Claves de la dieta alcalina para mantener saludable el organismo

Con reemplazos simples, como la harina integral en vez de la blanca, se puede lograr una dieta que fortalezca tu cuerpo.

23 Ene 2018
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MANOS A LA OBRA. Catalina Sánchez prepara las dosas (panqueques) de arroz yamaní y porotos mung. LA GACETA/FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO

La alimentación saludable es clave para vivir bien. “Tiene un poder muy grande. De ella depende estar de buen humor, tener un sistema digestivo en buen estado, prevenir o sanar enfermedades”, afirma la chef especializada en alimentación vegana Catalina Sánchez, quien asegura haberse olvidado de los medicamentos hace mucho tiempo. Advierte que hace falta un cambio, y explica cómo hacer para afrontar el paso de un consumo muy “occidental” -altamente refinado- a otro más saludable.

Sánchez considera que el estilo de vida que contempla una alimentación alcalina es el mejor camino para tener un organismo sano. Este tipo de comidas tiene bajo contenido de azúcar y ayuda al organismo a lograr el nivel de pH adecuado para el organismo, lo que garantiza el buen funcionamiento de los órganos.

Recomendaciones

Para seguir una dieta alcalina, entre otras cosas, hay que evitar la cocción de los alimentos, asevera. De lo contrario -dice-, se pierden las enzimas, lo que afecta el proceso de digestión: “yo recomiendo opciones crudas para la guarnición. De esta manera ingerís energía y proteínas”, explica.

Aconseja también reemplazar la harina blanca por la integral -que aporta más nutrientes y tiene fibra- y el azúcar blanco por el azúcar mascabo -natural, sin refinamientos y de color marrón-. Para endulzar los líquidos prefiere la miel o las hojas de stevia (nunca el polvo blanco).


“Todo se compra tan industrializado que prácticamente carece de nutrientes. Hay que volver a lo natural y hacer uno mismo sus comidas para controlar los ingredientes”, sugiere.

La chef destaca que realizar actividad física al menos tres veces por semana también potencia los beneficios de la dieta alcalina, porque permite eliminar grasas y hace que se quemen los depósitos de fuentes ácidas, y de esta manera se potencia la alcalinidad del pH.

“Siempre recomiendo esta alimentación para todos. Puede ser un excelente complemento, por ejemplo, para personas que están realizando quimioterapia o para diabéticos, a los que se suele aconsejar una dieta sin tantos productos refinados”, destaca.

Desaconsejados

Entre los alimentos y sustancias que no son recomendables, la chef enumera el azúcar, las harinas blancas, las carnes rojas, el cigarrillo y el alcohol, entre otros.

Agrega: “cuando comés algo pesado estás sobrecargando tu sistema digestivo y evitás que trabaje de forma correcta. Por esto se distiende el estómago provocando, a veces, dolores”.

¿Combate el cáncer?

Sánchez es de las personas que adhieren a la corriente -sostenida por algunos médicos- de que una dieta alcalina puede ayudar a combatir el cáncer, afirmación con la que no todos los profesionales de la salud están de acuerdo.

Según Diego Espinosa, oncólogo del hospital Centro de Salud, no está comprobado científicamente que la alimentación alcalina sea efectiva contra el cáncer. Advierte que seguir esta dieta como único tratamiento es riesgoso porque hace que se abandonen las terapias convencionales -cirugía, quimioterapia o radioterapia- y se dé paso al avance de la enfermedad.

“El cáncer nace en distintos órganos, por ende, se trata de enfermedades diferentes que no se curan de igual forma. No se puede dar una única receta”, detalló.

Juan José Rodríguez -también oncólogo- no desestima ni avala la dieta: “a veces puede funcionar, a veces no. Todo es muy relativo y depende del tipo de cáncer, del estado de la persona y de la edad, entre otros factores”.

Un testimonio

Florencia Guerinau, diseñadora de interiores de 32 años, usó la dieta alcalina como complemento de su tratamiento para el cáncer de mama y cuenta que para ella fue efectiva enfocada de esa manera.

Después de 16 sesiones de quimioterapia, Florencia superó la enfermedad. “La quimio te baja las defensas y necesitás mantenerlas altas. Por esa razón tenés que ir incorporando de a poco las ‘cosas nuevas’, saludables y alcalinas”, cuenta.

“Lo primero que hice fue eliminar los alimentos que tenían conservantes, como enlatados, caldos y gaseosas, pero de manera gradual, nunca de golpe. Porque uno no está acostumbrado a consumir muchas de las cosas saludables”, explica. Y confiesa que lo que más le costó abandonar fueron los dulces.

“No se vuelvan locos, empiecen de a poco -recomienda-. Eliminen cosas por etapas porque hacerlo de golpe es casi imposible. Hay mucho que aprender”. También dejó en claro que casi después de un año todavía le cuesta mucho seguir con este tipo de alimentación. A veces las cosas “prohibidas” -como las carnes rojas- la hacen pecar, admite.

También sugiere prácticas de meditación, ejercicio físico y toda actividad que contribuya a disminuir el estrés y permita conectar el espíritu con la mente.

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