El combo narco

26 Dic 2017 Por Gustavo Rodríguez

En el mundo narco hay un sinfín de personas que cumplen diferentes funciones. Están los líderes de la organización que eligen hombres para realizar diferentes tipos de funciones: trasladar, acopiar, lavar, ocupar cargos políticos y hasta matar. Ese sería el combo perfecto de los narco. Lo que antes se creía que solo se lo podía ver en las películas, hoy es una realidad en nuestra provincia. Y, aunque no les guste a muchos, Tucumán está cada vez más cerca de quedar en manos de estos señores de la muerte.

Hace meses ya se había hablado en esta columna que informantes de la Drug Enforcement Administration (DEA) se había mostrado preocupados por el movimiento de cárteles colombianos en Bolivia. Agentes de la fuerza norteamericana que se encargan de luchar contra los narcos en todo el mundo visitaron la región y se entrevistaron con todos los funcionarios de la fuerzas de seguridad. Les contaron con lujo de detalles quiénes son y cómo operan en la región. Y se fueron advirtiendo que el problema es mucho más serio de lo que muchos se imaginan y que tarde o temprano nuestra provincia se terminaría transformando en una ciudad de frontera. Hasta formaron un equipo en Salta que fue entrenado en Estados Unidos.

Y el tiempo les terminaría dando la razón. En Tucumán ya desarticularon bandas que se dedicaban al tráfico nacional e internacional de estupefacientes. En un juicio por femicidio quedó en la mira un colombiano que podría tener vínculos narcos en Aguilares, ciudad que fue invadida por la droga y en la que nadie quiere hablar por temor a sufrir algún tipo de represalias por parte de los señores que se adueñaron de los barrios por el cómplice silencio de sus autoridades. Los caribeños extendieron sus tentáculos por todo el continente. Se asociaron con argentinos para que encuentren oportunidades mediante distintos tipos de engaños. Lo sufrió una empresa familiar tucumana que exportaba granos con la que intentaron llevar cocaína a España.

Desde Buenos Aires llegaron datos de que la Unidad de Información Financiera (UIF), la misma entidad que llevó adelante la investigación que terminó con el Clan Ale condenado, tiene en sus manos otro expediente: una denuncia de supuesto lavados de activos que cometió la banda de Julio César Trayán, el empleado legislativo que fue detenido por haber integrado una organización que se dedicaba al tráfico de drogas. Los detalles de la investigación aún no se conocen, pero es suficiente que se sepa esto para comerciantes, empresarios y dirigentes políticos.

Las calles de esta provincia también fueron un escenario de un crimen que traerá mucho que hablar. El lunes 11, un hombre que supuestamente tenía un quiosco de venta de drogas fue asesinado en su casa del barrio Juan XXIII (“La Bombilla”) por al menos dos sujetos. La familia, que niega que fuera transa, cree que policías lo atacaron para llevarle dinero. Desde la fuerza manejan otra teoría: la víctima fue asesinada por un grupo rival que le llevó dinero y drogas y piensan que este caso podría generar una escalada de violencia en ese y otros sectores de la capital. Por más que las versiones sean completamente diferentes, este tipo de crímenes son comunes en ciudades de fronteras, como Orán.

Justamente esa localidad salteña que limita con Bolivia es en este momento la zona roja. No sólo porque el 90% de la droga incautada en la región ingresa por ese municipio, sino porque hay un vínculo cada vez más fuerte con nuestra provincia. Allí fueron detenidos los dos sicarios tucumanos que cobraron en dólares para acabar con la vida de un narco y herir a otro. Ahí compraba la pasta base el “Gordo” Rogelio para envenenar a los chicos de La Costanera. Ahí adquiría la cocaína al por mayor Francisco Maximiliano Ruoti que luego enviaba a Buenos Aires y Córdoba. El panorama en esa ciudad es complicado. “Tengo más de 25 años de servicio y en el único lugar donde llevo el arma a todas partes es ahí. En Orán no sabés quién es quién”, dijo el integrante de una fuerza que volvió de esa localidad hace pocos días. Por ahí saben que si la Nación no acelera los mecanismos para frenar la “ola blanca”, ese sector del suelo argentino se terminará transformando en la Ciudad de Juárez del hemisferio sur.

Claudio Maley, ministro de Seguridad, como ex gendarme, sabe muy bien lo que pasa en en todo el NOA. Sabe que Tucumán, por su situación geográfica, es el lugar de paso de la droga, pero también así es mucho más fácil que se quede. Las fronteras son muy permeables. Hay por lo menos 22 maneras de ingresar a estas tierras por otras provincias, pero ninguno de esos puestos tiene un control efectivo durante las 24 horas. Por eso no debería sorprender que una banda a nivel internacional haya elegido la ruta de los Valles para trasladar cocaína. En menos de una semana secuestraron más de 100 kilos de sustancia en Cafayate. ¿Pero cuántos embarques pasaron sin que fueran descubiertos? Imposible de responder.

Maley asegura que por pedido del gobernador Juan Manzur creará la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico. Indudablemente es una respuesta al insuficiente esfuerzo de la Nación para luchar contra un delito que debe ser atacado por las fuerzas federales. En la Casa de Gobierno dicen que su lanzamiento es inminente, a pesar de que aún no se sabe quién estará al frente, cuál será su misión y qué recursos humanos y técnicos tendrá para poner freno a los narcos. Si no ponen a un hombre intachable, no la refuerzan con hombres experimentados y no le aseguran todos los medios necesarios, será otra atadura con alambres para un problema que amenaza a todo el NOA.

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