Circo, artesanías, juegos y un bar para disfrutar la tarde tafinista

La invitación a concurrir en familia es en pleno centro de la villa. La combinación de gastronomía, espectáculos y venta de productos funciona a cielo abierto y con la belleza de las montañas de fondo.

12 Ene 2018

A 50 metros de la avenida principal, en pleno centro de Tafí del Valle, una suerte de cápsula del tiempo parece transportar a los visitantes al pasado. En algún momento hasta surge la idea de pasearse por la Edad Media. Dispuestos en el predio hay 14 puestos de madera en los que productores y orfebres comercializan desde artesanías de cuero, fieltro, metal y madera hasta mieles y dulces regionales. Claro que no son las únicas opciones.

En el centro del terreno se yergue un escenario. Telas violetas cuelgan de una estructura de metal negra -de casi cuatro metros de alto aproximadamente-, donde artistas de circo realizan acrobacias aéreas, entre otras piruetas.

Detrás del escenario, un bar que ofrece pizzas y empanadas; mientras que alrededor se alinean mesas, sillas y bancos de madera y de plástico. Esa una posición ideal para apreciar los shows de circo, charlar con tragos de por medio, jugar al ajedrez o leer cualquiera de los cientos de libros que ofrece una biblioteca gratuita. El techo es el cielo, y desde la entrada, mirando hacia el frente, pueden verse -a lo lejos- las montañas de Tafí. Pura belleza.

La cápsula del tiempo se llama Feria Viva, un espacio cultural autogestionado por productores y artesanos independientes, que trabajan en conjunto con el bar Pal Fondito y con los miembros de CortoCirkito.

Federico Carro (36 años) es uno de los productores que ofrece cintos, billeteras y bolsos -entre otros objetos- en uno de los puestos. Aunque no nació en Tafí vive en el valle, y sostiene que eso lo perjudica a la hora de vender sus productos. “La Municipalidad no suele invitarnos a participar de las ferias por no haber nacido acá. Hay una diferencia entre los que nacieron en Tafí y los que no. Más allá de que en la Constitución Nacional se dice que todos tenemos los mismos derechos, acá no los hacen cumplir. Por eso los artesanos y productores independientes decidimos armar un lugar de trabajo como esta feria, porque no nos queda otra. El resto del año nos toca vender en la calle”, lamentó.

Este es el segundo verano de la Feria Viva en Tafí. El bar abre sus puertas todos los días desde las 16, mientras que la venta de artesanías arranca a las 17 y cierra a las 23. “Es un proyecto que recién está arrancando y por eso todavía mucha gente no sabe que existimos”, apuntó Carro.

El circo CortoCirkito -conformado por tres o cuatro artistas, dependiendo de las fechas- brinda dos funciones diarias en el escenario del predio, por lo general a partir de las 18. “Hacemos acrobacias aéreas y en el piso; monociclos; malabares, malabares de fuego y palo chino. Todo como payasos, con mucha participación del público; también hacemos algo de magia, machetes y más”, detalló Alejandro Cárrega (41), uno de los payasos. Junto a sus compañeros, él sale todas las tardes disfrazado a caminar por la villa con un megáfono, invitando a los veraneantes a ver el show.


La entrada a la feria -ubicada sobre la avenida Belgrano- es libre y gratuita, mientras que los espectáculos de circo son “a la gorra consciente”. “No es que es gratis, sino que cada uno decide el precio del espectáculo en base a lo que vio”, explicó Cárrega.

Al lugar asisten -en su mayoría- familias con chicos que pasean por los puestos y luego se sientan a pasar la tarde tomando tragos. “Me parece muy interesante que acá se pueda jugar al ajedrez, porque es un juego didáctico que puede ayudar a la juventud”, opinó Nicolás Martí (27), mientras esperaba el show de circo tomando daiquiri, acompañado por sus hijos y por la familia de su cuñado.

Son ocho los artesanos que trabajan diariamente en la feria, pero las puertas están abiertas para todos los que quieran alquilar un puesto y vender sus productos.“A veces durante el día hay músicos tocando en vivo porque la feria también apunta a ser un espacio cultural abierto para quien quiera venir con su arte a expresarlo”, explicó María Eugenia Montiel (34), cuyo puesto ofrece productos terapéuticos.


La invitación a concurrir en familia es en pleno centro de la villa. La combinación de gastronomía, espectáculos y venta de productos funciona a cielo abierto y con la belleza de las montañas de fondo.


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