La pérdida de rentabilidad sigue golpeando al campo

Según la Eeaoc, la superficie sembrada fue algo superior al ciclo anterior, pero un 30% más baja que en 2008-2009

31 Dic 2017
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PROYECCIONES. La superficie sembrada con soja en Tucumán en 2016/17 fue de 203.430 hectáreas, levemente superior al ciclo anterior. .

La superficie sembrada con soja en Tucumán en 2016/17 fue de 203.430 hectáreas, levemente superior al ciclo anterior, pero un 30% por debajo del pico de las 293.220 hectáreas sembradas en 2008/09. Así lo reveló un informe de la Sección Economía de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), que aseguró que estos números son un indicador de la pérdida de rentabilidad del cultivo con respecto a otras actividades.

En este sentido, el trabajo destaca que, en la campaña que se inicia, las lluvias se están haciendo esperar y hasta ahora habría cerca de un 30% del área sembrada en la provincia. “El continuo monocultivo de soja resistente al glifosato, que comenzó a fines de los 90 y que se extendió durante dos décadas, tuvo varias consecuencias, como la aparición de plagas de difícil control y también de resistencias de éstas a los productos químicos. La situación llevó a un aumento en el costo de manejo del cultivo de soja por la necesidad de recurrir a la aplicación de más productos o bien de productos más específicos en general más caros. En un primer momento fueron las enfermedades, luego los insectos y más recientemente las malezas”, señaló el informe.

El organismo agregó que, durante buena parte del período, las retenciones aplicadas a los granos volvieron económicamente inviable la necesaria rotación con maíz, lo que hubiera mitigado este incremento de plagas. Por otro lado, las extremas sequías de las campañas 2011/12 - 2012/13 seguidas por un año 2013/14 climáticamente poco favorable y la caída del precio internacional de los granos, fueron determinantes en la caída de la rentabilidad y del área sembrada con soja en la provincia de Tucumán. “También hizo su aporte a esta disminución el avance del cultivo de caña de azúcar en el área con granos y, en las últimas campañas la mayor superficie con maíz”, manifestó.

Costos altos

En lo que respecta a costos, la Eeaoc aseguró que, si bien hay una disminución en el precio de herbicidas, insecticidas y también de las semillas, hay una suba en el precio de los servicios de pulverización, siembra y también en la administración, la mano de obra y el gasoil, lo que determina que los costos 2018 hasta el momento sean similares a los de 2017. “Según el manejo que se prevea realizar en el cultivo, suponiendo que no hubo cultivo de invierno y considerando un periodo que abarque barbecho, siembra, protección del cultivo y cosecha, el gasto se ubica entre U$S 300 y U$S 400 por hectárea, sin incluir el IVA. A este gasto hay que agregarle el flete, la administración y estructura y el arriendo si es que se produce en ese sistema”, sentenció el informe.

En este rango de costos los valores cercanos o mayores a U$S 400 pueden deberse a los mayores problemas con plagas (insectos y malezas), porque requiere más dinero para controlarlas.

“También puede estar relacionado con el empleo de más insumos con la expectativa de mayores rindes, considerando empleo de semilla de soja fiscalizada, además del agregado de fertilización y aplicación de fungicidas para obtener mejor calidad de grano. Valores próximos a los U$S 270 corresponden al uso de semilla propia , y al menor uso de insumos: porque los problemas de malezas y las complicaciones con orugas son poco significativas, no tienen picudo negro y no necesitan ser fertilizados”, señaló. Y agregó: “este último manejo está muy restringido porque los problemas de plagas difíciles de controlar y resistentes se encuentran muy generalizados”.

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