio desarmar. Que muchos iban a drogarse ahí . “Con los vecinos había mucho miedo de que alguien traiga niños acá para violarlos, por lo dejado que estaba todo”, continuó.

Ledesma se secó la transpiración y comenzó a mezclar más cemento con una pala. Sin dejar de trabajar, comentó que vende verdura por los barrios en su carro, que vive con lo justo y que el único ingreso fijo es el que cobran de la Asignación Universal por Hijo.

La de Trejo y su novio es la primera vivienda levantada. Evelyn Coronel se acercó, esquivando el agua estancada por las últimas lluvias, cuando vio a LA GACETA en el lugar. Esta zona del barrio es la última donde comenzarán las obras del Programa de Mejoramiento Barrial (Promeba), que ya dotó de gas, agua, cloacas y pavimento a las cuadras cercanas a la avenida Gobernador del Campo. Las calles interiores y pasillos de tierra se vuelven un pantano.

“Mi situación es la misma (que la de Trejo), no tenemos dónde vivir con mi marido y mis dos hijas, así que mañana levantaremos nuestra casa. El predio de acá no tiene nada, así que, ¿por qué no podemos instalarnos en este lugar? Si construyen el centro para adictos, que nos den otro terrenito donde ubicarnos”, anheló Coronel, de 23 años, recogiéndose el pelo. Buena parte del predio ya está delimitado por cables y piolas que demarcan los terrenos de los ocupantes.


“Te da bronca, por todo lo que nos han mentido. (El diputado nacional) Pablo Yedlin nos mintió, (la senadora nacional) Beatriz Mirkin nos mintió, (el vicegobernador) Osvaldo Jaldo nos mintió, (el titular de la Sedronar nacional) Roberto Moro nos mintió, y la vicepresidenta (Gabriela) Michetti nos mintió. Todos nos han mentido con esta obra”, despuntaba su enojo Ángel Villagrán. El vecino de La Costanera integra La Hermandad de los Barrios, un colectivo de vecinos de varias villas que reclaman políticas contra las adicciones. Lamentó que ya hayan pasado dos años desde que se detuvo la construcción. Reconoció dos problemas: la falta de casas y el consumo de paco. La Costanera se transformó en la última década en uno de los barrios más afectados por el consumo de esta droga.

“Están loteando con razón el predio donde había comenzado a construirse porque están decepcionados. Si no harán ninguna obra, que al menos tengan dónde vivir. Tenemos una tremenda desazón, porque con los vecinos habíamos tomado pacíficamente la obra en 2016 por temor a que se la saquee. Y pasó eso.

Se robaron los perfiles de la estructura, el cerco de obra, todo. Al Gobierno nacional y al provincial parece que no le importamos”, se quejó Villagrán. Recordó que, hace un año, habían colocado velas para celebrar irónicamente el primer año de parálisis de la obra.

Junto a otros integrantes de La Hermandad, Villagrán dialogó con los vecinos que demarcaron lotes. Acordaron que se reunirían en la semana con técnicos del Promeba para proponer la construcción de un centro comunitario en el predio.

“Buscamos algo pacífico. Si tenemos un tinglado, ahí podría funcionar el comedor de noche para adictos que, mientras se recuperan del paco, manejan los chicos de un equipo de la Secretaría de Adicciones. Nosotros no nos olvidamos de las promesas”, concluyó.

Los INICIOS.- La construcción del Cepla había comenzado en julio de 2015 y fue paralizada en diciembre de ese año porque la Nación no abonó los certificados de obra durante el final del kirchnerismo y el comienzo del macrismo. El plazo original de los trabajos eran seis meses. La Provincia rescindió el contrato a comienzos de 2017. La obra (presupuestada en $ 12,5 millones) estaba a cargo de la firma ByM SRL, que pertenecía a parientes del ex secretario de Obras Públicas, Oscar Mirkin. Logró un avance del 43%.
Promesa de la nación.- “En el transcurso del mes de noviembre las obras tienen que reiniciarse. Es una obra que se fue deteriorando por el tiempo que estuvo parada, pero el objetivo es que esté lo antes posible para que el barrio lo pueda utilizar”, había prometido el titular de la Sedronar, Roberto Moro, cuando visitó La Costanera en agosto de 2016.
“Yaciretá de tucumán”.- “(Las vecinas) dijeron que era como el Yaciretá de Tucumán, un monumento a la corrupción”, había comentado la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en una visita a Tucumán en agosto de 2017.
Nuevo cepla.-“La Secretaría de Obras Públicas de la Nación y la Sedronar han decidido hacer un Cepla nuevo, desde los cimientos hasta que se termine, en una zona cercana a La Costanera, en un terreno del Municipio”, dijo el  entonces diputado Federico Masso, en septiembre de 2017.
cruce de yedlin.- “Se dijo que se la iba a terminar en 18 meses. En noviembre de 2016 el diputado Masso afirmó que la Nación iba a girar los fondos. En marzo de 2017, tanto las Madres (del Pañuelo Negro) como la Hermandad (de los Barrios) vuelven a denunciar que la obra, envuelta en un pleito judicial, sigue sin reactivarse. Y, a los pocos días, el secretario de la Sedronar reconoce que van a tener que hacer un nuevo contrato para hacer el Cepla. Si la Nación de una vez por todas no define si lo va a hacer, nosotros, una vez resuelto el tema judicial, lo íbamos a construir”, dijo en agosto de 2017 Pablo Yedlin, ex secretario de la Gobernación.

LOS INICIOS.- La construcción del Cepla había comenzado en julio de 2015 y fue paralizada en diciembre de ese año porque la Nación no abonó los certificados de obra durante el final del kirchnerismo y el comienzo del macrismo. El plazo original de los trabajos eran seis meses. La Provincia rescindió el contrato a comienzos de 2017. La obra (presupuestada en $ 12,5 millones) estaba a cargo de la firma ByM SRL, que pertenecía a parientes del ex secretario de Obras Públicas, Oscar Mirkin. Logró un avance del 43%.

Promesa de la nación.- “En el transcurso del mes de noviembre las obras tienen que reiniciarse. Es una obra que se fue deteriorando por el tiempo que estuvo parada, pero el objetivo es que esté lo antes posible para que el barrio lo pueda utilizar”, había prometido el titular de la Sedronar, Roberto Moro, cuando visitó La Costanera en agosto de 2016.

“Yaciretá de tucumán”.- “(Las vecinas) dijeron que era como el Yaciretá de Tucumán, un monumento a la corrupción”, había comentado la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en una visita a Tucumán en agosto de 2017.
Nuevo cepla.-“La Secretaría de Obras Públicas de la Nación y la Sedronar han decidido hacer un Cepla nuevo, desde los cimientos hasta que se termine, en una zona cercana a La Costanera, en un terreno del Municipio”, dijo el  entonces diputado Federico Masso, en septiembre de 2017.

Cruce de Yedlin.- “Se dijo que se la iba a terminar en 18 meses. En noviembre de 2016 el diputado Masso afirmó que la Nación iba a girar los fondos. En marzo de 2017, tanto las Madres (del Pañuelo Negro) como la Hermandad (de los Barrios) vuelven a denunciar que la obra, envuelta en un pleito judicial, sigue sin reactivarse. Y, a los pocos días, el secretario de la Sedronar reconoce que van a tener que hacer un nuevo contrato para hacer el Cepla. Si la Nación de una vez por todas no define si lo va a hacer, nosotros, una vez resuelto el tema judicial, lo íbamos a construir”, dijo en agosto de 2017 Pablo Yedlin, ex secretario de la Gobernación.

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