Mercedes Paz: entre raquetas, series y viajes

Retirada del circuito profesional, la ex tenista tucumana no cuelga la raqueta.

22 Ene 2018

Lejos en el tiempo, pero intactas en la memoria de muchos tucumanos, quedaron las contiendas de Mercedes Paz contra Manuela Maleeva y Gabriela Sabatini, y aquella tarde parisina soleada, ante 15.000 espectadores que miraban con asombro cómo un veloz y preciso saque a la “T” generaba un golpe imperfecto de Arantxa Sánchez, disparando la pelota hacia el fondo de la cancha sin caer dentro del espacio de juego. Fue el momento en el que los brazos de Mercedes se elevaron al cielo, y con ese impulso su raqueta también. “Mecha” había eliminado a la campeona defensora, dándole un récord olvidable a Arantxa: era la primera defensora del título en quedar eliminada en segunda ronda del torneo más importante del mundo en polvo de ladrillo, el preferido de los argentinos.

Mercedes era una niña que siempre mostró capacidades motrices privilegiadas. Tenía facilidades para los deportes, algo que no tenía para otras cosas como para el dibujo (“en eso era muy mala”). La química que desarrolló con su raqueta, la pasión por el deporte, más su admiración por Guillermo Vilas (podía pasar una hora frente a su televisor mirando el informativo esperando que pasen el “match point” del marplatense), fueron los cimientos de su exitosa carrera. Jugando en el Roland Garros Junior, con sóo 16 años, compartió el vestuario con las experimentadas Chris Evert y Martina Navratilova. Esos instantes, al lado de semejantes jugadoras, alcanzaron para convencer a “Mecha” de que su vida tenía que seguir por ese camino.

Hoy, el tenis no es su único entretenimiento. “Uno de mis hobbies actuales es la cocina” dijo Mercedes entre risas. Con Netflix se cuida, asegura. “Trato de ser disciplinada, puedo pasar un mes sin ver nada o liquidar una serie en un día” relata la ex tenista, que entre sus series favoritas tiene a la del profesor “Merli”, que impulsa a sus alumnos a romper con los esquemas ortodoxos de pensamiento; en la serie “Scandal” encuentra diversión, muy distinta a “Black List”, que encabeza sus favoritos.

Su placer está en viajar, acompañada siempre por su hijo Baltazar y su esposo Gaspar. “Mi lugar es Villa Nougués, veraneaba ahí y fue donde empecé a jugar al tenis: ese sitio me devuelve a mi centro” cuenta Mercedes, que tiene un gran cariño también por las luces de París, por su cultura, por su música y por su comida, potenciado por los buenos resultados que supo conseguir.

Resignó muchas cosas, pero su sueño podía más. “Me alejé de mi familia, de mi provincia, de la vida de una chica de 18 años, de mis amigos” cuenta Mercedes, que sintió la soledad, pero supo transformarla en algo positivo y en una fortaleza. La soledad genera silencios, silencios que acalló llevando por el mundo grabaciones de rock nacional y de “La Negra” Mercedes Sosa. Antes de cada partido, en sus oídos sonaba la motivadora banda sonora de “Rocky”.

Baltazar, de 10 años, jugando a las trivias, le preguntó un día quién fue la primera argentina en ganar un WTA: ¿Sabatini, Madruga o Paz? Eso la llevó a recordar el día que viajó a San Pablo (Brasil) junto a ocho periodistas, que pretendían ver a “Gaby” ganar su primer torneo. Pero terminaron por verla a ella levantar el trofeo.

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