Carta de lectores

09 Ene 2018

La gestión y el plan de Prat Gay

Bloquear y retraer el ascenso de la moneda estadounidense fue la primera medida de Mauricio Macri al asumir la presidencia. A dos años de su gestión, hoy el dólar se aproxima a un precio no antes pensado por el Gobierno nacional en su proyecto de devaluar. En Diciembre de 2015 el ministro de Hacienda y Finanzas públicas, Alfonso Prat Gay, decía que si había una devaluación no iban a subir los precios; la inflación que en 2015 había sido del 24%, en 2016 llegó al 41%, o sea que los precios sí subieron y de manera considerable. Y el 2017 cerró con una inflación del 27% acompañado de una batería de aumentos que se repitieron a lo largo del año, entre ellos, servicios generales (luz, agua, gas), canasta básica alimentaria, transporte, medicamentos y obras sociales, entre los más importantes. Evidentemente el Gobierno tiene un problema: solo tenía un “plan A” en economía, y está a la vista que falló. La inflación, aunque algunos la nieguen, se tornó descontrolada, los precios de la canasta básica alimentaria ya doblaron el salario mínimo vital y móvil, los sueldos de los empleados públicos no tendrán actualizaciones con un Ministerio de Trabajo que ya demostró detestar las paritarias. A los jubilados les aplicaron la calculadora y le hablan de no perder poder adquisitivo, como si los que perciben la mínima pueden adquirir otra cosa que no sea remedios. Ahora empiezo a entender porque Alfonso Prat Gay llegaría a Tucumán, después del significativo papelón como ministro: lo quieren tener bien lejos, para desgracia de los tucumanos.

Williams Fanlo

Azcuénaga 980

San Miguel de Tucumán

Sobre la inteligencia artificial

En LA GACETA (07/01/18) leí la nota sobre inteligencia artificial publicada en “Tu Sociedad”, y creo oportuno señalar que suena demasiado pretensiosa cuando asegura que las computadoras serán más inteligentes que el hombre. Sería necio de mi parte poner en duda la impresionante velocidad de cálculo logrado en las computadoras, ni tampoco desconocer las ventajas de las complicadas tareas que pueden hacer los robot, que terminan generando desocupación desde que permiten reemplazar mano de obra humana en diversos procesos industriales. Supongo que el autor de la nota en su arriesgada aseveración, ha contado con que siga creciendo el atontamiento que la humanidad está acusando en forma paulatina e imperceptible, debido a la perturbación que causó la tecnología con la abrumadora catarata de información y de entretenimientos electrónicos. De hecho, muchos de estos contenidos resultan más tóxicos que útiles. Pero dejando de lado las lógicas controversias sobre el verdadero significado del concepto de inteligencia, creo que ninguna máquina basada en circuitos electrónicos, transistores y chips, podrá tener jamás sentimientos de empatía, ni sentir consideración o compasión hacia el prójimo, como tampoco podrá manifestar ningún sentimiento de amabilidad o sentir culpas por equivocaciones cometidas. Por otra parte, es obvio que el hombre fue perdiendo la sensibilidad y la maravillosa creatividad que hizo posible las hermosas composiciones de la música clásica, en los siglos XV, XVI y XVII, época en la cual también surgieron los más famosos matemáticos. Con justa razón, me permito asegurar que ninguna máquina creada por el hombre, por más capacidad de cálculo y memoria que pudiera tener, jamás podrá componer poesías como Amado Nervo, Omar Kahayan, Keat, o escribir como Borges. Desde luego que tampoco podrá componer música como Behetoven, Brahams, Mendhelsson, Grieg, Bach, Rashmaninov, Vivaldi, Dvorak y tantos otros. En cualquier caso, la explicación es muy simple y lapidaria: el conocimiento nunca es completo y siempre estará viciado de ignorancia. El conocimiento surge del pensamiento, que siempre está nutriéndose de la memoria, que es el pasado.

Humberto Hugo D’Andrea

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“La mentira de la sat”

En forma reiterada, y seguro de que es por recibir instrucciones de sus superiores, el personal administrativo de la SAT ante el reclamo de los particulares sobre los problemas en la red cloacal, brinda como respuesta que la empresa “no puede realizar los trabajos correspondientes”, ya que la Municipalidad de la capital le niega los permisos para las excavaciones en las calles donde se encuentran los problemas. Uno de esos casos es el referido a la queja que hizo pública en esta sección (07/01/18) la señora Etel Susman, que vive en España 1.960 de la capital. En honor a la verdad, salvo que se trate de casos extremos, el municipio autoriza cuando lo piden y se abona el canon correspondiente. Sucede que la SAT y las empresas tercerizadas para el servicio, rompen sin pedir autorización el pavimento, preferentemente los sábados y domingos, creyendo quizá que por tratarse de fin de semana no hay controles municipales o que nadie los ve. De allí que por éste, y otros conceptos relacionados con el resarcimiento por los daños ocasionados a la Ciudad, se haya demandado a la SAT ante la Justicia por una cifra cercana a los $ 250 millones. Por eso, la SAT quiere desviar la atención y su responsabilidad en los arreglos de los servicios de agua y de cloacas, faltando a la verdad en cuanto a los permisos municipales.

José Luis Avignone

Secretario de Relaciones Institucionales

Municipalidad de San Miguel de Tucumán

La inflación y la clase media

“Una familia porteña -de clase media- necesitó más de $ 40.000 en diciembre para vivir”. “Según el Índice de Precios del Consumidor que elabora la consultora, la inflación real de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante 2017 fue del 37% para los hogares que tienen que pagar un alquiler, y de un 32% para los que cuentan con vivienda propia. El 80% de dicho importe se lo llevan los servicios básicos para el hogar”. “De esos más de $ 40.000 sólo $ 8.000 (20%) van a consumo de alimentos. El resto se reparten en bienes de servicio vinculados tanto a las personas como a las viviendas. El relevamiento incluye también, entre varios ítems, el alquiler de vivienda, los gastos de un auto de 10 años de antigüedad, el abono de medicina prepaga, la cuota de un colegio privado de dos niños y el abono familiar en un club”. “Hoy en día vivir en Buenos Aires sale casi el doble de lo que salía en abril de 2016”. La inflación, lejos de desacelerarse, está afectando la calidad de la clase media porteña, Pero, esta ¿vivió épocas de prosperidad? “La clase media urbana había evolucionado sin los rasgos característicos de la burguesía urbana en otros sitios. En lugar de estar ligadas al desarrollo de una cabal economía industrial, las clases medias y en muchos casos incluidos los empresarios, prohijaban el mantenimiento de la economía primaria exportadora”. “La Argentina de comienzos del siglo XX se contaba entre los países más avanzados del mundo pero a diferencia de otros países con riqueza similar, el principal mecanismo de distribución del ingreso no era la industria sino la demanda generada por los ricos terratenientes del litoral”. “En el plano interno, su mayor demanda, era la mano de obra y servicios y entre estos últimos, sobre todo los jurídicos, administrativos y educacionales. Todo estos eran roles propios de los trabajadores de cuello blanco de la clase media y exigían cierto nivel intelectual y educativo, así como cierta pericia profesional. Les permitía gozar de un nivel de ingresos razonable y comparativamente alto. En la Argentina la movilidad social tendió a producirse a merced de la búsqueda de amigos y patrones mejor ubicados en la escala social que permitieran acceder a la riqueza que circulaba por los canales de la élite” (David Rock, “El Radicalismo Argentino, 1890-1930). En países adelantados, como Inglaterra, algunos pudieron ser asimilados -primeros industriales textiles del siglo XVIII, millonarios del algodón, donde el ascenso social corría al económico-. Sin embargo, “el proceso de industrialización generaba a muchos hombres de negocios, que aunque habían acumulado fortunas, eran demasiados para ser absorbidos por las clases más altas. Muchos habían salido de modestos orígenes, habían consolidado su posiciones y a partir de 1812 comenzaron a definirse a si mismos como clase media” (Susana Bianchi, “Del feudalismo a la sociedad contemporánea”. Hoy, las clases medias, son víctimas de un empobrecimiento gradual. Hoy, se cambiaron las metas de inflación del 12 al 15% anual (la real es del 25%). Según los economistas “para 2018 está previsto un endeudamiento del orden de los U$S 30.000 millones (en el marco de una deuda pública de U$S 350.000 millones), cuya certidumbre ha sido puesto en duda por la reciente devaluación y por la decisión de transferir la política monetaria al poder político. La intención de convertir deuda del Banco Central en deuda del tesoro a través de la emisión de Letes es imposible, pues el stock de Lebacs es de $ 1,2 billones o más de U$S 60.000 millones. Los financieros actuales no generan ningún mecanismo de distribución y de ascenso social para las clases medias. Se la quedan ellos ¿Parasitismo? “El capital acosa a esta clase (la pequeña burguesía) principalmente como acreedor, por eso ella exige instituciones de crédito. La aplasta con la competencia, por eso ella exige asociaciones apoyadas por el Estado. Tiene superioridad en la lucha, a causa de la concentración de capital; por eso ella exige impuestos progresivos, restricciones a la herencia y otras medidas que contengan por la fuerza el incremento del capital” (Karl Marx) ¿Una perspectiva? Su unión con la clase trabajadora.

Pedro Pablo Verasaluse

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Cambios en las sanas costumbres

Considero que los cambios sociales que se dan en los pueblos, tienen su origen en los cambios que se dan en las relaciones interpersonales. Y citaré un ejemplo, comparando lo que acontecía hace cuatro décadas con la actualidad. En los 70, cuando tenía 15 años, el mayor de mis hermanos (ya fallecido), que tenía 10 años más que yo, decidía en ocasiones por mí en ausencia de mi padre. Y cuando íbamos a jugar al fútbol en un lugar en el cual él consideraba que era peligroso, decía: “Daniel no juega”, y yo no jugaba. Por más que otros muchachos de su edad le insistieran y yo también presionara. Su decisión no se modificaba. Algo parecido sucedía cuando quería mezclarme en la conversación suya con sus amigos. Se utilizaba por entonces entre los jóvenes veinteañeros, una frase muy conocida que decía: “Echáte tiza en el taco y picá con efecto”. Esta frase era una manera sutil de decirles a los más chicos, retírate. Obviamente, lo hacían en resguardo de la buena educación y las sanas costumbres de los más pequeños. Hoy, es común ver juntos el día entero a pibes de 10 a 15 años de edad con otros diez años mayor que ellos, compartiendo malas costumbres mientras sus padres o un mayor responsable “brillan por su ausencia”. En síntesis, considerando lo que Rousseau decía, que todos nacemos buenos y que la sociedad nos contamina, es necesario para tener un futuro mejor, un más riguroso control sobre nuestros hijos.

Daniel Chávez

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