Dos torres seducen a los argentinos en Punta del Este

El público al que están destinados los proyectos es el de familias de clase social acomodada. Las compras, en blanco. Los incentivos fiscales de Uruguay atrajeron emprendimientos por más U$S 160 millones

02 Ene 2018
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UN APELLIDO QUE ES TODA UNA MARCA. La obra de la torre Trump insumirá U$S 100 millones y se prevé que esté terminada durante 2019. elpais.com.uy

BUENOS AIRES.- Cruzando el anchuroso “charco” (que es como desenfadadamente llaman los argentinos al Río de la Plata), los beneficios impositivos que ofrece el Gobierno de Uruguay están tentando a los inversores a encarar emprendimientos habitacionales a gran escala.

Desarrolladores inmobiliarios argentinos están destinando más de U$S 160 millones en la ciudad balnearia de Punta del Este atraídos por los incentivos fiscales que implementó el gobierno del país vecino.

A la torre Trump, que se construye frente a La Brava con una inversión de U$S 100 millones, se le suma el edificio residencial Le Parc, de U$S 63 millones.

La torre Trump, que estará concluida en 2019, está a cargo de los desarrolladores argentinos Felipe Yaryura y Moisés Yellati, tendrá 24 pisos y el metro cuadrado promedia los U$S 6.000.

Ahora se anunció la construcción de la tercera torre Le Parc a cargo de la desarrolladora Raghsa, también frente a la playa La Brava.

El analista inmobiliario Damián Tabakman afirma que “hay varios lanzamientos de proyectos grandes en Punta del Este esta temporada como no se veía en años”.

“Salvo el edificio de oficinas del World Trade Center (WTC), de 25 pisos, en general las inversiones son mayoritariamente residenciales de lujo. El gobierno uruguayo ha dado incentivos fiscales muy significativos y eso ayuda”, explicó.

Según el experto, “el target es público argentino de familias acomodadas. La demanda viene siendo muy buena y los precios, en general, se encuentran en torno de los U$S 4.000 por metro cuadrado”.

“Hoy en día en general los argentinos compran con dinero declarado a diferencia de lo que sucedía en el pasado. Los uruguayos en ese sentido se han vuelto más estrictos”, aclaró Tabakman. (Télam)

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