El emotivo cara a cara con las reclusas

“Querido Papa: interceda por nosotras”, le dijo una de ellas.

17 Ene 2018
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ESTRECHANDO MANOS. Francisco se reunió con 500 condenadas. reuters

El 45% de las presas en Chile pueblan el penal de San Joaquín. El lugar es un símbolo de la superpoblación carcelaria, ya que hay 1.400 mujeres en un espacio pensado para albergar 900. Y muchas están embarazadas. Allí se dirigió Francisco ayer por la tarde, para compartir un momento marcado por la emotividad.

Fueron alrededor de 500 las presas que recibieron al Papa en el gimnasio de la cárcel. Lo hicieron con sus niños en brazos y ondeando pañuelos blancos. Además le cantaron un himno, que ellas habían compuesto: “Pastor con olor a oveja”.

Janeth Zurrita, una de las reclusas que cumpla la condena junto a sus hijos, pidió perdón a todos los que hirieron con sus delitos. “Sabemos que Dios nos perdona, pero pedimos que la sociedad también lo haga”, les dijo al Pontífice y a la presidenta Michelle Bachelet, que lo acompañó durante la visita.

“Querido Papa: le pido que ore por nuestros hijos y por nosotras. Interceda para que la Justicia acorte las condenas de las madres que tenemos hijos menores”, solicitó. Y Francisco respondió: “gracias Janeth por animarte a compartir tus dolores y ese valiente pedido de perdón”.

Junto a una imagen de la Virgen, esculpida en cerámica, el Papa les dejó a las presas un mensaje contundente. “La sociedad está obligada a asegurar su a reinserción -enfatizó-. Es simplista dividir la realidad en buenos y malos; no hay que reducir la seguridad pública a medidas de control. Se necesitan prevención y trabajo. Me viene al corazón la frase de Jesús: ‘El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra’. Y todos somos pecadores”.

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