Omar Hasan juega un partido distinto

El ex Puma se presenta esta noche a las 21 en el teatro Rosita Ávila con un show de tangos.

29 Dic 2017

El ex rugbier y barítono radicado en Francia debutará esta noche como cantante en Tucumán con un espectáculo junto al quinteto El Brete, que abarcará distintos ritmos populares. “Soy un cantante que canta tangos, y no un cantante de tango”, sostiene. Las similitudes entre el deporte y el arte para la superación social

Tantos años de desafíos le enseñaron a manejar la ansiedad, pero la expectativa del debut se filtra en sus veloces respuestas y en su relato del cambio de vida. Es que Omar Hasan, el mismo que recorrió canchas de rugby en todo el mundo, el dueño del scrum de Los Pumas, el barítono que entretenía a sus compañeros con arias de ópera en los vestuarios, actuará por primera vez en la Argentina.

Como no podría ser de otro modo lo hará en su Tucumán natal, donde dejó para siempre olvidado su nombre José (el mismo de su abuelo). Esta noche su potente voz propondrá un viaje sonoro por distintas geografías e historias en el teatro municipal Rosita Ávila, cuando con el quinteto El Brete presente “Voyage tango”.

“Nunca antes canté profesionalmente en el país, sólo participé en Rosario de una gala lírica. Un día me levanté, me pregunté cómo era posible que nunca haya cantado en mi provincia y decidí encararlo con llamadas a amigos”, señala en su visita a LA GACETA recién llegado de Toulouse (Francia), donde está radicado hace cerca de dos décadas.

El Brete está especializado en la obra de Ástor Piazzolla, que es interpretada también por Hasan. “Soy un cantante que canta tangos, y no un cantante de tango. Quiero músicos que me acompañen tanto en un aria de ópera como en ‘La pollera amarilla’, de Gladys, porque no vengo de la lírica, sino que lo primero que conocí fue el folclore y la música popular. Mi idea es que todo show sea abierto a todos, porque interactúo mucho con la gente”, aclara.

- ¿Cómo será el espectáculo que vas a ofrecer en el Rosita Ávila?

- Como el nombre lo indica, será un viaje por varias sonoridades del repertorio popular francés y argentino, porque quiero mostrar mi voz en diferentes registros. Será distinto del que hago en Francia, por una cuestión de tiempo y de ensayos. Todo se armó a último momento. El repertorio tiene mis arreglos musicales porque no tuvimos tiempo de intentar cosas nuevas.

- ¿Te cuidás mucho?

- Las cuerdas vocales son frágiles pero no exagero los cuidados como otros cantantes. Vengo de un deporte de contacto como el rugby, donde los golpes no importaban, que me dio un entrenamiento físico que mantengo en lo artístico. Estar bien físicamente me permite desplazarme en el escenario. No basta con tener buena voz o buena técnica, hay que ser un artista entero para trascender. Hasta aprendí a bailar tango, pero no combina bien con haber sido pilar de rugby.

- ¿Ese contacto directo con el otro que sentías en el deporte ahora lo sentís con el público?

- Me gusta la gente, poder comunicarme y relacionarme con todas las personas. Nunca cambió mi esencia, desde que hablaba con todos en el almacén de mis abuelos.

- ¿Seguís vinculado al rugby?

- En 2008 dejé de jugar y el club en el que lo hacía, el Stade Toulousain, me propuso seguir ligado como asesor en el scrum, que es un sector en el que tengo mucha experiencia y donde podía aportar al equipo de los menores de 23 años. Luego se terminó por causas financieras, ya que el club decidió destinar el dinero a otras áreas. Ahora lo retomé en el Agen.

- ¿Ese corte fue un punto de inflexión en tu vida?

- Sí, porque me volqué de lleno a la parte artística. No tenía nada armado formalmente, sino sólo algunas cosas aisladas, con recitales que me pedían o participaciones en eventos. Decidí crear un espectáculo y proyectarme en ese mundo. Las exigencias son muchas y distintas de las que vivía: para un festival tenés que estar contactado seis meses antes, y para la programación en un teatro, un año de anticipación. Todo era un descubrimiento.

- Se te sacudió el mundo.

- No sabía qué era mi vida ni dónde estaba. Me agarró la desesperación de pasar de algo estructurado como el deporte, con mis horarios de entrenamiento y todo guiado con objetivos claros, a programarme con un año de distancia. No sabía qué iba a hacer entre tanto. Fue una adaptación compleja y la sigo viviendo con cierta incertitumbre pero, al mismo tiempo, puedo definir mi agenda y qué quiero hacer.

- ¿En ese tiempo surgió “Café tango”, tu primer show?

- Sí, nació con un talentoso acordeonista francés amigo y luego se sumó una chelista. Fuimos por todos lados hasta que me tentó hacer una versión en gran formato y lo logré con la Orquesta de Cámara de Toulouse en 2014 y 2015. Fue un espaldarazo, porque confiaron 100 por ciento en lo que yo hacía. Este espectáculo tiene más de tres años y seguimos haciendo funciones con distintas formaciones, ya son como 200 shows. También tengo un espectáculo con melodías napolitanas, zarzuelas y compositores argentinos como Ariel Ramírez, Carlos Guastavino, Carlos López Buchardo y Alberto Ginastera, que se llama “Trasatlantique”. No tengo ningún productor, sino que me manejo con mis contactos. Los lazos que unen Francia y Argentina son muy fuertes.

- Actuaste en una película de ficción, “Mercenario”, sobre el lado oscuro del rugby, con el manejo del dinero y el doping. ¿Qué fue lo que menos te gustó como deportista?

- (NdelaR: por primera vez, Hasan hace un largo silencio antes de responder) No hay nada que me haya marcado negativamente, que haya sido nefasto o que no me gustó. Hubo experiencias más duras que otras, pero me sirvieron para foguearme en la vida. “Mercenario” es un filme de Sacha Wolff y cuenta hechos que yo no viví, pero es cierto que en el mundo del rugby hay cosas que no se hablan y son tabúes, como el dopaje o la homosexualidad.

- A los siete años comenzaste con el canto en el coro escolar y con yudo, antes de hacer rugby.

- No era un chico calmo, sino muy inquieto, terrible y hacía muchas travesuras; quizás necesitaba límites. Incluso ahora busco distintas cosas para hacer, no puedo quedarme con una sola. Me siento mejor haciendo muchas cosas, como todos los argentinos. Se puede ser bueno en actividades opuestas.

- Tu futuro tiene formato de libro y de ópera.

- El libro va a salir en abril o mayo, se va a llamar “Omar Hasan, la voz del rugby”, que juega en la fonética francesa con la idea de camino. El subtítulo es “De la cancha al escenario”, y la idea es traducirlo al español y que llegue a la Argentina. Y en el canto, audicioné e ingresé al coro del Teatro del Capitolio en Toulouse, y ya hice producciones con esa formación. Estoy ensayando para “Los cuentos de Hoffmann”, la ópera de Jacques Offenbach, donde haré de Diablo. Soy un afortunado: estoy aprendiendo y me pagan.

- ¿El deporte y el arte pueden ser instrumentos de cambio social?

- Creo definitivamente que sí, porque es una manera de acercar a los chicos a actividades que los distraigan de su situación, muchas veces complicada en los barrios y en las villas. Hay mucha gente con talento enorme que nunca va a poder crecer porque nadie se acerca para ayudarla, para despertarle la pasión. Ese es el camino que deberían recorrer cada Gobierno, nacional, provincial o municipal. Hay clases sociales que saben que nunca van a llegar a nada, somos crueles con nosotros mismos.

- ¿Tu vida seguirá en Europa?

- Por el momento, mi vida y mis proyectos están en Francia, pero ya son 20 años afuera y quiero hacer cosas por Tucumán, sobre todo por los chicos. En mi única materia pendiente y quiero superar la excusa de la distancia, que siempre pongo.

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