Hallaron un método para neutralizar un metal cancerígeno

Investigadoras tucumanas y salteñas aislaron enzimas que le quitan al cromo el efecto nocivo.

10 Ene 2018
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LA “PATA TUCUMANA”. Cristina Estévez , Anahí Bernal y Lucía Castellanos. .

Muchos efluentes industriales contienen altos contenidos de cromo, un metal que es cancerígeno. Ahora, científicas del Conicet y de las universidades Nacional de Tucumán (UNT) y Nacional de Salta (UNSa) identificaron levaduras que podrían volver inocuo ese material, según consigna la agencia CyTA-Leloir.

“Nuestro estudio abre caminos para el desarrollo de estrategias de biorremediación o limpieza de ecosistemas contaminados”, indicó la directora del avance, doctora Verónica Irazusta, del Instituto de Investigaciones para la Industria Química (INIQUI) que depende del Conicet y de la UNSa.

Del avance también participaron la licenciada Anahí Bernal, y las doctoras Cristina Estévez y Lucía Inés Castellanos de Figueroa, de la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (Proimi), de Tucumán.

El reporte agrega que, tal como describe la revista “Ecotoxicology and Environmental Safety”, Irazusta y sus colegas realizaron estudios proteómicos de levaduras aisladas a partir de efluentes de industrias textiles. “Comprobaron que las enzimas de dos de ellas, Cyberlindnera jadinii M9 y Wickerhamomyces anomalus, tienen la capacidad de generar el cambio del cromo cancerígeno (hexavalente) al cromo inocuo (trivalente)”, continúa.

Las investigadoras destacaron que esas levaduras o sus enzimas podrían servir para descontaminar efluentes que contengan altos niveles de cromo.

Otros grupos de investigación también estudian enfoques similares. Meses atrás, científicos de la UBA anunciaron el aislamiento de una cepa bacteriana del Riachuelo que también transforma al cromo a una forma inocua (ver “La ciencia avanza sobre el Riachuelo”).

“Los microorganismos como bacterias, hongos y levaduras son capaces de vivir en ambientes inhóspitos y muchas veces contaminados, gracias a su capacidad de adaptación. Y esta adaptación puede involucrar la producción de enzimas capaces de reducir el metal contaminante a estados menos tóxicos”, explicó Irazusta.

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