Positiva iniciativa de los carreros

28 Ene 2018

La mayoría vive de recoger basura y escombros de las casas; muchos levantan plásticos o cartones que luego venden y lo que recaudan es el único ingreso de la familia. Con sus carros, generalmente tirados por pencos, suelen recorrer los barrios en busca de la supervivencia. Un puñado de ellos decidió transformar su realidad. Dejaron los carros y el cartoneo en las calles, se unieron y desde hace casi un mes están trabajando en la conformación de un centro verde en un galpón de Villa 9 de Julio, espacio de recepción y selección de residuos sólidos reciclables de la provincia.

“Aquí nadie se rinde” se denomina este grupo de emprendedores que no posee aún todos los elementos que necesitan para trabajar, pero tienen lo más importante, que es la prensa enfardadora para compactar el material que será vendido a plantas de reciclaje de otras provincias. Se han dividido en dos grupos que realizan distintas labores: unos limpian, otros venden ropa en la vereda para tener una entrada de dinero. Hasta hace unos días, el local no tenía luz eléctrica. Una de sus integrantes que también es miembro de la Fundación Mujeres de la Patria Grande, dijo que tomaron este camino para buscar una solución a la problemática social y ambiental y asegurarles a muchos carreros la estabilidad laboral.

Hace unos años, la Municipalidad tuvo la intención de eliminar los carros de tracción a sangre. En realidad, sólo tenía que aplicar la ordenanza 374 (data de 1984) que prohibía la circulación de estos transportes en parte del ejido municipal. Al ver peligrar su medio de vida, los cartoneros decidieron hacer algo al respecto. Con la Fundación Mujeres de la Patria Grande presentaron una iniciativa en el Concejo Deliberante capitalino, pero no obtuvieron respuesta. El grupo decidió presentarla en el concurso Mentes Transformadoras 2017, de la Fundación Nobleza Obliga, que distingue los mejores proyectos de innovación social de la región; fue uno de los 16 finalistas.

El encargado de marketing de la iniciativa contó que todos los miembros participan en la toma de decisiones. “Queremos que el trabajo deje de ser tercerizado y vender directamente el material sin que pase por intermediarios, porque los recuperadores urbanos pierden dinero y encima reciben una miseria por parte de los compradores. Hay que dignificar esta actividad porque, mal que nos pese, son las únicas personas que vienen realizando un trabajo de reciclado en la provincia”, dijo.

En diciembre de 2011, el Concejo había aprobado un proyecto para que los cartoneros pudiesen acceder a créditos sociales para reemplazar sus carros tirados por caballos por motocarros. La propuesta tomaba como ejemplo la experiencia de Medellín y se planteaba que los cartoneros entregaran los animales enfermos al Estado, a ONGs o a particulares, para que estos se ocuparan de recuperarlos y cuidarlos en lugares aptos. En la ciudad colombiana, el gobierno les había provisto de motocarros para que siguiesen trabajando. Al cabo de pocos meses, los trabajadores habían triplicado sus ingresos y los animales que habían sido recuperados. Pero lo que funciona en otras partes, inexplicablemente no sucede lo mismo en Tucumán.

Justamente este tipo de iniciativas deben ser apoyadas y estimuladas por el Estado. Capacitar a los desocupados, organizarlos en cooperativas puede ser una alternativa interesante para que puedan vivir con dignidad. Este emprendimiento de los carreros es positivo desde todo punto de vista porque han logrado unirse tras un objetivo común, organizarse y trabajar. Y principalmente porque la iniciativa ha surgido de ellos mismos y de su deseo de intentar cambiar su realidad.

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