La buena fortuna de los millonarios provoca una gran desigualdad

23 Ene 2018

LONDRES.- Cuatro de cada cinco dólares de riqueza que se generaron en 2017 en todo el mundo terminaron en los bolsillos del 1% más rico de la población, mientras que la mitad más pobre del planeta se quedó sin nada. Así lo revela un reporte publicado ayer, a horas del inicio del Foro de Davos, por la Fundación Oxfam.

En momentos en que líderes políticos y empresariales se reúnen para la cumbre anual del Foro Económico Mundial de esta semana en Davos, en Suiza, el informe de la organización subraya la vigencia de un sistema globalizado y cada vez más extendido que sigue premiando a los millonarios y descuida por completo a los más pobres y desposeídos que son cada vez más numerosos.

Según el informe, no hubo ningún tipo de aumento patrimonial para las 3.700 millones de personas que conforman la mitad más pobre del mundo, mientras que el 82% de la riqueza que se ha generado durante el año pasado en todo el mundo, llegó efectivamente y con grandes “ventajas”, al exclusivo grupo del 1% más rico de la población mundial.

“Esta situación revela cómo nuestras economías en todo el mundo están recompensando la riqueza en lugar de premiar de alguna manera el trabajo duro que realizan millones de personas”, manifestó Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam, a Reuters Televisión. “Las pocas personas que se encuentran en la cima, se vuelven cada vez más ricos y ricos y los millones de individuos que no pueden salir de la parte inferior quedan atrapados con salarios de pobreza”, enfatizó.

La nefasta evasión fiscal

En este sentido, Byanyima señaló que la evasión de impuestos es una de las principales causas de la desigualdad global. Por eso, instó a los líderes mundiales a tomar medidas drásticas contra los paraísos fiscales y a donar dinero a sectores casi abandonados como la educación, la salud y el empleo para los jóvenes.

En particular, Byanyima criticó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por crear “un gabinete de multimillonarios” e implementar una legislación tributaria que, según ella, recompensa a los archimillonarios y no a los estadounidenses comunes con salarios bajos y pocas oportunidades de trabajo.

Aunque el informe reconoce que entre 1990 y 2010 se redujo a la mitad el número de personas que vivían en extrema pobreza, los investigadores destacaron que “si en el mismo período no hubieran aumentado las desigualdades en la misma proporción, otros 200 millones de seres humanos habrían podido salir de la miseria”, cosa que efectivamente no ocurrió.

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