Con pasta de crack

Pablo Urcevich Idiart viaja hoy para sumarse a la selección argentina A2.

21 Ene 2018
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ALEGRÍA. Pablo Urcevich Idiart comenzó de la mejor manera el año. gentileza fernando urcevich

El voley tucumano tiene otro motivo para sentirse orgulloso. Es que tal como ocurrió en 2017, Pablo Urcevich Idiart fue citado para integrar el seleccionado argentino A2, que durante seis semanas estará concentrado en el Cenard, preparándose para las competencias internacionales que están programadas para 2018.

El armador de Instituto Carlos Pellegrini viajará hoy a Buenos Aires para ser uno de los 25 jugadores que trabajaran a las órdenes del técnico Ariel Dubedout. Esta será la tercera vez que el jugador de voley de 16 años es merecedor de esta clase de convocatoria; las anteriores fueron en la temporada pasada.

“Es un inmenso orgullo que me hayan vuelto a citar. Estar entrenando junto con los mejores del país de mi categoría es algo incomparable. Pretendo sacarle el máximo provecho para que me sirva para el resto de mi carrera”, dijo quien es hijo de Fernando Urcevich, un ex delantero surgido en Central Norte y que en la década del ‘90 jugó en Atlético.

Pablo es dueño de una historia muy singular. En su niñez le apasionaba jugar al fútbol. “Mi papá me llevaba desde temprana edad a practicar en CEF18. En ese tiempo, comencé como arquero, luego pasé a jugar de defensor y terminé como volante. Yo hice lo contrario de quienes empiezan a jugar: primero son delanteros y como no andan bien en ese puesto, ¡terminan como arqueros!”, dijo con humor el jugador, que mide 1,87 metro.

Cuando le preguntamos cómo le surgió la pasión que hoy tiene por el voley, señaló: “fue cuando tenía 12 años y comencé el secundario en el Instituto Pellegrini. Fue, como se dice, un amor a primera vista. Cuando toqué la primera pelota de voley me quedé fascinado por esta disciplina. Por eso, a partir de ese momento, practiqué los dos deportes hasta 2015. Recuerdo que, a la tarde, iba a CEF18 y por las noches iba al gimnasio del club a practicar voley junto a mis hermanos, Matías y Fernando. Era cansador, pero lo hacía con un enorme gusto.”

Una gran decisión

Pablo sabía que en algún momento iba a tener que elegir uno de los dos deportes para ponerle todas sus pilas. Y ganó el voley. “Recuerdo que en 2014, integrando el plantel de Instituto Pellegrini, logramos clasificarnos campeones nacionales del Torneo Evita. Esto nos permitió ser representantes argentinos en un certamen internacional que se jugó en Brasil. Allí, me di cuenta que mi futuro estaba en el voley. Por cómo se vienen dando las cosas, no dudo que en ese momento tomé la decisión correcta”, aseveró quien ya integra el plantel superior de la entidad de Moreno y Alsina.

Cuando le preguntamos sobre el futuro, Pablo manifestó: “en lo inmediato, mi objetivo será estar entre los 14 elegidos que este año jugarán el Sudamericano en Colombia. Quiero seguir creciendo y poder competir a este nivel me puede llegar a facilitar las cosas”.

El gran nivel que mostró en la temporada anterior hizo que algunos clubes, a pesar de su juventud, pusieran sus ojos en él. “A fines del año pasado, cuando el plantel de Lomas vino a jugar con Monteros voley, por la Liga Nacional, Marcelo Silva, que es el técnico de Lomas, habló con mi padre y le comentó que estaba siguiendo mi carrera. Eso me llena de orgullo”, dijo quien es el orgullo de su madre Susana, su hincha N° 1.

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