Que el fin de las vacaciones no genere estrés

Cómo evitar que el retorno a la rutina se convierta en una situación de agobio incontrolable.

31 Ene 2018
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VOLVER. Es el primer día laboral y ya extrañás tus vacaciones en la playa. Euroturismo

Finaliza enero y, los que pudieron salir de vacaciones, regresan a sus hogares para enfrentar nuevamente la rutina. No obstante, como señala el dicho, “todo lo bueno se termina” y son muchas las personas que, luego del descanso, sufren angustia o añoranza por el ocio perdido. En este período, el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (Ceeta), de Pilar, Buenos Aires, advierte un crecimiento de las consultas de pacientes que, al regresar de viaje, padecen cuadros de ansiedad.

No hay que confundirnos, extrañar las vacaciones es normal pero, cuando el sentimiento se transforma en depresión, nerviosismo, irritabilidad, ansiedad y, a veces, desencadena una sintomatología física, estamos ante un problema que requiere tratamiento. Conocedores de este padecer, los especialistas del Ceeta elaboran cada año un informe sobre el estrés posvacacional para evitar que sus efectos negativos transformen el anhelado descanso.

Una de las alteraciones de salud más frecuentes es el Trastorno de Pánico, por el que la persona sufre una crisis inesperada y repentina, acompañada de síntomas físicos como taquicardia, temblores, sudoración, mareos y sensación de ahogo. Además, es recurrente el Trastorno de Ansiedad generalizada, preocupación excesiva que impide la correcta jerarquización, en orden de importancia, de sus problemas. “Es altamente probable desencadenar este síntoma luego de un período de descanso, cuando el individuo vuelve a tomar contacto con las obligaciones cotidianas, puesto que la preocupación indiscriminada por todas las temáticas, está al acecho”, explica la licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del Ceeta.

Para mitigar los niveles de estrés el Centro recomienda: equilibrar las horas de sueño, tener una alimentación balanceada, hacer ejercicio al menos tres veces a la semana y fijar los períodos de tiempo que dedicaremos al ocio, trabajo y demás obligaciones.

También, es necesario modificar la percepción negativa de los problemas y focalizarse en alternativas realistas que permitan el crecimiento individual. Intentar controlar todo lo que ocurre alrededor es una tarea utópica y, tal como explica la institución, sólo desemboca en situaciones de frustración o sobrecarga de tareas. Por eso, aprender a pedir ayuda y delegar responsabilidades es una opción sana para evitar el estrés.

También se recomienda no preocuparse por aquello que no se puede controlar y hacer algo con relación a lo que sí se persona puede controlar. Y prepararse lo mejor posible para posibles situaciones a enfrentar. Asimismo, se aconseja practicar ejercicios de relajación y dedicarle unas horas a la semana al esparcimiento para combatir el agobio laboral.

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